Me temo que ha llegado el momento de cumplir lo prometido en la primera parte de este «Cuento de la lechera» tan particular. Como bien sabía nuestro querido Víctor Mora, el creador del Capitán Trueno que dedicó media vida a combatir al fascismo desde los tebeos, nada como dejar al héroe en una situación comprometida
Como bien sabían los filósofos peripatéticos, el caminar favorece los procesos cognitivos, promueve nuevas conexiones neuronales, frena el envejecimiento celular y es sano para el cuerpo. Así que, arrastrando el carrito con la compra del día camino de casa, me pongo a reflexionar acerca de las razones por las cuales un porcentaje elevado de la
—¡Dichosos los ojos don Manoel! ¡Ya le echaba yo de menos por estos foros! Quien de esta guisa a mí se dirige es Antón, un buen amigo con el que coincido habitualmente en cuanta manifestación cultural se produce en la ciudad. Antón es una de esas personas interesadas prácticamente en todas las ramas del saber
Por culpa de esta serie de artículos a los que en un momento de inspiración hemos bautizado con la expresión conminatoria de “¡Menos lobos, Caperucita!” el número de los conocidos que deciden que cualquier oportunidad es buena para hacerme saber sus disconformidades con mis afirmaciones, no para de crecer. Sin haber leído a Linus Pauling
Terminaba el artículo anterior de esta ya apasionante serie intentando responderme a mí mismo la pregunta que mi amigo Rodríguez me planteaba sobre la posible construcción de una central hidroeléctrica reversible aprovechando la ya existente en Castrelo de Miño. Venían a mi memoria las movilizaciones de los afectados por la inundación de aquella tierra feraz,
No creáis, ni por un momento, que uno se va de rositas con Rodríguez, aunque sea después de un zasca monumental como el que os contaba en el artículo anterior. No; los comerciales están acostumbrados a cosas peores, y todo lo soportan con tal de rellenar hasta los bordes una hoja de pedido. —Y digo
¡Por un perro que maté, mataperros me llamaron! Ya no es solo Paco, mi peluquero, o Martínez, mi belicoso «no alumno», los que aprovechan la cola del supermercado o de la panadería, el portal del edificio donde vivo, o lo que es peor, la consulta del médico para darme la turra con sus aportaciones a
En el regreso a casa las piezas sueltas del discurso de Martínez, mi belicoso «no alumno», sobre la «delincuencia energética» fueron una a una encajando en una reflexión más elaborada de que la nos sirven a diario los medios de comunicación. Medios que nos abruman con esa tendencia tan habitual en los periodistas que piensan
Dicen los expertos que un «cliffhanger» es un recurso narrativo que consiste en terminar una historia, un relato o un capítulo de una serie, con los personajes «colgando del acantilado», en una situación peligrosa y de difícil escapatoria. Y ponen como ejemplo culto la escena del Quijote del “valeroso vizcaíno y el famoso don Quijote
¡Parece mentira! ¡Menos de un mes y ya tengo que volver a soportar la cháchara de mi peluquero! —farfullo mientras mi compañera me señala con afecto que la longitud de mi barba añade otoños a mi aspecto exterior. Diréis que me quejo de vicio. Diréis y no os faltará razón, pues yo soy el único