En estos días que tanto se habla de la figura de José Antonio Primo de Rivera, el historiador Ángel Viñas recuerda quién fue el fundador de la Falange y su participación en la conspiración del golpe de estado de 1936. Lo hace en un artículo publicado en Eldiario.es con en titular José Antonio Primo de Rivera, no mártir sino traidor.
Aquí un breve esbozo del papel de José Antonio y por qué “fue una figura elevada por la dictadura franquista al pináculo de la gloria más inmarcesible”.
«No se subrayará lo suficiente que el fascismo español, que surgió con JAPdR y otros, pero que hasta julio de 1936 había sido una fuerza minoritaria, se construyó no durante los años republicanos sino en la propia guerra civil. En parte, por la necesidad de Franco de apañarse con una capa ideológica que lo acercara a las potencias del Eje, sin cuya ayuda es difícil que hubiese ganado la guerra. En parte, porque los fascistas italianos no tardaron en aconsejárselo vivamente incluso antes de que se elevara al Mando supremo. Y, en parte, porque difícilmente hubiera despertado gran entusiasmo entre los antiguos votantes de las pluriformes derechas si se hubiera presentado el GMN (“Glorioso Movimiento Nacional”) como lo que había sido en un principio: el resultado de una conspiración monárquica, militar y fascista (no solo por JAPdR, que también, sino por la ayuda que a los monárquicos les había prometido el Duce antes del 18 de julio de 1936).
Subrayo que JAPdR estaba al corriente de dicha conspiración y de sus conexiones con el fascismo italiano. Ya había puesto a la disposición de los directores de la misma (el teniente general Sanjurjo y el diputado a Cortes y eminente jurista José Calvo Sotelo) la preciosa ayuda de sus hombres para realizar una parte del trabajo sucio necesario. Se trataba de crear en España la sensación de que la PATRIA se encontraba en un estado de necesidad».







