Ocurrió el pasado viernes, a primera hora de la mañana, los trabajadores y las trabajadoras de El Miñarro, una empresa dedicada a la venta al por mayor de conservas y congelados encontraron el cuerpo sin vida de un compañero.
Además, la imagen fue más impactante el fallecido se encontraba trabajando en una de las cámaras frigoríficas de la empresa y, por motivos que todavía se desconocen, fue aplastado y decapitado por un montacargas. El trabajador muerto tenía 41 años y ha dejado mujer y dos hijos.
Según explica UGT en un comunicado emitido todo apunta a que las causas del accidente responden a la ausencia de medidas preventivas elementales, así lo apuntan «incluso los compañeros del trabajador», ya que «los dispositivos de seguridad de un montacargas han de impedir el acceso de personas al hueco del elevador cuando éste se encuentra en funcionamiento».
A este respecto, fuentes de la plantilla aseguraban a Radio Benidorm que la empresa «lleva más de cinco años sin ningún tipo de inspección laboral» y que «no proporciona a sus trabajadores formaciones sobre riesgos laborales o incluso equipos de protección personal (EPIS)», añadiendo que son los propios trabajadores los que «lo aportan por su propia cuenta».
La polémica con respecto a esta empresa no acaba aquí. Si bien, como se puede escuchar en el mensaje que aparecía en su buzón de voz este viernes, habían decidido cerrar durante todo el día de ayer, fuentes de los trabajadores señalaron que «ha pedido al resto de trabajadores que abandonen las instalaciones inmediatamente, pero que vuelvan a las 15:00 a seguir el ritmo de producción después de haber presenciado el accidente mortal y sin una inspección ni revisión de los protocolos debida, poniendo en peligro al resto de trabajadores». Es decir, que solo unas horas después del accidente mortal, debían reincorporarse.







