Viçens Navarro, en una tribuna del diario Público, desmonta el mantra de que EE.UU. sea el país más demócrata del mundo, como según dice su presidente y repiten los medios de persuasión y libros de texto de todo el mundo. Viçens muestra en su artículo, Las enormes limitaciones de la democracia liberal estadounidense y sus consecuencias en las últimas elecciones, que “”EEUU es uno de los países menos democráticos y menos representativos entre los países democráticos existentes hoy”. Lo explica a través de los pilares que sustentan esa débil democracia: el sistema electoral, impide en la práctica que haya partidos al margen del Republicano y el Demócrata con lo que la izquierda no llega a las instituciones; la falta de proporcionalidad en el voto beneficia a los Estados conservadores frente a los progresistas y hace que California, con 40 millones de habitantes tenga el mismo número de senadores que el Estado conservador de Virginia, con medio millón; y, por último, la financiación privada de los partidos, permite que lo que aquí llamaríamos corrupción en EEUU sean donaciones que las empresas privadas hacen para potenciar sus beneficios e intereses empresariales desde las instituciones. La dependencia de esas donaciones “y su complicidad con la clase dominante” imposibilita a los Demócratas hacer los cambios necesarios.
El resultado es un déficits democrático, pobreza, desigualdad y un presidente con falta de popularidad; Biden no ganó por méritos propios sino por el voto de los anti trumpistas. La realidad es que no hay fundamentos para el optimismo: los trumpistas crecen, han ganado en la Cámara de Representantes y se fortalecen dentro del partido Republicano.







