Ana Campoy es escritora y periodista. Pero no solo, porque en su trayectoria profesional ha sido y es mucho más. Probablemente, si tienen público infantil cercano, conocerán a Pepa Guindilla; si es así, ya conocen un poquito de Ana.
Precisamente con este libro ganó en 2022 el Premio Fundación Cuatrogatos y el White Ravens 2022. Y en 2017, el Premio Jaén de Narrativa Juvenil con La cronopandilla: el túnel del tiempo.
También han sido seleccionadas en la Lista de honor de la OEPLI 2018 otras dos obras suyas: Todo eso que nos une y Familia a la fuga: En busca y captura. La primera de ellas, además, seleccionada entre los mejores libros juveniles de 2018 por las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid.
Desde su primera novela, Las aventuras de Alfred & Agatha: Los diez pájaros Elster, que supone un éxito de crítica y público, no ha dejado de cosechar reconocimientos. En 2019, por ejemplo, la antología Como tú en la que Ana Campoy participa con el relato feminista «El primer paso», es galardonada con un premio White Ravens.
Si, además de en librerías y bibliotecas, quieren encontrar a Ana en otros lugares, sepan que ha colaborado en programas de literatura infantil y juvenil de la Ser (espacio Un libro, un niño, un mundo, Hoy por Hoy), en publicaciones como Jot Down o en la sección infantil del Festival Celsius 232 que se celebra cada año en Avilés.
No se pierdan sus artículos «Salvar a Gloria Fuertes» o «Laforet, Matute, Aldecoa y Martín Gaite: atreverse a ser escritora tras la Guerra Civil» en la web de información y crítica cultural Canino. Y pregunten en su librería de confianza porque hay mucho y bueno en la obra de Ana Campoy. Déjense aconsejar y disfruten de un buen rato de humor e historias con sus seres queridos más pequeños.
¿Es la literatura infantil una “hermana pobre” de la literatura? ¿Crees que no está suficientemente valorada?
La verdad es que nunca había escuchado esa expresión en concreto. En el día a día, la literatura infantil es una industria muy bien asentada que se rige por dinámicas similares a la de adulto. De hecho, si hablamos en términos de riqueza, podría afirmar rotundamente que la literatura infantil ocupa buena parte de la tarta de la facturación editorial. En absoluto hay pobreza.
Sí que es cierto que podría tener más presencia en los medios generalistas y que hay mucho desconocimiento. De vez en cuando te topas con gente que la minusvalora en su discurso, que tiende al prejuicio, pero siempre aludiendo a una supuesta baja calidad respecto a la literatura de adulto, cuando en realidad todos sabemos que malo, regular y bueno hay en todas partes. Pero por suerte, no es lo habitual.
En una entrevista dijiste que “los niños no son los lectores del futuro”. Para quien no la haya leído: ¿A qué te referías con esto?
Creo que los niños y niñas ya son lectores de pleno derecho. Y que, como tal, merecen que sus lecturas sean valoradas. Como escritora, mi parte del trato es ofrecerles libros de calidad. Ahí está mi compromiso. Es el granito de arena que puedo aportar para desterrar ese falso prejuicio de “los niños no leen”. Si volvemos a los números, las estadísticas nos dicen que son la franja que más lo hace. ¡Mucho más que los adultos!
¿Crees que las distintas tecnologías (móviles, ipads, televisión, etc) han matado la imaginación infantil? ¿Crees que los niños y niñas leen y disfrutan menos la literatura?
Creo que cada generación se va adaptando. A nosotros nos daban la tabarra con la tele y ahora ese hueco lo cubren las tabletas. Es cierto que ahora las dinámicas de enganche a la tecnología son distintas, pero eso no significa que la infancia no sepa imaginar. Claro que lo hacen. Eso es lo que caracteriza al ser humano. Y menos mal.
Si queremos niños y niñas que generen hábitos placenteros debemos mostrárselos. Por ejemplo, leer con ellos por las noches. Pronto ese rato compartido será reclamado, y luego volarán solos
¿Qué consejo darías a los padres del “mi niño/a no lee”?
Lo primero, cundir con el ejemplo. No veo el metro repleto de adultos leyendo el Ulises de Joyce. Más bien lo contrario. Si queremos niños y niñas que generen hábitos placenteros debemos mostrárselos. Por ejemplo, leer con ellos por las noches. Igual que les habituamos a lavarse los dientes, hagámoslo también con las historias. Pronto ese rato compartido será reclamado, y si lo remarcamos, noche tras noche, llegará un momento en el que vuelen solos. Y que tendrán una salud dental excelente.
Tienes una amplísima cartera de libros publicados, algunos con reconocimientos internacionales. ¿Hay algún, libro o saga, al que le tengas especial cariño y que recomendarías siempre como un imprescindible?
Cada libro fue escrito en el momento que sentía la necesidad de contar esa historia en concreto. Es por ello que me resulta muy difícil resaltar uno sobre los demás. Tal vez Pepa Guindilla es el que ha obtenido más reconocimiento, sobre todo internacional, pero, para mí, cada libro es importante. Son una fotografía del momento en el que fueron escritos.
La literatura alimenta la empatía, algo fundamental para lograr un mundo más justo. Y nos recuerda por qué somos seres humanos
En tus obras abordas la conciencia ecológica o el feminismo. En estos tiempos de batalla cultural desde la derecha para despojar a la cultura de valores progresistas, de denuncia de “adoctrinamiento” a menores… ¿Qué podemos y debemos aportar desde la literatura infantil y juvenil? ¿Debe ser la literatura infantil una herramienta de construcción de valores y, por tanto, de una sociedad futura mejor?
Como escritora tengo un objetivo firme: contar la verdad. No entraría jamás en términos de autocensura porque entonces nada de esto tendría sentido. Para eso me quedaría en mi casa. He reflexionado mucho sobre el papel de la cultura estos días y creo férreamente en que es una de las armas más poderosas que tenemos. La literatura alimenta la empatía, algo fundamental para lograr un mundo más justo. Y nos recuerda por qué somos seres humanos. Mi compromiso también está ahí, en lanzar preguntas a los lectores que no siempre tienen respuesta. En los tiempos que corren es imprescindible formar niños y niñas que sepan reflexionar por sí mismos y que tengan pensamiento crítico. Ese ejército de niños del que hablaba Michael Ende. La cultura es abrigo y la literatura es refugio. Es ahí donde nuestros niños y niñas estarán siempre a salvo.
En los tiempos que corren es imprescindible formar niños y niñas que sepan reflexionar por sí mismos y que tengan pensamiento crítico
Autores tan serios y reconocidos en la izquierda internacional como Gramsci escribieron cuentos para explicar conceptos difíciles de manera sencilla. En una sociedad desesperanzada en la que las distopías se han elevado frente a las utopías, ¿crees en el carácter redentor de la fantasía?
La fantasía y la ciencia ficción siempre han servido de zona de pruebas. Ofrecen escenarios maravillosos en los que tratar los “asuntos serios” de la literatura, sean los que sean. Y me encanta porque ahí no hay límites, cualquier cosa es posible. Ojalá alguien escriba la fantasía definitiva que nos ilumine al resto. Estoy deseando leerla.
La fantasía y la ciencia ficción siempre han servido de zona de pruebas. Ofrecen escenarios maravillosos. Y me encanta porque ahí no hay límites, cualquier cosa es posible
Queremos, con este especial de El Mono Azul, ayudar a padres, madres y otras personas importantes en las vidas de nuestros niños y niñas a elegir libros para hacer un verano mucho más divertido. ¿Qué podemos encontrar en Pepa Guindilla y en Familia a la fuga, por ejemplo?
Optimismo. Que buena falta nos hace. Humor, reflexión, empatía pero sobre todo justicia. Siempre procuro que mis protagonistas sean gente íntegra. Nos lo ponen complicado en los tiempos que corren, pero qué narices. El mundo lo conformamos las personas. Y los personajes son las personas de los libros. Ellos nos demuestran que no pasa nada por serlo. Y que, además, se duerme mucho mejor.
Para mí, el humor es una cosa muy seria. Imprescindible en mi vida
El humor recorre tus libros. ¿Estamos perdiendo el sentido del humor en esta sociedad? ¿Qué papel le das al humor en tus obras y en la vida?
¡Espero que no! Para mí, el humor es una cosa muy seria. Imprescindible en mi vida.
Por último, y fantaseando un poco, ¿qué medidas tomarías para mejorar y aumentar la lectura infantil si fueras, por ejemplo, ministra de Cultura en la III República?
Conseguir que los adultos también la leyeran. Si lográramos que vieran la literatura infantil como un artefacto disfrutable por sí mismo, da igual la edad del lector, ya tendríamos parte del trabajo hecho. Igual que vas al cine a ver la peli de animación con tu prole, ¡anímate a compartir también sus libros! Tus hijos aprenderán que sus cosas son importantes y que también aportan al mundo adulto. Lo pasarás igual de bien. Te lo garantizo.







