La generación del 56 %

El paro juvenil ha bajado del 56 % al 27,9 % en 3 años y medio, la temporalidad ha caído 20 puntos
Sesion de control al Gobierno. 13/12/2023 | Foto: Olmo Calvo
Sesion de control al Gobierno.
13/12/2023
Foto: Olmo Calvo

El pasado miércoles una diputada del PP usó de ariete el paro juvenil para atacar a Yolanda Díaz, con toda la cara dura y arrogancia que se adquiere en el ejercicio de la dominación de clase en el Congreso de las Diputadas.

La defensa de la vicepresidenta contiene un argumento inapelable: el paro juvenil ha bajado del 56 % al 27,9 % en 3 años y medio, la temporalidad ha caído 20 puntos.

Pues esta respuesta, a mí, me interpela, y me gusta, porque fui de esa generación de jóvenes del 56% de paro juvenil. Recuerdo lo que supuso psicológica y materialmente para nosotras, y recuerdo todo el trabajo que hicimos las y los militantes juveniles frente a esa situación calamitosa.

Ahora hay una realidad objetiva y es que las condiciones de la juventud han cambiado: hace 10 años de esos datos de los que habla Yolanda Díaz pero, afortunadamente, y precisamente por su gestión, estos datos pillan muy lejos a quienes son jóvenes en nuestros días. ¿Quiere decir que no tengan problemas laborales las jóvenes? No, si no que son distintos.

Esta nueva generación de jóvenes tenían 12 años cuando estuvimos en esa mierda de situación que nos dejó traumas para toda la vida, que nos condenó a una vida laboral raquítica y precaria a toda una generación de juventud obrera. Ya no somos jóvenes, ha pasado una década y aún algunas seguimos arrastrando todo lo sufrido durante esos largos años que, quisiera recordar, ya nadie los cotizará por nosotras.

El reto que tenemos hoy es entender las condiciones de la juventud. No es casual que haya vídeos con millones de reproducciones en los que jóvenes se quejan de sus condiciones laborales o directamente expresan que no quieren trabajar.

No digo que nosotras no nos quejáramos entonces de las condiciones laborales (que eran una soberana basura) pero es diferente la forma de reivindicar y es diferente el contenido, ya que no es lo mismo pedir trabajo (porque directamente o no había o eran empleos basura) que pedir mejorar las condiciones laborales o cuestionar el trabajo asalariado.

La juventud no es la misma y sus condiciones materiales tampoco, y es necesario avanzar en el nuevo modelo que ya está en marcha, reduciendo la jornada de trabajo sin reducir el salario, subiendo de nuevo el SMI, impulsando la lucha por mejores salarios y mejores condiciones con las herramientas recuperadas con la reforma laboral, implementar una cultura de participación sindical y otras medidas que se enmarcan en la redacción de un nuevo Estatuto de las Trabajadoras y de los Trabajadores.

Trabajar menos, trabajar todas, todes y todos, repartir los beneficios, formar parte como trabajadoras y trabajadores organizados de las decisiones que impliquen a la empresa. Ahí tenemos que ir.

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