Más de un millar de personas se han congregado este sábado en el Parque Lineal del Manzanares, en Madrid, para dar el pistoletazo de salida a la precampaña electoral del Frente Amplio. La coalición ha reivindicado la movilización social por la vivienda, la defensa de los servicios públicos y la convocatoria de huelga general del próximo 11 de noviembre como parte de una misma disputa política: impedir el avance reaccionario y conquistar nuevos derechos para la mayoría trabajadora.
El acto ha estado marcado por la intervención de Ada Colau, que encabezará la candidatura de la coalición por Barcelona, y por los llamamientos a transformar la fuerza acumulada en las calles en una alternativa política capaz de impulsar reformas estructurales. El Frente Amplio reúne a 15 formaciones políticas y se presenta como un espacio de cooperación entre organizaciones políticas y sociales, con la voluntad de situar las necesidades materiales de la población en el centro de la campaña.
La convocatoria llega después de unas negociaciones intensas entre las fuerzas de la izquierda alternativa para intentar concurrir con una única candidatura a las elecciones generales del 29 de noviembre.
Aunque el Frente Amplio y Podemos han alcanzado acuerdos en la Comunidad Valenciana y Canarias, no ha sido posible cerrar una alianza estatal ni resolver las diferencias en la mayoría de los territorios. La coalición ha defendido en Madrid la necesidad de pasar página de las disputas y centrar los esfuerzos en movilizar a la mayoría social.
«La esperanza se construye en cada lucha social»
El coordinador federal de Izquierda Unida, Toni Valero, ha defendido el Frente Amplio como «un proyecto de esperanza para nuestro pueblo», sosteniendo que esa esperanza no nace de los despachos, sino de las luchas que han llevado a miles de personas a organizarse por sus derechos. En su intervención, ha vinculado la iniciativa política con las movilizaciones por la vivienda, la huelga educativa y las protestas del mundo rural frente al poder de los grandes oligopolios.

Valero ha llamado a convertir la huelga general del 11 de noviembre en un éxito y ha reivindicado la acción de las fuerzas de izquierda en el Gobierno, con medidas que han mejorado las condiciones de vida de la clase trabajadora. También advierte de que al PSOE no basta con pedirle que impulse políticas sociales: hay que construir la fuerza necesaria para obligarlo a actuar en favor de la mayoría.
El dirigente de IU ha situado el debate electoral ante dos modelos de sociedad. De un lado, un Estado que garantice vivienda, sanidad, educación y pensiones públicas; del otro, una lógica que convierte esos derechos en oportunidades de negocio para los fondos de inversión. «Somos la peor noticia de Urbagestión, la peor noticia de Feijóo y Abascal», ha afirmado, en referencia tanto a los intereses especulativos del mercado inmobiliario como a las derechas.
Por su parte, el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha llamado a aprovechar los 43 días que quedan hasta las elecciones para movilizar a la clase trabajadora y derrotar a la reacción. «La cabeza bien alta, los principios intactos», ha reivindicado, apelando a mantener el horizonte de transformación social durante la campaña.
Colau reivindica la lucha por la vivienda
Ada Colau ha agradecido el trabajo de las organizaciones que han hecho posible la coalición y ha destacado el esfuerzo de diálogo y entendimiento realizado en poco tiempo.
La exalcaldesa de Barcelona ha reivindicado la trayectoria de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), de la que formó parte, y el trabajo que hoy continúan los Sindicatos de Inquilinas para frenar desahucios y combatir los abusos del mercado del alquiler.
Colau ha defendido que la organización popular puede arrancar conquistas incluso cuando se presentan como imposibles. Ha recordado las movilizaciones que han conseguido detener miles de desahucios y presionar a grandes propietarios y fondos de inversión para negociar y reducir alquileres.
Frente a quienes pretenden convertir la vivienda en un activo financiero, ha defendido una transformación que ponga a las personas por delante del negocio especulativo.
La candidata también ha expresado su solidaridad con el estudiantado reprimido durante las protestas por la educación pública en Madrid y ha recordado la movilización en defensa de Palestina. Para Colau, estas luchas comparten una misma raíz: la defensa de los barrios y los pueblos frente a un modelo que antepone los beneficios privados a las necesidades colectivas.
«En este momento histórico, no os voy a fallar», ha asegurado. Colau ha defendido que la izquierda no debe limitarse a frenar a la extrema derecha, sino avanzar hacia un cambio de las reglas de juego que permita que la mayoría social trabajadora tenga la capacidad de decidir sobre su futuro.
El acto ha contado también con las intervenciones de Tesh Sidi, Ernest Urtasun, Verónica Barbero y Emilio Delgado, que encabezará la candidatura madrileña de la coalición.
De las calles a una alternativa política
El Frente Amplio quiere que la campaña electoral sirva para conectar las reivindicaciones sociales con una agenda de reformas que garantice derechos y frene la mercantilización de la vida. La vivienda ocupa un lugar central en esa propuesta, pero la coalición busca vincularla también con los salarios, los servicios públicos y las condiciones de vida de la juventud y de la población trabajadora.

El desafío inmediato será trasladar esa orientación a la movilización del 11 de noviembre. La huelga general se perfila como una de las principales citas para medir la capacidad de organización de la clase trabajadora y reclamar avances frente al encarecimiento de la vida.
Con el lanzamiento de la precampaña, el Frente Amplio trata de dejar atrás las disputas entre organizaciones y presentar una propuesta política reconocible. Su mensaje es que la unidad no puede agotarse en un acuerdo entre siglas: debe servir para fortalecer las luchas sociales, ampliar derechos y construir una alternativa capaz de enfrentarse a los intereses económicos y políticos que bloquean las transformaciones.







