Concha Velasco: ¿Por qué no voy a estar en Comisiones Obreras?

Entrevista de Marcel Camacho a Concha Velasco para la revista Unidad Obrera de CC. OO. Madrid en febrero de 1977
Concha Velasco
Concha Velasco | Foto: Carlos Delgado / CC BY-SA 4.0

Concha Velasco, actriz y famosa. Sus padres —militar y profesora— no tenían relación alguna con su profesión. Bailarina de vocación; las dificultades económicas la hicieron trabajar desde los doce años de extra en el cine, en el teatro, en el espectáculo. Concha Velasco se ha levantado a base del esfuerzo. Concha Velasco tiene el carnet del Sindicato de Comisiones Obreras.

—Concha, ¿cómo explicas que una actriz famosa como tú tenga el carnet de CC. OO.?
Es que, además de ser una actriz famosa, cosa de la que estoy muy orgullosa, y no quiero dejar de serlo; he luchado toda mi vida por serlo y pienso seguir luchando por ello. ¿Por qué no voy a ser una actriz famosa, si es posible buenísima, y durante muchos años? Pero además de eso yo soy una trabajadora. ¿Por qué no voy a estar en CC. OO.? Yo haré siempre lo posible por ser una buena actriz pero me considero una obrera
como otra cualquiera. Los actores no somos solamente esos señores que salimos en el «Diez Minutos» o en el «Hola» diciendo que si tenemos un hijo o no lo tenemos. Los actores somos unos trabajadores con unas necesidades humanas iguales que las
de cualquier trabajador del Metal o de la Construcción. No todos los actores son famosos e, incluso, los que tenemos un buen momento artístico y económico podemos dejar de tenerlo y hay que preocuparse por nuestra Seguridad Social, por nuestro Montepío, nuestra jubilación, exactamente igual que cualquiera. Es una profesión como otra cualquiera en la que tienes que tener unas condiciones y unos valores artísticos, mejores o peores. Pero, ¿qué culpa tiene un señor que se dedica a este oficio desde muy
joven y que no sirve más que para sacar la lanza? El también tiene las mismas necesidades que cualquier ser humano.

—¿Cómo habéis llegado a organizar en los círculos de artistas, en el teatro, el Sindicato de CC. OO.?
Nosotros siempre hemos tenido un sindicato, el vertical, como todo el mundo, pero ahÍ nunca nos hemos sentido defendidos. Al contrario siempre nos han rechazado ya que la mayoría de las veces no nos ha permitido ni reunirnos. La primera vez que tuvimos una reivindicación seria como fue el exigir un día de descanso, que estaba concedido por Franco en 1941 y que ningún empresario lo había dado, no teníamos sitio donde reunirnos. Entonces teníamos que ir a los
cafés, yo qué sé, hasta en los bajos del Metro, para poder por primera vez reunir a todos los actores y llegar a la conclusión de que o se nos daba un día de descanso a la semana o no trabajábamos. Cosa que sorprendió mucho. El sindicato era ineficaz, nos echaban a patadas, por eso organizamos Comisiones, para defender nuestros intereses.

—Además de las reivindicaciones concretas tendréis otras de tipo más profesional con respecto a las obras que representáis…
Sí. Yo discuto muchas veces con los compañeros que aunque los problemas económicos son muy importantes tenemos también otro deber y es el exigir que se hagan unos temas
determinados en el escenario. Que no solamente es un problema económico, porque a mi me pagan mucho por hacer una chorrada que no me interesa y no la hago y, sin embargo, pongo los cinco sentidos en hacer una función como esta que ahora representamos que me parece que es importante. Creo que muchas veces nos olvidamos que una de las misiones que
tenemos los actores es hacer unos textos que vayan dirigidos a un público muy concreto, que le tienen que interesar, además de entretener y divertir, y eso también hay que defenderlo por encima de lo económico, me parece a mi. Ha habido muchas obras que no nos han dejado representar. Esta obra que representamos, «Las arrecogias del Beaterio de Santa
Maria Egipciaca», de Jose Martin Recuerda, fue escrita en 1970 y hasta ahora no la han autorizado.

—¿Te han represaliado alguna vez por ser una actriz comprometida?
No. He dado la ayuda que he podido. No soy una chica con una formación política muy grande. Lo que sí tengo es una formación humana importante y eso ya me parece que está bien. Yo sé que soy una persona popular y que puedo ayudar con mi persona y con mi imagen. Yo no
tengo una capacidad de militancia porque a mi me gusta mucho mi trabajo, quiero dedicarme a él y no tengo tiempo, pero si yo puedo servir con mi presencia, con mi cara y con mi lunar y salir de abanderada, por supuesto que estoy a disposición de mis compañeros.


Los timbres del teatro anuncian a Concha Velasco que hay que empezar a prepararse pues la función va a empezar… «Además estoy enfadada —nos dice— por una cosa y os la voy
a contar. En el carnet de CC. OO. viene puesto todo, hasta una pluma para los escritos, pero no habéis dedicado nada para los actores y los actores luchamos mucho por Comisiones».

Falta una mascara —la decimos—. Los de Renfe decían que había que poner una locomotora y un barco los marinos, «Pues entonces eso va a parecer un anuncio de Corinto que es
una gamba, tres cigalas…»

Dejamos a Concha Velasco en su camerino mientras saliendo nos comenta —queremos ver si podemos hacer una sola función en vez de dos; lo estamos discutiendo con el empresario».

Entrevista de Marcel Camacho a Concha Velasco

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