Me temo que ha llegado el momento de cumplir lo prometido en la primera parte de este «Cuento de la lechera» tan particular. Como bien sabía nuestro querido Víctor Mora, el creador del Capitán Trueno que dedicó media vida a combatir al fascismo desde los tebeos, nada como dejar al héroe en una situación comprometida
Como bien sabían los filósofos peripatéticos, el caminar favorece los procesos cognitivos, promueve nuevas conexiones neuronales, frena el envejecimiento celular y es sano para el cuerpo. Así que, arrastrando el carrito con la compra del día camino de casa, me pongo a reflexionar acerca de las razones por las cuales un porcentaje elevado de la
—¡Dichosos los ojos don Manoel! ¡Ya le echaba yo de menos por estos foros! Quien de esta guisa a mí se dirige es Antón, un buen amigo con el que coincido habitualmente en cuanta manifestación cultural se produce en la ciudad. Antón es una de esas personas interesadas prácticamente en todas las ramas del saber
Por culpa de esta serie de artículos a los que en un momento de inspiración hemos bautizado con la expresión conminatoria de “¡Menos lobos, Caperucita!” el número de los conocidos que deciden que cualquier oportunidad es buena para hacerme saber sus disconformidades con mis afirmaciones, no para de crecer. Sin haber leído a Linus Pauling