Hay veces en las que uno escribe sobre un asunto que domina a la perfección, para darlo a conocer; y otras en las que afronta lo que va a compartir con la humildad de quien asiste al descubrimiento de un misterio, como es el caso de este artículo sobre Margarita Nelken. Una de las tres famosas feministas de la República, junto a Clara Campoamor y Victoria Kent, las únicas mujeres elegidas en el parlamento de 1931. Clara Campoamor se lleva el mérito de ser la más decidida feminista, a cuya determinación de no abdicar en las cuestiones de principios por razones tácticas, se debe la conquista del sufragio universal. Cuando parte de la izquierda veía con miedo el voto de las mujeres, pensando que eran más conservadoras por la influencia que tenía en ellas la iglesia, y estaba dispuesta a sacrificarlo. ¿Y por qué misterio? Porque no es tan conocido el periplo final de su vida, cuando tras abandonar las filas del PSOE militó en el PCE, del que fue expulsada en la posguerra.
Margarita nace en Madrid en 1894, hija de Julio, un joyero con un negocio en la Puerta del Sol, y de origen alemán o polaco, según se mire, pues había nacido en la entonces alemana Breslau, hoy la polaca Wroclaw; e hija de Juana, hija a su vez de un relojero húngaro afincado en Madrid. Margarita cursó el bachillerato en la rama de francés clásico, estudio piano, y aprendió alemán. Mostró desde muy joven sus dotes para la pintura, que desarrolló en el taller de Chicharro, donde conoció a algunas figuras emergentes, como el escultor Julio Antonio, o el pintor Diego Rivera. A los 18 años marchó a París para formarse como pintora, y allí hizo amistad con Zuloaga, Anglada Camarasa, y el compositor Manuel de Falla. A pesar de sus cualidades, su carrera como pintora se truncó muy pronto, debido a un grave problema que tuvo en la vista. El bagaje adquirido le sirvió para dedicarse durante toda su vida a la crítica artística. Y a escribir en prestigiosas revistas españolas y extranjeras, lo que abrió su camino también al periodismo, publicando en El Día, El Fígaro, La Libertad, El Imparcial. A los 21 años es madre soltera de Magda. Eso dio paso a otro aspecto destacado de Nelken, su abanderamiento del amor libre para la mujer, no sujeto al paternalismo, ni a la necesidad de ningún hombre para realizar sus deseos. Un asunto que comportará para ella grandes críticas de los medios conservadores, que la insultaban con toda clase de improperios.
A comienzos de 1921, agrupando sus principales artículos, publica el libro “La condición social de la mujer en España”, y ese mismo año, a sus 28, nace Santiago, su segundo hijo, fruto de su relación con el economista divorciado Martín de Paúl, lo que acentuará las críticas a su vida disoluta. En 1931 ingresa en el PSOE. Comienza a escribir una columna fija en El Socialista sobre la actividad del Parlamento, titulada “Desde la tribuna”. Y publica otro importante libro, “La mujer ante las Cortes Constituyentes”. En 1931 es elegida diputada por Badajoz. La derecha cuestiona su elección al decir que se trata de una extranjera. Su columna en “El Socialista” pasa a llamarse “Desde el escaño”. La candidatura la acerca a la realidad social de Extremadura, y exacerba su crítica social radical, dedicando el grueso de su actividad parlamentaria a la defensa del campesinado pacense, contra los terratenientes, y contra la actividad represiva de la Guardia Civil defendiendo sus intereses. Apoya el levantamiento de los campesinos, en octubre del 34. Tras la derrota pasa a la clandestinidad, y se refugia en la embajada de Cuba en Madrid. Con pasaporte cubano y disfrazada, logra pasar a Francia. En abril del 35 marcha a la URSS donde permanece hasta abril del 36. y participa en el VII Congreso del Komintern de 1935 como portavoz de una comisión de escritores revolucionarios. Integrante del ala izquierdista del PSOE, apoya a Largo Caballero en contra de Prieto. En las elecciones del 16 de febrero en las que vence el Frente Popular, renueva su escaño socialista por Badajoz. Promueve la entrada del PSOE en la III Internacional.
Durante la Guerra Civil realiza una intensa actividad a favor de la República con numerosas publicaciones, mítines, y arengas radiofónicas. En diciembre de 1936 anuncia su baja del PSOE y su afiliación al PCE. Dos batallones, uno en Extremadura y otro en Madrid, llevan su nombre. En febrero de 1939 pasa a Francia, donde se reencuentra con su madre y con sus hijos. La familia parte a México, sin su hijo, que ha decidido por su cuenta ir a Leningrado para estudiar ingeniería, destino que cambia por el Ejército Rojo. Margarita retoma la actividad de crítica de arte para varias revistas especializadas, y su militancia comunista, hasta que es expulsada del PCE en octubre de 1942. Las razones de esta expulsión no son muy claras. Hay quien dice que fue por cuestionar la nueva línea política de Unión Nacional, agrupando a todos los sectores antifranquistas; y quien afirma que fue porque se alineó con Jesús Hernández para suceder en la secretaría general a José Díaz, tras su muerte, en lugar de apoyar a Dolores. En todo caso, equivocada o no, es el momento de su rehabilitación. Margarita, a pesar de su expulsión, no rompe con su ideario comunista ni con la admiración que sentía por la URSS, en cuyo ejército su hijo muere en combate, en 1944. No hará ninguna declaración en contra del PCE, y publicará un encendido artículo para salvar la vida de Julián Grimau, en 1963. La profunda vinculación de Nelken con el PCE es tapada por el misterio de su expulsión, un misterio que hay que disipar definitivamente para incorporarla a nuestro patrimonio.








