Enrique Santiago, secretario general del PCE y diputado de Sumar – Izquierda Unida, ha aceptado la nacionalidad colombiana por adopción, concedida por el Gobierno colombiano, en un acto protocolario celebrado en la embajada de Colombia en Madrid. Lo ha hecho visiblemente emocionado y prestando juramento “de corazón” ante el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Álvaro Leyva Durán, quien ha calificado el acto como “el más significativo en lo personal” desde que ejerce el cargo.
Tras darle la bienvenida, el canciller señaló en referencia a Enrique Santiago que “la paz necesita implementar los acuerdos de La Habana y él fue arquitecto de los acuerdos de La Habana”, remarcando que “tenías que ser colombiano”. Tras repasar la trayectoria de Enrique Santiago en la defensa de los derechos humanos y la paz en Colombia destacó que “la lista de lo que ha constituido su vida en el campo profesional no pone de presente su parte personal, su condición humana excepcional”.
En este sentido ha repasado “gestos inolvidables”, como el de haber sido acogido en su casa, junto con su familia, en vísperas de la Navidad, al tener que salir del país por causas políticas, o que ambos se conocieron cuando Enrique Santiago era secretario general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y actuó para liberar al actual canciller tras ser detenido en España, perseguido por los gobiernos derechistas de Pastrana y Uribe. “Allá apareció Enrique Santiago, gracias a quien salí. Entendí qué hacía, quién era y qué le debía”, enfatizó Leyva.
Igualmente el canciller hizo referencia a su papel como secretario general del PCE y al papel jugado por el partido en las diferentes etapas históricas a favor de la democracia y las libertades, de la unidad y de los derechos humanos, defendiendo que “hay dos monarquías en España: la de los Borbones y la del Partido Comunista de España”.
“Soy un hijo más de Colombia para trabajar por la paz total, el derecho síntesis de los derechos humanos”
Por su parte, Enrique Santiago agradeció la concesión de la nacionalidad al canciller y al presidente colombiano, Gustavo Petro. “No hay mayor satisfacción que conseguir la paz. Ha sido un honor contribuir al bienestar y la justicia social de las trabajadoras y trabajadores colombianos, una patria que he sentido tan mía como cualquier otro colombiano”, reconoció Enrique Santiago, lamentando que sea “una patria rica en diversidad, recursos naturales, culturas, pueblos y gentes, clima y todavía pobre en paz y fraternidad, en libertad y justicia social”.

Enrique Santiago repasó la historia de persecución política contra quienes defienden los derechos humanos y contra quienes han luchado contra la opresión y la injusticia a lo largo de la historia de Colombia, de Simón Bolivar a los más de 400 firmantes del acuerdo de paz asesinados tras su firma. “Pagaron los anhelos de libertad con su vida, la democracia en Colombia se ha construido sobre líderes asesinados”, recalcó el nuevo ciudadano colombiano, señalando que las principales víctimas del conflicto, además de los campesinos, han sido las y los defensores de los derechos humanos.
En este apartado mostró su reconocimiento a todas las víctimas del conflicto social y político sufrido en Colombia prácticamente desde su independencia, señalando que “es el único país occidental en el que una fuerza política fue exterminada”, en referencia al genocidio de la Unión Patriótica y que la primera masacre que le conmovió fue el asesinato de 6 militantes de la Juventud Comunista Colombiana en 1987, dando forma “a la necesidad que provoca el deseo de la justicia”.
Se mostró orgulloso de adquirir la nacionalidad de Colombia, un referente de la lucha por los derechos humanos y “un país de gladiadores del derecho, en el que los códigos legales se venden masivamente en puestos ambulantes igual que la comida o la música”.
Igualmente mostró su agradecimiento y reconocimiento al canciller Álvaro Leyva, señalando que “renunció a una vida de privilegios para afrontar dificultades y maledicencias por defender la paz de todos”, destacando su papel protagonista en todos los procesos de paz.
Por último, celebró que en Colombia se haya elegido el primer gobierno de izquierda de su historia, que está poniendo en marcha “una propuesta progresista y políticas de paz para hacer del país una potencia de vida para los pueblos y para su ecosistema”.







