Mañana comienza el famoso Black Friday, el consumo se disparará, antesala de lo que sucederá durante las próximas semanas y hasta el final de las Navidades, seguido de las rebajas. En este contexto la asociación de defensa de los derechos de los consumidores, FACUA y la Mesa por el Clima de Granada, han lanzando un comunicado en pro del consumo responsable, apelando a una compra concienciada frente al consumo desmesurado e innecesario.
“A veces se afirma que consumir es importante, pues activa la economía y el empleo. Pero se tata de pan para hoy y hambre para mañana, por cuanto los recursos son limitados y no todos pueden acceder al mercado en las mismas condiciones”, explican en el manifiesto Consumo responsable, en estas fechas y siempre. Recuerdan que detrás de cada producto que se consume no sólo está materia prima elaborada sino “importantes cantidades de agua y de energía” indispensables para su fabricación.
En esa línea recomiendan que a la hora de comprar se haga en función de las verdaderas necesidades de cada persona en cada momento. Abren el abanico a otras opciones alternativas de consumo responsable como la reutilización, los mercadillos y el comercio justo de cooperativas de agricultores y artesanos en condiciones dignas de trabajo, por poner un ejemplo. Respecto a la alimentación recomiendan productos saludables, preferentemente alimentos ecológicos, de proximidad y temporada
La economía y el bienestar, sostienen, no se basa en aumentar el consumo per se sino en el reparto del trabajo y la redistribución de la riqueza para que todos puedan disfrutarla y no quede nadie atrás.
CONSUMO RESPONSABLE, EN ESTAS FECHAS Y SIEMPRE
Comunicado de prensa de FACUA Granada y la MESA POR EL CLIMA DE GRANADA
Ante la proximidad de las fechas navideñas, habitualmente relacionadas con altos niveles de gasto y de compras, queremos hacer una llamada hacia el consumo responsable, recordando que los recursos del planeta son limitados, y que detrás de cualquier producto no sólo hay valiosas materias primas, sino importantes cantidades de agua y energía, indispensables para su fabricación. Las tradiciones sociales y religiosas no deben implicar un consumismo descontrolado, sino elecciones meditadas en función de las verdaderas necesidades. No todos precisamos los mismos bienes (ni en el mismo momento), por lo debe elegirse siempre con buen criterio.
Una interesante iniciativa es la reutilización, que evita tener que comprar productos enteramente nuevos. Existen establecimientos (móviles, ropa, electrodomésticos) en donde se pueden adquirir en muy buenas condiciones y mejor precio, evitando su destrucción y pérdida. Y entre particulares y familiares, muchos objetos (juguetes, ropa, libros…) pueden facilitarse a otras personas. Bazares y mercadillos benéficos pueden ir en esta dirección.
Para regalos y compras en general, los establecimientos de comercio justo ofrecen una interesante variedad de productos, ayudando a cooperativas de agricultores o artesanos en condiciones dignas de trabajo. No olvidar hacer un listado con lo que realmente deseamos y necesitamos comprar, eso ayudará a no caer en tentaciones y evitaremos un consumismo excesivo. Igualmente recordar que el etiquetado es importante tanto en cuestiones de seguridad como juguetes para menores, como en alimentación y resto de productos.
No debe tampoco descuidarse la alimentación saludable, evitando los excesos, especialmente de grasas y azúcares, verdadero azote de las capas de población más vulnerable, que ya sufren niveles apreciables de obesidad o sobrepeso, tanto niños como adultos. Los alimentos ecológicos y naturales, de proximidad y temporada son siempre la mejor opción, adquiriéndolos en tiendas de barrio o grupos de consumo.
Sólo como último paso podemos hablar del reciclaje, colocando cada producto en el contenedor adecuado. Pero antes de reciclar hay que saber conservar los bienes, repararlos y reutilizarlos.
A veces se afirma que consumir es importante, pues activa la economía y el empleo. Pero se tata de pan para hoy y hambre para mañana, por cuanto los recursos son limitados y no todos pueden acceder al mercado en las mismas condiciones. Más bien, debe tratarse de repartir el trabajo y redistribuir la riqueza para que todos puedan disfrutarla y no quede nadie atrás.
Consumir conscientemente, y de manera responsable, conociendo también los derechos que como personas consumidoras nos protegen, además de mejorar nuestra salud y economía, es la mejor forma de garantizar el futuro y salvaguardar el planeta.







