El sábado 25 de febrero, coincidiendo con el aniversario de la invasión de Ucrania, se celebraron manifestaciones en muchas ciudades europeas. En Alemania unos 50.000 personas pidieron que el gobierno alemán pare el envío de material bélico a Ucrania. En el Reino Unido varios miles de personas hicieron lo mismo en el centro de Londres. Los dos países son, junto a Estados Unidos, los que más armamento han mandado. Los manifestantes alertaron de una evidencia que los gobiernos temen pero ignoran, que el envío de armas a Ucrania pone en peligro no sólo la paz en la región sino la paz en el mundo.
En la misma línea se sitúa el Partido Comunista de España. El PCE se opone al envío de armas y así lo manifestó a través de un comunicado denunciando el envío de armamento Estonia y en el que censura cualquier implicación de España en la guerra, “ya sea de forma directa con el envío de armas al gobierno de Ucrania o aumentando la militarización de la región”. Advierten que España está implicándose “peligrosamente en la escalada belicista sumando al entrenamiento en España de más militares ucranianos y el envío de tanques Leopard al gobierno ucraniano, un nuevo envío de una batería antimisiles a Estonia”.
Los comunistas insisten en que la única salida es la negociada y piden que España se sume al grupo de Estados que están planteando una salida diplomática a la guerra. Por eso saludan la Propuesta de China para encontrar una solución política a la crisis en Ucrania y redefinir las relaciones internacionales apostando por la cooperación frente a la competición.
El PCE suscribe el llamado inmediato a Rusia, Ucrania y al conjunto de la comunidad internacional al respeto a la soberanía de los países, el abandono de la mentalidad de Guerra Fría, el cese de las hostilidades, la reanudación de las conversaciones de paz, resolver la crisis humanitaria y proteger a civiles y prisioneros, reducir los riesgos estratégicos incluyendo la contención militar, acabar con las sanciones y promover la reconstrucción postconflicto.
Desde el primer momento de la guerra, el Partido Comunista de España (PCE) condenó tanto la invasión de territorio ucraniano por Rusia, contraria al derecho internacional, como la intención de la OTAN de ampliar su extensión hasta la frontera de la Federación Rusa, rompiendo el consenso existente tras la unificación de Alemania. “Hemos defendido y defendemos que es imposible construir una política de paz y seguridad europea incrementando el militarismo”, recuerdan los y las comunistas.
Este año de guerra ha agravado la crisis que arrastraba Europa, provocando nuevas crisis migratorias en las que millones de seres humanos tienen que vivir en condiciones infrahumanas con todo tipo de sufrimientos, como el secuestro de mujeres y menores con fines de explotación sexual. Las sanciones que se han impuesto a Rusia las están pagando los pueblos europeos, como demuestra la subida del precio de la energía, la subida de la inflación y el aumentado los tipos de interés, repercutiendo en el precio de las hipotecas.
Transcurrido este año, la situación es realmente peligrosa. Por ello, desde el PCE reiteran la reivindicación de una salida justa y negociada al conflicto que respete la legalidad internacional y el derecho a la seguridad de todos los Estados de la región.







