El líder del PT inicia su tercer mandato con la misión de reconstruir Brasil

Lula promete acabar con el hambre y la deforestación y firma más de diez decretos para revertir políticas de Bolsonaro

Lula recibió la banda presidencial de representantes de la sociedad civil brasileña. La recolectora de residuos Aline Sousa fue la encargada de entregar el símbolo de mando al líder del PT. Además de Sousa, participaron de la entrega Francisco, un niño de 10 años de un barrio periférico de San Pablo, el cacique kayapó Raoni Metuktire, el metalúrgico Weslley Viesba Rodrigues Rocha, el profesor Murilo de Quadros Jesus, la cocinera Jucimara Fausto dos Santos y el influencer Ivan Baron, quien sufre de parálisis cerebral.

El mismo día en que asumió la presidencia de Brasil, Luiz Inacio “Lula” da Silva firmó una serie de decretos para revertir decisiones impuestas por su antecesor, Jair Bolsonaro. La suspensión de la política sobre adquisición de armas y el retiro inmediato del programa de privatizaciones de la petrolera Petrobras, la de logística Correios y la Empresa Brasileña de Comunicación (EBC) están entre las medidas aprobadas. 

A pocas horas de recibir la banda presidencial, Lula firmó un decreto que extiende por 60 días la exención de impuestos federales para los combustibles, una medida destinada a reducir su costo. El decreto se encontraba entre el primer lote de decisiones tomadas por Lula horas después de su investidura como presidente, tras reemplazar a Bolsonaro y establecer oficialmente su gabinete de 37 ministros.

Asimismo, y en una clara definición de principios, suspendió el registro de nuevas armas que podían ser adquiridas por civiles, y también suspendió la autorización para la apertura de nuevos clubes de tiro hasta nueva reglamentación y por último redujo de seis a tres el número de armas que puede tener un civil en su casa, según recogió la agencia Télam. “Brasil no necesita armas en manos del pueblo”, dijo.

Otro decreto también restableció el funcionamiento del Fondo Amazonía. El fondo se paralizó en el primer año de gobierno de Bolsonaro, cuando Alemania y Noruega pararon las donaciones porque se extinguieron los comités que gestionaban los recursos. Con eso, se frenaron R$3200 millones que ya habían sido donados.

También en el área ambiental, se publicó un decreto sobre el combate a la deforestación en todos los ambientes, y se derogó una medida sobre minería ilegal. El Ministerio del Medio Ambiente aún deberá presentar, en 45 días, una propuesta de nueva regulación del Consejo Nacional del Medio Ambiente (Conama), cuya composición fue modificada por Bolsonaro.

Además, se firmaron tres medidas provisionales (MP): una que reestructura el gobierno, aumentando el número de ministerios; otra que amplía la exención de impuestos federales sobre combustibles y una tercera que viabiliza el pago de R$600 del Auxílio Brasil, que volverá a llamarse Bolsa Família.

En educación, se derogó un decreto que permitía escuelas especiales dirigidas sólo a estudiantes con discapacidad y otro que trata de la participación social en la discusión y elaboración de políticas públicas.

El discurso de toma de posesión de Lula

En su discurso frente al Congreso, Lula definió cuáles iban a ser sus prioridades de cara a su nuevo mandato y expresó su compromiso de “responder a las esperanzas de un pueblo sufrido”.

Respecto a la política exterior del nuevo gobierno, su primera afirmación estuvo referida al compromiso de “revitalizar el Mercosur”.

Por otro lado, afirmó ante el Congreso lo que se anunció como una de las prioridades de su gobierno: el cuidado del Medio Ambiente; para lo que nombró como ministra a quien ya ejerció ese cargo en su primer gobierno, Marina Silva. “Brasil no debe deforestar”, dijo. Y agregó: “Brasil es responsable de la Amazonia”.

Tras enumerar los desastres causados durante el gobierno anterior, Lula prometió: “Vamos a reconstruir Brasil”. 

El diagnóstico que recibimos es aterrador, vaciaron los recursos de la salud, desmantelaron la educación, la cultura, la ciencia y tecnología, destruyeron la protección del medio ambiente, no dejaron recursos para merienda escolar, vacunas, seguridad pública, protección a las selvas y la asistencia social, desorganizaron la gobernabilidad de la economía, del financiamiento público, el apoyo a las empresas, a los emprendedores y al comercio externo, dilapidaron a las estatales y bancos públicos, entregaron el patrimonio nacional, los recursos del país fueron hechos rapiña”, afirmó Lula.

El presidente se refirió a algunos de los números más expresivos del Brasil actual, como las 33 millones de personas con hambre, para las cuales se implementará un nuevo programa de ayuda Bolsa Familiar: “no sería justo ni correcto pedir paciencia a quien tiene hambre, ninguna nación se levantó y podrá erguirse sobre la miseria de su pueblo”. Al frente directo de esa política estará Wellington Dias, del PT, nordestino, a cargo del ministerio de Desarrollo Social, dentro de la estrategia económica que será llevada adelante por Fernando Haddad, también del corazón partidario, desde el ministerio de Hacienda.

Lula anunció que algunos de los puntos que comenzará a implementar desde la hora cero: “hoy mismo estoy firmando medidas para reorganizar las estructuras del poder ejecutivo, de modo que vuelva a permitir el funcionamiento del gobierno de manera racional, republicana y democrática, para rescatar el papel de las instituciones del Estado, bancos públicos y empresas estatales en el desarrollo del país, para planificar la inversión pública en la dirección de un crecimiento económico sostenible ambientalmente y socialmente”. En ese mapa señaló el “papel fundamental” que tendrá la empresa petrolera estatal Petrobras -cuya privatización había anunciado Bolsonaro- y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social.

La tarea de reconstrucción económica estará acompañada por otra también central: la democrática. Lula anunció por ejemplo que “a partir de hoy la ley de acceso a la información volverá a ser cumplida, el portal de la transparencia volverá a cumplir su qué hacer, los controles republicanos volverán a ser ejercidos”. El nuevo presidente agradeció a su vez al Tribunal Superior Electoral, ovacionado también en el Congreso Nacional, que cumplió un rol clave ante los cuestionamientos de Bolsonaro al sistema electoral.

La lista de objetivos enunciada por el presidente es grande. Uno de ellos será convertir a Brasil en una “gran potencia ambiental” y llegar a la deforestación cero de la Amazonia. Las acciones para cada uno de ellos no se harán esperar según explicó Lula, ahora al frente de su tercer mandato, con un gobierno de coalición y una inmensa expectativa social en un país que retrocedió durante los últimos años. 

(*) Fuentes: Nodal, Página 12, TeleSUR

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