En medio de un acto simbólico que se realizó este jueves en el Museo Casa de la Memoria en Medellín y ante organizaciones de víctimas como la Corporación Jurídica Libertad, el Comité de Solidaridad con los Presos Políticos – CSPP y la Jurisdicción Especial para la Paz – JEP, el coronel retirado del Ejército, Jaime Humberto Pinzón reconoció su responsabilidad en los crímenes de falsos positivos durante el ejercicio de su profesión.
Entregando a las víctimas la condecoración que le entregó la institución por las bajas reportadas en el año 2005 y los supuestos logros operacionales mientras ejercía como comandante en el Batallón Atanasio Girardot en Medellín, Pinzón reconoció la barbarie con la que se cometieron los operativos
“Los miembros del Ejército, en una época vergonzosa, éramos medidos y calificados por los superiores por los muertos, por los litros de sangre que teníamos que entregar, por eso la entrega de esta medalla significa el reconocimiento de mi responsabilidad”.
Sobre esto agregó: “Hoy quiero entregar a quien ustedes han distinguido como representante la medalla de servicios distinguidos de orden público, la medalla que nunca debió otorgarme, que nunca debí recibir”.

En su aporte a la verdad y la reparación, el coronel retirado aseguró que durante su mando se registraron 53 asesinatos y desapariciones forzadas, por lo que aseguró que la entrega de esta medalla significa la materialización de su reconocimiento de responsabilidad por los crímenes “cometidos en contra de sus familiares, que no eran combatientes y dirigentes”.
El coronel retirado aprovechó el momento para hacer un llamado a generales de la Cuarta Brigada, entre los que estaban Mario Montoya, Reinaldo Castellanos Trujillo, Óscar González Peña y Luis Roberto Pico Hernández, así como a cuatro altos oficiales del Ejército Nacional de Colombia para que “no revictimizar más” a los colombianos.
Pinzón solicitó a las figuras vinculadas que admitan sus presiones y acciones, las cuales terminaron en operaciones convertidas en crímenes a manos de los subalternos a su cargo. Dijo lo siguiente:
“Señores general Reinaldo Castellanos Trujillo, general Mario Montoya Uribe, general Óscar González Peña, brigadier general Luis Roberto Pico, les pido no revictimizar más a los colombianos ni a nuestros subalternos, en el momento de reconocer por las presiones que ellos realizar y que nosotros ostentamos en la cadena de mando y en algunos casos como coautores”.
Finalizando su intervención, Pinzón expresó su intención de participar en actividades a través de las cuales pueda contribuir y “sanar sus almas y corazones de este dolor que han tenido que vivir por mi culpa”.
Infobae recogió el testimonio de María Elena Gallego, una de las madres que perdió durante la operación de los falsos positivos a su hijo en el año 2006, declaró a la emisora Blu Radio que “haber recibido esta medalla es una humillación, pero también significa esperanza de saber que el Ejército, en algún momento, reaccionará como lo hizo este señor”.
María Elena lleva 18 años esperando que se dieran momentos como este. Su hijo fue retenido el 30 de abril del año 2006, con él, cuatro amigos que recién llegaban a Medellín y venían desde Cali.
A su hijo y compañeros, los miembros del batallón Atanasio Girardot los trasladaron al municipio de Yarumal, ubicado en el norte de Antioquia, y los acusaron de guerrilleros. Posteriormente, los asesinaron. Un caso que se repitió, hasta ahora reconocido, cerca de 6.402 veces.
Antioquia es una de las zonas que la JEP ha priorizado en la lista de los 6 sectores del país con mayor registro de víctimas.







