Miles de personas convocadas por los sindicatos han marchado este jueves en varias ciudades de Portugal para protestar contra el aumento del coste de vida y exigir un incremento general de los salarios y un control de los precios, para hacer frente a esta situación que machaca principalmente a la clase trabajadora.
La jornada, que tenia como lema «día nacional de indignación, protestas y lucha«, fue convocada por la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP) y suscrita por los sindicatos adscritos a esta organización, con marchas en Lisboa, Oporto y otros núcleos de población del país.
«El Gobierno está maltratando al país, porque ningún país se desarrolla con bajos salarios, con precariedad, con horarios largos y no regulados, con los jóvenes emigrando«, dijo en declaraciones a periodistas en Lisboa la secretaria general de la CGTP, Isabel Camarinha. La dirigente sindical abogó por controlar los precios, porque el Ejecutivo socialista «tiene que garantizar que trabajadores y pensionistas no pasan hambre ni se empobrecen».
En la capital lusa, los y las manifestantes de la protesta marcharon hasta la Asamblea de la República para pedir soluciones. A la misma se unieron varios líderes políticos de la izquierda, que también apelaron al Gobierno a dar soluciones ante el aumento del coste de vida.
«El Gobierno puede tener mayoría absoluta pero no puede quedarse indiferente a lo que está pasando», dijo en declaraciones a periodistas el secretario general del Partido Comunista Portugués (PCP), Paulo Raimundo, que pidió un «aumento general de salarios y fijación de precios».
«Una lucha por los salarios, una lucha contra el aumento del costo de vida. Una lucha por la regulación de precios, contra la precariedad. Al fin y al cabo, una lucha por los derechos de quienes producen la riqueza de nuestro país. Que estas personas que están aquí merecen una vida mejor, una vida digna que es algo que no tienen», declaró el líder comunista.
En Oporto, la segunda ciudad del país, marcharon igualmente varios centenares de personas. La jornada se completó con varias protestas y huelgas sectoriales a lo largo y ancho de Portugal, con especial incidencia en fábricas, hospitales, sector servicios y en la administración local.
«Portugal sigue siendo un país de profundas injusticias y desigualdades», denunció la CGTP en su convocatoria, en la que señaló que los salarios mínimo (760 euros) y medio son «muy bajos» y que el 70 % del empleo que se crea es precario. Estos datos están avalados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) luso, quien este jueves hizo público que el salario bruto medio cayó en Portugal un 4% en términos reales en 2022 por la inflación y se situó, de media, en los 1.411 euros.







