Director de Comunicación e Imagen de la Agencia Prensa Latina

Martin Hacthoun: «Yo no lo llamaría bloqueo sino guerra económica, financiera y comercial despiadada»

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MARTIN HACTHOUN, Director de Comunicación e Imagen de la Agencia Prensa Latina

A tan sólo 20 días del triunfo de la Revolución en Cuba, los grandes medios de la propaganda de EEUU acusaron a Fidel Castro de convertir al país en un “baño de sangre”. Para contrarrestar las calumnias, Castro organizó la ‘Operación Verdad’ para desmentir esas acusaciones ante más de 400 periodistas de EEUU, América Latina y Europa. A partir de ahí Fidel vio la necesidad de crear una agencia de noticias para América Latina que sirviera como alternativa a los grandes monopolios de la información. A los cinco meses del Triunfo de la Revolución se creó en La Habana la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina (PL). El 16 de junio de 1959 arrancó el primer proyecto comunicacional latinoamericano de alcance internacional con una visión alternativa de la realidad regional En el núcleo inicial de periodistas se encontraban, entre otros, Gabriel García Márquez, Rodolfo Walsh, Rogelio García Lupo y Carlos María Gutiérrez. El periodista argentino Jorge Ricardo Masetti, su primer director general.

A punto de cumplir 65 años Prensa Latina tiene corresponsalías abiertas en 35 países, la mayoría de América Latina, y cuenta con más de un centenar de colaboradores especializados repartidos por el mundo. También tiene televisión, radio y edita libros. ​ Seis décadas después sigue cumpliendo su función de contrarrestar la guerra mediática contra el gobierno de la isla, que ha ido cambiando los argumentos pero no los objetivos.

“A demás de la guerra financiera sufrimos una guerra mediática y cultural concebida, financiada y ejecutada directamente desde el poder ejecutivo de EE. UU.”

Martin Hacthoun, periodista y director de Comunicación e Imagen de la Agencia Prensa Latina es un gran veterano de la agencia cubana. En cuarenta años trabajando en Prensa Latina ha sido y corresponsal en Naciones Unidas, Siria, Vietnam, la India y Argentina y enviado especial a cubrir diversos eventos internacionales en otros países. Hacthoun estuvo este año en la Fiesta del PCE y con él hablamos de una nueva “operación verdad” para combatir la guerra mediática y cultural de los oligopolios mediáticos y sobre la situación que vive Cuba bajo un bloqueo impuesto por Estados Unidos hace más de 60 años y al que a partir 1992 le dio un carácter extraterritorial. Desde entonces, año tras año el máximo órgano de deliberación de las Naciones Unidas ha solicitado a Estados Unidos que levante las sanciones a la isla caribeña. No lo ha conseguido. En 2023 fueron 187 países los que urgieron acabar con el bloqueo, pero dos se opusieron (Estados Unidos e Israel) y uno se abstuvo (Ucrania). Ningún presidente norteamericano se ha atrevido a quitar el dogal que asfixia a la isla. Lo han apretado aún más. Al bloqueo económico, financiero y comercial se une la inclusión de Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo elaborada de nuevo por Estados Unidos. Martin Hacthoun nos habla de cómo está afectando a Cuba, no sólo esa guerra económica sino la mediática y cultura.

GEMA DELGADO: ¿En qué situación está Cuba?

MARTIN HACTHOUN: Está atravesando una situación difícil. Falta diesel porque una de las sanciones que dictó Donald Trump fue presionar a las navieras, incluidas las que se dedican al transporte de combustible, para que no negociaran y no transportaran combustible a Cuba.

En Cuba sólo tenemos un tanquero grande y otro pequeño. No es suficiente para transportar todo el diesel que necesitamos. Nosotros producimos petróleo que se está utilizando en algunas termoeléctricas, pero es un petróleo muy cargado de azufre y es muy difícil refinarlo para convertirlo en diesel o gasolina. Tenemos tres grandes refinerías pero necesitamos crudo dulce para refinarlo o diesel ya refinado. Estamos pasando una situación crítica en este sentido con aumento de apagones. El diesel se utiliza para transporte y se han tomado una serie de medidas para paliar la situación; por ejemplo, promover el teletrabajo para reducir el transporte urbano. El Estado cubano espera que esto sea una coyuntura temporal que se pueda resolver.

Cuba está siendo cada vez más atacada. Yo no lo llamaría bloqueo sino guerra económica, financiera y comercial despiadada endurecida por Trump con 243 medidas adicionales que Biden mantuvo. Ahora se está hablando de una flexibilización para promover el negocio entre pequeñas empresas norteamericanas y pequeñas empresas cubanas que nosotros llamamos MIPYMES, micro, pequeñas y medianas empresas que el Estado cubano ha estado promoviendo como complemento a las empresas socialistas del Estado o dirigidas por el Estado. Estas empresas están adquiriendo cada vez más autonomía para realizar y ejecutar su programa de producción o empresarial.

Todo se ha quedado en conversación, pero cómo una empresa pequeña cubana va a tener una cuenta en Estados Unidos es una total contradicción porque entre las medidas que dictó Trump, y que ha mantenido Biden, está la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, por lo cual ningún banco del mundo puede tener transacciones con Cuba y menos los estadounidenses.

Cuando Trump dictó esto al final de su mandato, en 2020, más de cien bancos rompieron las transacciones y negociaciones de trabajo con Cuba. Cuba hoy tiene cerradas las transacciones con prácticamente todos los bancos del mundo porque estos no quieren arriesgarse a ser sancionados por EEUU. Por ejemplo, Obama, que supuestamente restableció las relaciones diplomáticas con Cuba, impuso la mayor multa de la historia, multó a PNB Paribas con 9.000 millones de dólares por saltarse las sanciones contra Cuba, cantidad que luego se redujo en el procedimiento judicial a 2.500 millones de dólares. Estos son graves daños que sufre Cuba por su inclusión en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.

“Cuba está potenciando sus capacidades productivas internas y buscando nuevos nichos de cooperación en el mundo, pero Washington actúa quirúrgicamente contra ellos”

G.D.: ¿Qué está haciendo Cuba para lidiar con la situación?

M.H.: Es una guerra cada vez más despiadada, una persecución financiera implacable . Están buscando cada uno de los nichos que Cuba encuentra para hacer negocio a fin de actuar quirúrgicamente sobre ellos. Por ejemplo, la isla trata de establecer una relación con una empresa española y allá van a tratar de boicotearla, obstaculizarla o destruirla. En Cuba cada vez somos más consciente de que Estados Unidos no va a quitar el bloqueo. Entonces, ¿qué estamos haciendo? Estamos potenciando nuestras propias capacidades productivas internas y promocionando todos nuestros esquemas de cooperación con el mundo para todo aquel empresario, negocio, etc… que quiera entrar en un convenio de cooperación con Cuba. Así, no vamos a romper el bloqueo pero sí vamos a estar minimizando los efectos de esta guerra económica. Resumiendo, Cuba está potenciando sus capacidades productivas internas y al mismo tiempo buscando nuevos nichos de cooperación en el mundo. Eso en la parte económica. Luego está la guerra mediática contra Cuba.

G.D.: Guerra mediática ha habido siempre. ¿Cómo funciona y quién la financia?

M.H.: No se trata de que a ciertas personas con una ideología capitalista escribamos algo en las redes. No. Esta es una guerra concebida, financiada y ejecutada directamente desde el poder ejecutivo de EEUU. Trump creó en febrero de 2018 lo que se llama el grupo Tareas para la subversión en internet contra Cuba, para lo que el poder ejecutivo asigna sumas millonarias de dinero. Y de ahí han ido creando todo una red, como un gran tentáculo, de muchos medios que ponen nombres atractivos como CiberCuba, El Toque, Directorio Cubano, Noticias de Cuba… Una parte de ellos opera desde Madrid. Es decir los dos grandes centros neurálgicos de la guerra ideológica y mediática contra Cuba están en Miami, básicamente, y en Madrid. Todos ellos siguen el mismo guión mediático, incluso cuando se equivocan. A veces te encuentras un error en algo y ves que está replicado exactamente igual en los otros medios porque todos tiene el objetivo y la finalidad de cumplir el guión dictado y controlado por Washington desde el poder ejecutivo, el Departamento de Estado y todas sus agencias.

Ya no es sólo que están creando una oposición dentro de Cuba sino que se trata de una guerra mediática y cultural que trata de cambiar la mentalidad y transformar el pensamiento del cubano; y lo hacen de una manera despiadada porque se instiga incluso a la violencia. Por ejemplo, uno de los mensajes que lanzan es que tienen que sacarle los ojos a todos los comunistas en Cuba; exhortan a quemar a los policías, a quemar las casas de los comunistas, asaltar mercados y destruirlos y atacar incluso a los que no están en contra del gobierno. Ultrack es uno de los influencer que instiga a hacer esto. Otaola es otro de ellos. Y no es metáfora, es realidad. Hay exaltaciones a la violencia y al terrorismo, principios con los que las propias plataformas como Facebook, YouTube y Twitter dicen estar en contra pero no actúan. Pero si soy yo quien me enfrento a ellos entonces me castigan a mí y me pone una censura de uno, dos o tres días en esas plataformas, o me impiden que se vea en abierto. Estas plataformas, violando sus propias regulaciones y principios, son utilizadas para atacar a Cuba. Emplean las herramientas más sofisticadas que se han ido desarrollando en la tecnología de la información. Y se están utilizando incluso métodos de la psicología. Por ejemplo, si surge un líder, la forma de atacarlo es desacreditarlo y generar desprecio y rechazo hacia él a través de la burla, caricaturizándolo.

Es una guerra cultural aparte de mediática. Aquí atacaron al grupo Buena Fe en su gira de conciertos por España. Se manifiesta en muchas vertientes. Yo la llamaría guerra psico-mediática-cultural para borrar toda la idiosincrasia y todos los sentimientos del cubanismo en la isla.

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