La pobreza infantil tiene un elevado impacto a largo plazo, pero no solo a nivel individual. También el conjunto de la sociedad se ve afectada por esta lacra, que según indica el estudio «El coste de la pobreza infantil» en España publicado este lunes afecta a 27,5% de los niños, las niñas y adolescentes que viven en nuestro país.

La investigación, coordinada por el Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil, señala que experimentar pobreza en la infancia limita las perspectivas educativas y laborales, a la vez que restringe las oportunidades y amplía las desigualdades sociales. Sus efectos negativos se arrastran durante toda la vida adulta y se transmiten incluso a las siguientes generaciones.

Esta lacra además tiene un coste social que el estudio ha cuantificado en al menos 63.079 millones de euros al año, lo que equivale a un 5,1% del PIB de 2019. Cifras que indican un gasto anual de alrededor de 1.300 euros por persona. Dicho de otra manera, el PIB español de 2019 hubiera sido un 5,1% más elevado de no ser por los altos niveles de pobreza infantil. Esta cifra se sitúa muy por encima de la tasa de crecimiento anual media del PIB en España. Por lo tanto, «mantener una pobreza infantil elevada no solo es injusto, sino que es claramente ineficiente», señalan en el informe presentado.

Además la pobreza infantil reduce la productividad del país, al disminuir el potencial de empleo e ingresos, y merman la calidad de vida y el estado de salud de las personas, lo que conlleva una carga adicional en el coste y la eficiencia de los servicios públicos. «Las finanzas públicas se resienten tanto por la pérdida de ingresos vinculados al trabajo como por los mayores gastos que se derivan de la sobrecarga de los servicios públicos y del incremento de las prestaciones económicas, tanto contributivas como no contributivas», resalta el estudio presentado.

A la presentación del informe acudió Alberto Garzón, ministro de Consumo y Coordinador de Izquierda Unida, quien declaro, «La pobreza infantil es intolerable en un país como España. No solo por la desigualdad económica, sino también por el empeoramiento del estado de salud que acarrea: los niños y las niñas que sufren pobreza tienen un 36% más de riesgo de padecer sobrepeso y obesidad», reivindicando medidas como el Ingreso Mínimo Vital, becas o ayudas a familias, para evitar la pobreza infantil, las cuales «deben ir acompañadas de políticas que favorezcan entornos saludables y de protección, como acabar con el bombardeo de publicidad de la comida basura».

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