Una vez más el asalto a la razón

Imaginación política para defender la democracia en Brasil

El objetivo del bolsonarismo era mostrar que la democracia se puede tomar por asalto. El conflicto entre furia y esperanza es un aviso de incendio
Bolsonaristas piden golpe militar
Bolsonaristas piden golpe militar |Alice Vergueiro / veja.abril.com.br/

En junio de 2016 América Latina y Europa se estremecían ante el Impeachment contra la Presidenta Dilma Rousseff. Una mayoría de congresistas de la representación nacional de las fuerzas políticas de derechas aprobó con impunidad y razones antidemocráticas destituir a la presidenta Rousseff. Un golpe blando sin militares ni tanques frenaba las aspiraciones históricas democráticas y de justicia social de la mayoría. Nuevamente en enero de 2023 América y Europa se vuelven a estremecer al presenciar que una masa crítica de partidarios del expresidente Jair Bolsonaro, toma por asalto la sede de los poderes constituidos en la Ciudad de Brasilia, capital de la República brasileña. Y lo hacen apenas unos días después que tomara posesión Luiz Inácio Lula da Silva como presidente de Brasil.

En apenas una década estos acontecimientos en Brasil, reafirman la fragilidad de las democracias, no solo en América sino en EEUU y en Europa. Si en el pasado inmediato la democracia estaba asediada por el neoliberalismo, la pobreza, las injusticias, la opresión, las guerras, la desigualdad, los medios de comunicación, hoy, además de lo anterior, la democracia se encuentra sitiada por el Lawfare, las fake news, los nuevos fanatismos, la posverdad, la violencia simbólica, la asincronía y velocidad del tiempo.

Intentar comprender lo sucedido el pasado domingo 8 de enero en la Plaza de los Tres Poderes, lugar donde se encuentra la sede del poder ejecutivo, legislativo y judicial, no es una tarea fácil, ni cerrada. Requiere de un análisis multicausal. Algunos análisis apuntan a enfoques con énfasis en el fascismo -y sus diversas derivas-, la extrema derecha, los medios de comunicación, el cambio cultural, el papel de las oligarquías, el apoderamiento de los recursos naturales, el conservar privilegios, etcétera. Incluso encuentran conexiones con el conflicto Ucrania-Rusia. De todos ellos se desprenden aproximaciones o posicionamientos valiosos.

Lula tendrá que enfrentar dos conflictos: la furia reaccionaria del bolsonarismo y los privilegios que defenderán en el Congreso de los Diputados

En esta perspectiva, se identifica que lo sucedido el 8 de enero en Brasilia, es un asalto a la razón democrática y a la imaginación política. Eduardo Galeano escribió en la década de los años 60 sobre la furia de la impunidad y la miseria del poder en América Latina. Todo avance y defensa por ampliar la democracia y la justicia social era acribillado y silenciado por las oligarquías, una parte del cuerpo social desmovilizado consintió violencia, brutalidad y atropello. La ignominia imponía una verdad histórica y una hegemonía cultural con el objetivo de mantener un orden de privilegios para los de siempre y desesperanza para la voluntad popular. Se gobernó a golpe de miedo y a fuerza de golpes militares. Imperaban tiempos oscuros y sueños rotos.

La aproximación entre lo que observó Galeano y el asalto a la sede de los poderes constituidos en Brasilia, representan un acto de una gravedad terrible. El objetivo del bolsonarismo era mostrar que la democracia se puede tomar por asalto, que las urnas no expresan la voluntad popular, que el consenso social y político debe revisarse no por el dialogo democrático sino por el asalto a la razón. En la Plaza de los Tres Poderes se expresan los poderes constituidos, se manifiesta en ellos la soberanía del pueblo brasileño; pero también se expresó una tensión y fractura en la soberanía entre quienes invadían y lo constituido. En casi todas las Constituciones del mundo se prevé que la soberanía es indivisible, sin embargo, en las imágenes televisadas que mostraban cómo se invadía esta Plaza, se vio con absoluta claridad que la soberanía se podía disputar sin apelar a las reglas de la democracia y, en especial, mostraron el peso de la imaginación política de los valores reaccionarios para debilitar la democracia. La disputa del campo de significaciones no sé delimita al relato, las imágenes cuentan para resignificar la convivencia democrática.

La imagen del presidente Lula con lágrimas en los ojos en el discurso de toma de posesión ante el pueblo, precisamente en la Plaza de los Tres Poderes, estremecían por el horizonte esperanzador y de justicia con el que se comprometía a gobernar. Siete días después, la furia del poder de la que hablaba Eduardo Galeano se mostraba con impunidad rompiendo cristales en el Congreso de los diputados. Con el Golpe a la presidenta Dilma se dio el primer paso para aniquilar el horizonte transformador y democratizante que inició Lula en 2003. Un golpe blando sin tanques frenaba el avance en libertades, justicia y bienestar del pueblo brasileño. Oligarquías y medios de comunicación esperaron trece años para frenar las transformaciones en justicia y derechos.

La democracia se encuentra sitiada por el Lawfare, las fake news, los nuevos fanatismos, la posverdad, la violencia simbólica, la asincronía y velocidad del tiempo.

El 8 de enero quedó claro que Bolsonaro y el bolsonarismo no van a esperar. El conflicto entre furia y esperanza es un aviso de incendio. La estrategia de no reconocer el triunfo electoral que llevó a la presidencia a Lula es un asalto a la convivencia democracia, es un atropello a la mayoría social. La incertidumbre es un valor de la disputa democrática. Perder es parte de asumir las reglas y cultura democrática. Aceptar la derrota debe activar la legitimidad de origen, ejercicio y resultados. Sin embargo, la democracia al haberse doblegado al neoliberalismo perdió fuerza convocante y legitimidad, aun así, es el único marco de entendimiento político.

Ese 8 de enero, la furia reaccionaria del bolsonarismo y los privilegios que se defenderán en el Congreso de los diputados de Brasil, son dos conflictos que enfrentará el presidente Lula en su nueva gestión. Lula y el equipo de gobierno deberán tener la capacidad de jalar los frenos de emergencia. La historia no puede repetirse ya sea como tragedia o comedia.

(*) Doctorando en Ciencia Política y asistente grupo parlamentario UP-ECP-GC

ETIQUETAS:

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.