«¿Que pasa peña?
Capitalismo de amiguetes
Están vendiendo el país a trozos
Es una impunidad total
Esos patriotas de pandereta
Esos patriotas de pandereta
Y como dice, como dice…
Son patriotas de pandereta
Con Suiza en el corazón y España en la muñeca
Raqueta de pádel y palo de golf
Cuentas en paraísos fiscales como buen español
Adoran la corrupción, cobrar dinero en sobres«
Así empieza la canción Vacaciones en Suiza del conocido grupo de rap valenciano, Los Chikos del Maiz. La letra tiene ya unos años y a más de uno se le ha venido estos días a la cabeza, ante el anuncio del grupo español Ferrovial de someter a la aprobación de los accionistas el traslado de la matriz del grupo a Ámsterdam con el objetivo de comenzar a cotizar en Países Bajos y pedir la entrada en la Bolsa de Estados Unidos.
La empresa con más de 24.000 personas trabajadoras trasladaba al mercado una de las decisiones estratégicas más importantes de su historia. En este caso no es Suiza, pero son los Países Bajos, que a efectos fiscales es casi lo mismo.
La compañía se ha apresurado a decir que el cambio no tendrá ningún impacto en el negocio, la estrategia, los planes de inversión, la organización o la operativa diaria. Preguntadas sobre si obtendrán una ventaja fiscal en España por trasladar su sede debido a la menor tributación en Países Bajos, fuentes de la compañía admiten que sí, aunque dicen que el impacto “será mínimo”, de alrededor del 2%. La operación se articularía en una absorción de Ferrovial SA por parte de Ferrovial Internacional (Fise), una sociedad anónima europea holandesa que ya es titular del 86% de los activos de la compañía. Fise pasaría así a ser la matriz del grupo español y se consumaría el traslado del domicilio social a Países Bajos con un canje de acciones. La empresa seguirá cotizando en la Bolsa española.
La búsqueda de una mayor visibilidad ante el capital, a través de la cotización en Ámsterdam y en Nueva York, es uno de los pilares que ha sostenido el argumentario de Ferrovial en el último mes y medio. El grupo, con un 86% de sus activos fuera de España (domiciliados desde 2019 en Ámsterdam) y teniendo en Estados Unidos el 92% de las inversiones comprometidas hasta 2027, lamenta que solo un 13% de sus accionistas son estadounidenses.
¿Puede Ferrovial largarse?
Claro que sí. Pero aquí la clave es que la empresa pueda hacerlo “gratis” eludiendo sus obligaciones tributarias. Y para eso intentará demostrar que la mudanza no obedece a motivos fiscales. Porque en caso de que Hacienda estime que el movimiento está enfocado a conseguir un ahorro fiscal, la multinacional que preside Rafael del Pino tendría que tributar a un tipo del 25% –el que se aplica en el impuesto de sociedades– por las grandes plusvalías que afloren en la fusión inversa, enfrentándose a una regularización con un coste muy elevado.
Ferrovial dispone de una amplia batería legal compuesta por casi 60 motivos económicos válidos que justificarían el cambio de sede. Uno de ellos es centralizar recursos para financiar las actividades de las sociedades participadas que lo requieran y nuevos proyectos empresariales, así como “facilitar el movimiento de fondos de una sociedad a otra permitiendo efectuar posibles futuras inversiones canalizando los dividendos de las dos sociedades existentes hacia la sociedad dedicada al arrendamiento u otras que se pudieren constituir con posterioridad”.
Desde que anunció su marcha, a finales del mes de febrero, Ferrovial ha explicado que, entre otros motivos, necesita estar en mercados de capitales donde haya mayor liquidez y mayor apoyo a las inversiones internacionales para obtenerlas en mejores condiciones de financiación.
Otros motivos son poder proyectar la imagen de organización unitaria, algo que también ha esgrimido la constructora, o crear una estructura válida para, “de creerse oportuno en un futuro”, aplicar el régimen de consolidación fiscal. La justificación de que el traslado no obedece a razones fiscales es vital para Ferrovial, pues tiene intención de acogerse al régimen especial de fusiones, adquisiciones y canjes, un movimiento que permitiría al grupo no tributar por las plusvalías que afloren en la operación.
Sin embargo, para poder hacer uso de este régimen, Ferrovial tendrá que justificar que la operación no se ha hecho por motivos tributarios, sino de negocio. En caso contrario, la agencia podría tumbar esta opción y la empresa podría enfrentarse a pagar una millonada.
La ley también contempla casuísticas de índole familiar, como centralizar la planificación y la toma de decisiones para concentrar en una única sociedad las participaciones titularidad de la familia, así como evitar conflictos entre los hermanos que pudiesen poner en peligro la gestión común de los negocios históricos de las sociedades familiares
La normativa, además, abre la puerta a que los motivos sean válidos cuando estén justificados por la “falta de claridad” en relación con el marco legal aplicable. En esta línea, por ejemplo, una de las justificaciones previstas consiste en “minimizar el riesgo por el Brexit ante la incertidumbre causada sobre la futura relación entre la Unión Europea y el Reino Unido”.
¿Qué dice la gente de izquierdas sobre este asunto?
Hay que endurecer la normativa fiscal que permite que esto pueda ocurrir. Basta con ver como la CEOE ha salido diciendo que «hay que respetar la decisión de Ferrovial. Tienen derecho a irse para pagar menos impuestos», para saber que la respuesta es bien sencilla, le mismo derecho tiene Hacienda a impedir que se aproveche del ventajoso régimen de neutralidad fiscal y hacerle pagar unos 3.300 millones de euros. Menos cartas y que tributen.
Una operación de fusión y absorción por parte de una sociedad radicada en Países Bajos se hace para obtener ventajas fiscales. Por tanto, no debe aceptarse que Ferrovial se acoja al régimen de neutralidad fiscal. Ferrovial debe pagar el 25% de impuesto de sociedades por la diferencia del valor de mercado de sus activos y el valor en libros.
Menos rasgarse las vestiduras porque las empresas como Ferrovial decidan eludir impuestos yéndose a otros países y más hacerles tributar lo que deben. Otra cosa es postureo. ¿Se atreverá el Psoe?







