El cantaor granadino cumpliría este mes ochenta años

Morente, arte y flamenco en las venas

Enrique Morente
Enrique Morente en el Palau de la Música Catalana el 13 de marzo de 2009 | Foto: alterna2.com CC BY 2.0

Enrique Morente Cotelo nació en el Albaicín de Granada en diciembre de 1942 y falleció en Madrid en el mismo mes de 2010 pocos días antes de cumplir 68 años.

Un recuerdo para un maestro en el que se juntaban “la afición, el conocimiento y la vanguardia” y al que tuve la suerte de ver en directo en las murallas de Vélez-Málaga el sábado 25 de agosto dentro de la Bienal “Málaga en Flamenco 2007” con el espectáculo “De Juan Breva a María Zambrano”.

Enrique Morente
Enrique Morente en el programa de mano de “Málaga en flamenco ´07”

Ese evento en el que, según rezaba el programa de mano, “por mor de Morente, por el encantamiento de su voz que clama, se reúnen esta noche el soplo de los signos y siglos de generaciones que se juntan y florecen música, de rabia, de gozo y de amargura”.

En su actuación rindió tributo y voz a cuatro personalidades vinculadas a Málaga juntando los colores inéditos de Pablo Picasso, con los lamentos de Miguel de Cervantes en una carta, con los pensamientos en el agua ensimismada de María Zambrano y con los ecos de aquel Juan Breva que era, en poema de Lorca, “la misma pena cantando detrás de una sonrisa”.

La vida de Enrique Morente estuvo inmersa en el flamenco todos los días por todos los poros de su piel. Llevaba puro arte en sus venas. Fue un clásico que tocó todos los palos, “capaz de cantar ´los 49 palos y medio` del flamenco, según dictaminan los expertos”, y que entró con fuerza en el mestizaje musical y artístico innovando el arte flamenco.

Fue el primer cantaor flamenco en recibir el Premio Nacional de Música del Ministerio de Cultura en 1994, «Creo que fundamentalmente han querido llamar la atención sobre el auge cada vez mayor que el flamenco está adquiriendo en el mundo. Y esto sí me parece importante» dijo cuando se enteró del premio; y también obtuvo el Premio Especial el Ojo Crítico de Radio Nacional en 2009 por su trayectoria y por la dignificación del arte del flamenco.

Creó la Fantasía del Cante Jondo, para voz flamenca, piano y orquesta, estrenada en el Teatro Real de Madrid el 16 de mayo de 1986, con las guitarras de Juan Habichuela y Gerardo Núñez y la Orquesta Sinfónica de Madrid dirigida por Luis Izquierdo, que salió como disco en 1995 bajo el título “Alegro Soleá y Fantasía de Cante Jondo”; compuso la “Misa Flamenca” con textos de San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Lope de Vega y Juan de la Encina publicado en 1991, y realizó, en colaboración con sus paisanos de Lagartija Nick, “Omega”, “un nuevo ecosistema sonoro” que salió a la luz en 1996 con adaptaciones de poemas de García Lorca y temas de Leonard Cohen y que revolucionó el flamenco.

Pero también, y aquí es donde “nos encontramos”, se atrevió con la obra maestra de la literatura y compuso el espectáculo “El loco romántico” basado en Don Quijote de la Mancha, una experiencia “audaz y original” que fue estrenada en Granada en 1988.

Un autor que quería que la tradición de las formas del flamenco continuara y se moviera, que cambiara y que fuera a sitios distintos para que su arte siguiera estando vivo. Con su flamenco hizo camino al andar, despegó el cante jondo, mostró al mundo su Sacromonte, tocó la Cruz y la Luna, juntó Granada con Nueva York y África con Cuba y con Cádiz, homenajeó a Falla y a Lorca, supo de la negra de Guillén, soñó la Alhambra y musicó al Pablo de Málaga.

“Alegría es sentir el alma en cada instante… y es cuando más se siente el alma cuando la llevamos herida”.

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