¡Menos lobos, caperucita!

Primun vivere, deinde philosophari

«No se trata solo de cuestionar la fuente concreta de energía; se trata de cuestionar todo el sistema energético: quién decide, cómo decide y quién se beneficia»
Campesinos reciben por vez primera electricidad gracias al plan de Lenin de electrificación de toda Rusia. Años 20 siglo pasado
Campesinos reciben por vez primera electricidad gracias al plan de Lenin de electrificación de toda Rusia. Años 20 siglo pasado

Como Grupo de Trabajo de Energía del PCE, nos hemos puesto como misión el pensar, reflexionar, imaginar y elaborar conclusiones y propuestas energéticas. Aquí empieza el primero de una serie de artículos en los que trataremos de explicar el tema de las energías lo más clara y científicamente posible, y sobre todo con un aspecto…

Tengo un amigo, un viejo marinero comunista con mucha mar en los ojos, con el que frecuentemente comparto una ración de pulpo y unas «cuncas» de vino en la hermosa villa marinera de Bouzas. Mi amigo, como hombre de mar, es bien consciente de los riesgos de la sobreexplotación de las especies y vivió en propia piel lo que la codicia de los hombres ha hecho con los océanos. Es, por tanto, pieza activa de esa parte de la sociedad comprometida en mantener a la humanidad en equilibrio con los ecosistemas naturales, considerándola como una parte de esa naturaleza y no como algo ajeno a ella.

Mi amigo sabe de mi actividad profesional y me consulta sus frecuentes dudas sobre «el recibo de la luz» y de cómo es posible que a alguien al que le hacen un descuento del 40% sobre el precio del «kilovatio» acabe pagando más dinero por el mismo consumo. Habitual lector de la prensa escrita, últimamente no deja de preguntarse —y preguntarme— qué sentido tiene la cantidad de dinero que están gastándose las eléctricas haciendo publicidad de la instalación de “paneles solares” para que paguemos menos en el recibo, cuándo a quienes les pagamos el recibo es a ellos.

  • ¡Don Manoel —me dice todo lleno de razón— «sardiñas serán, pero chéirame a can!»

— queriendo indicar con tal expresión que algo raro se esconde detrás de tal actitud.

Y yo intento explicarle estas cosas, y mil dudas más que le surgen. Y estoy seguro que no es un caso único, sino que sus dudas son lugar común en la ciudadanía, sea cual sea su nivel de educación. Y no es este el único campo donde su sabiduría natural choca con la información difundida habitualmente por los medios. Aunque mi amigo es hombre de natural tranquilo, si queréis oírlo refunfuñar no tenéis más que dejar caer en su presencia, así como quien no quiere la cosa, alguna referencia a la necesidad de «salvar el planeta». ¿Porque no está de acuerdo con la necesidad o la urgencia? No. Porque siempre pregunta a quien tal sentencia pronuncia:

  • Salvar el planeta sí. Pero, ¿salvarlo para quién?

Y no es mala pregunta. No vaya a ser que nos toque a los de siempre hacer los sacrificios para asegurar esta salvación y al final el reparto de los beneficios sea el de siempre: naturaleza prístina, aire puro, agua limpia y abundante, energía barata e ilimitada para los ricos; y los pobres pagando por respirar, por el agua envasada y viviendo con la energía racionada en un entorno cada vez más degradado.

Así que cuando los millonarios de los países del primer mundo les piden a los campesinos y trabajadores de los restantes que renuncien a crecer y a consumir porque el planeta no puede soportar ese crecimiento, que se queden en donde están, y que no avancen por el camino que ellos recorrieron antes porque ese avance puede llevar a una catástrofe climática global, es muy posible que tengan razón, pero no es menos cierto el que su advertencia tenga muy poca credibilidad, y ellos muy poca autoridad moral para hacer este tipo de recomendaciones.

Decía un filósofo que el espacio que existe entre lo racional y lo demagógico es tan pequeño como el grosor de una tarjeta. ¡De crédito!, añado yo, y que este grosor no se mide con un calibre sino con el dinero disponible que hay detrás de esa tarjeta.

Cierto es, como proclamaba Aristóteles, —primun vivere, deinde philosophari— que el imperativo inmediato del ser humano es asegurar su supervivencia, pero no lo es menos que este lo es porque piensa, porque reflexiona sobre su propia esencia y su papel en la sociedad. A diferencia de otras especies su única ocupación no es asegurar la pervivencia de sus genes, sino que deberá emplear gran cantidad de energía para acrecentar sus habilidades y conocimientos

para mejorar sus posibilidades de supervivencia y la de los suyos. O sea que, completando el razonamiento aristotélico, cuanto más y mejor «philosophari», más posibilidades de más y mejor «vivere». Por eso es tan importante —fundamental, diría— que los que menos tienen más reflexionen, más imaginen y elaboren nuevas estrategias con las que romper esas viejas estructuras de opresión, que son tan resistentes al cambio no solo por la fuerza de las tradiciones establecidas sino por la propia rutina y el conformismo de las clases trabajadoras.

Más reflexionar, más imaginar y más elaborar

Y precisamente para servir de catalizador en esta misión de “más reflexionar, más imaginar y más elaborar” es para lo que nace en el último Congreso del PCE la Secretaría y el Grupo de Trabajo de Energía, dando forma a una vieja aspiración de un amplio sector de militantes del partido.

Procedentes de las diversas geografías peninsulares, unidos por un interés común —el universo de las energías en general, y la energía eléctrica en particular—, y convencidos de la utilidad y urgencia de formar un grupo de trabajo en el ámbito del Partido, nos hemos dotado de una estructura organizativa, clara pero flexible, con un Coordinador, un responsable de Área Interna, uno de Área Externa y Relaciones internacionales, uno de Área Ideológica y uno de Área de Comunicación, que está resultando muy adecuada para —uniendo nuestros diversos intereses, capacidades y experiencias profesionales—, producir conocimiento, obtener conclusiones, e imaginar propuestas energéticas de progreso.

En el Grupo se integran perfiles muy variados que van desde las expertas en redes eléctricas y mercado eléctrico, investigadoras relacionadas con las tecnologías renovables, en instalación de aerogeneradores offshore, en arquitectura bioclimática, profesoras universitarias, funcionarias de la administración local, expertas en centrales eléctricas y térmicas, en electrificación rural y energía solar fotovoltaica, un diputado autonómico con experiencia institucional en energía y hasta un doctorando en ecología y medio ambiente.

Buena prueba de esta actividad es la producción y publicación, en un año escaso de vida organizativa, de un importante volumen de documentación, no solo teórica, como son un estudio comparativo sobre las diversas tecnologías de generación de energía eléctrica incluyendo un Anexo sobre los propios generadores eléctricos, o el de la influencia de la generación no convencional sobre la Estabilidad de la red eléctrica, sino eminentemente prácticas, como las propuestas de reforma del Mercado Eléctrico, el tope del gas, etc. Y no solamente sobre la energía eléctrica sino un detallado análisis de casi 30 páginas sobre los Recursos Energéticos, en general.

Como Grupo de Trabajo de Energía del PCE, nos hemos puesto como misión el pensar, reflexionar, imaginar y elaborar conclusiones y propuestas energéticas para la sociedad en su conjunto que puedan servir para poner luz sobre este aspecto, de forma que cualquier persona interesada pueda contar con una información sobre el tema de las energías lo más clara, científica, posible, y sobre todo con un aspecto que consideramos fundamental: con una perspectiva de clase.

Estamos seguros de que nuestro Grupo proporcionará a los responsables del Partido material políticamente útil y científicamente irreprochable, que les dé una perspectiva global del Sistema Energético y del Sistema Eléctrico Interconectado, evitando caer en simplificaciones ridículas, y avanzar en una Alternativa Energética construida en beneficio de las mayorías.

Imagen: Campesinos reciben por vez primera electricidad gracias al plan de Lenin de electrificación de toda Rusia. Años 20 siglo pasado