No llueve y por lo tanto la reserva de agua en los pantanos ha descendido 224 hectómetros cúbicos (hm³) y se queda con 28.665 hm³, lo que representa el 51,2 por ciento, tres décimas menos que la semana pasada, según los datos facilitados por el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico.
Pero no toda el agua embalsada está destinada al consumo humano y la agricultura, los pantanos que están dedicados en exclusiva a ese fin se encuentran al 43,1%, con un descenso de dos décimas respecto a la última semana, en la que las reservas han bajado en 141 hectómetros cúbicos.
En total el volumen de agua en los embalses para el consumo humano alcanza los 16.613 hm³, aunque en la mayor parte de España hay mucha menos agua almacenada de lo que sería normal como consecuencia de los efectos de un 2022 extraordinariamente seco y unas precipitaciones que en este año siguen por debajo de los valores normales.
Por lo tanto según los datos últimos aportados por la administración pública, la reserva de agua para consumo se encuentra ligeramente por debajo que en la misma fecha del año pasado (45,2%), y sigue muy lejos del nivel medio de la última década para esta época (63%, teniendo en cuenta para esta comparación la capacidad total actual). Esta situación afectará a muchos territorios del país que pronto tendrán que empezar a racionalizar el uso del agua.
Por su parte, las presas destinadas a la producción de energía eléctrica, las cuales están en manos del oligopolío eléctrico y realizan desembalses a su antojo poniendo en peligro el acceso al agua a la población, también ven menguar su reserva de agua respecto a la última semana, de forma que estos embalses se encuentran al 69,2% de su capacidad, por debajo de los valores medios de la última década (75,6%).







