Comunicado del Partido Comunista

Comunicado del PCE: «Hemos ganado y vamos a ganar: esta agresión sexual no va a quedar impune»

Para que esta agresión no quede impune, para que esta situación sirva de ejemplo de lo que no podemos permitir como colectividad

La selección absoluta de fútbol femenino ha ganado el Mundial de fútbol. Felicitamos a esas mujeres que han sido capaces de enfrentarse a todas las dificultades que se plantean a las mujeres que quieren romper los roles tradicionales de género, y salir victoriosas.  Sin embargo, no podemos olvidar que hay siete jugadoras que, pudiendo haber jugado con ellas, no han ido porque se plantaron ante los desmanes machistas del entrenador y de la estructura de la Federación. Siete mujeres a las que no se les ha oído. Y ahora ya vamos tarde.

Lo sucedido tras la final del Mundial de fútbol femenino es un ejemplo de agresión sexual, se mire por donde se mire. Una mujer es obligada a ser besada. Obligada no con una coacción violenta que provoca heridas visibles. Obligada por la situación. Miles de cámaras grabando, millones de personas pendientes de cada gesto, millones de voces eufóricas celebrando una victoria. ¿Qué alternativas tenía ninguna futbolista de negarse en ese momento? ¿Somos capaces de imaginarnos qué habría sucedido si ella lo planta en ese momento? ¿Estaba ella en posición de aguantar semejante presión? Ni ella ni prácticamente ninguna mujer.

Y es que de eso se trata cuando hablamos de que “sólo sí es sí”. Se trata de que no siempre tenemos la capacidad de decir “no”. Porque no tenemos capacidad física (hemos bebido), porque tenemos presión social (no queremos que se monte un follón con nosotras como protagonistas), porque no tenemos suficiente valor (porque es nuestro jefe). Pero no queremos.

Y lo que ha seguido a ese lamentable momento ha sido un caso de acoso de manual. Presiones para negar lo que había sucedido, declaraciones inventadas para negarlo y minimizarlo. Luz de gas para negar lo que hemos visto con nuestros propios ojos. Si esto está sucediendo con millones de personas de testigos, imaginemos lo que pueden vivir las mujeres que quieren denunciar a su jefe, a su compañero, al vecino o al amigo. Hermana, ante todo, yo sí te creo.

Y es que estamos viendo estos últimos días un espectáculo tan vergonzoso como ajustado a la realidad capitalista y patriarcal que vivimos. Un discurso prepotente, altanero, faltón, jaleado y apoyado por su séquito. Alguno porque le debe favores económicos (o el puesto), otros porque realmente creen que la víctima es él. No sólo han sido los aplausos ante el discurso, han sido también las declaraciones de “no es para tanto”, de comunicados oficiales con declaraciones falsas exculpatorias. Esta agresión también es un trabajo de manada. Les hemos permitido que legitimen ese discurso, y aquí tenemos el resultado. Rubiales no es sino el Abascal del fútbol.

Y ahí están ellas, las mujeres de la selección, de nuevo, como un equipo que unido, ha ganado un mundial plantándose ante la situación. Porque como jugadoras de un deporte de equipo, saben de la importancia de ir todas a una para conseguir objetivos. Y las feministas debemos aprenden esta lección. Todas a una, superando nuestras diferencias, para alcanzar un bien superior.

¿Y ahora por dónde seguimos? Como sociedad tenemos que ser conscientes de nuestro poder. ¿Quién puede presionar a los clubs para que se posicionen y cesen a Rubiales? Quienes llenan los campos todos los domingos y para quienes se monta el espectáculo futbolístico: los y las socias, abonadas y abonado de los clubs. Sin estas personas, no hay negocio. Y poco temen más estos fascistas machistas que perder su estatus y su dinero. Como sociedad, tenemos ese poder colectivo. Usémoslo.

Denunciamos la agresión, pero también la complicidad de determinados colectivos y personas. Si seguimos permitiendo que el discurso machista y las personas que lo defienden tengan cabida en esta sociedad, nos veremos en más situaciones como ésta. Por ello, llamamos a la unidad y a la acción. Para que esta agresión no quede impune, para que esta situación sirva de ejemplo de lo que no podemos permitir como colectividad. Para demostrarles que nos van a tener enfrente. Que somos muchas personas y conocemos nuestro poder. Feminismo o barbarie.

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