El año pasado, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) publicó un informe titulado «Estrategia Nacional de Lucha contra la Desertificación», analizando uno de los problemas más grave que sufriría la geografía y la sociedad española en los próximos años. Dice ese documento que «El potencial productivo que supone el regadío tiene como contrapartida el uso de un volumen importante de agua en un país con territorios donde esta es escasa. Entre 2010 y 2019 la superficie de regadío se ha incrementado un 14 %».
Algo totalmente insostenible que sumado a la sequía que ha sufrido Extremadura a lo largo de su historia se ve agravada por la emergencia climática provocada por el modelo capitalista, que convierte a Extremadura en una de las regiones más vulnerables de Europa.
En este contexto de crisis climática y de permanente crisis socioeconómica en la región para las familias trabajadoras, el aumento del regadío de Tierra de Barros es un paso atrás en el desarrollo de la región. Por ello el Partido Comunista de España (PCE) en Tierra de Barros ha sacado una campaña donde anima a la población a luchar por la paralización del proyecto y el replanteamiento de los planes del sector primario, que parta de las necesidades y la participación de los obreros y obreras del campo, para evitar el sufrimiento que la crisis climática pueda causar a las familias trabajadoras extremeñas.
«A esto se une que nuestra región se ve amenazada por las élites extractivas que ponen sus ojos sobre nuestros recursos que tratan de saquear independientemente del bienestar de la clase trabajadora. En Tierra de Barros se han puesto de acuerdo las nuevo macro-regadío», denuncia la organización comunista en la campaña que está difundiendo. Todo esto -resaltan- en una región donde el mayor porcentaje de uso del agua se lo lleva la industria agroganadera (más del 80 %).
Esta situación no resultaría excepcional de no ser por las condiciones extremas de la situación de la región: una parte importante de los acuíferos subterráneos se encuentran en condiciones pésimas de almacenaje y salubridad incluso para el riego, debido a la explotación ilegal y al uso indiscriminado de pesticidas; además, debido a la sequía provocada por la emergencia climática, las reservas de agua han caído en los últimos años, teniendo que realizar importantes recortes en el riego para los cultivos tradicionales de regadío.
Para el PCE, el nuevo macro-regadío en Tierra de Barros es una losa más en una situación insostenible en la gestión y uso de los recursos hídricos. Denuncian que se pretende volver de riego una plantación tradicionalmente de secano, en una comarca que no dispone por sí misma de los recursos hídricos necesarios para su sostén, que ya adolece de falta de agua y que ha sufrido cortes. «El poder político y económico nos dice que hay suficiente agua en otras comarcas, de donde se va a traer. Esto, además de ser un parche, va a generar carestía en otras zonas debido al expolio y saqueo de nuestra tierra y agua a través de este proyecto», dicen los y las comunistas.
Además alertan que toda esta situación, además, en quien va a repercutir es en el pequeño agricultor: serán las clases populares las que se endeuden por una nueva promesa de crecimiento económico, y las que acabarán, como ya está ocurriendo, malvendiendo sus tierras, recibiendo el golpe de la falta de recursos, destruyendo el tejido social de la comarca, y obligando a la juventud trabajadora a emigrar de su tierra ante la falta de oportunidades.
«Ya luchamos por nuestra tierra plantando cara frente a la refinería y hoy toca plantar cara contra un proyecto de las élites también
pernicioso para el futuro de nuestra comarca. ¡Por la reforma agraria! ¡Soberanía alimentaria! ¡Agroecología!», concluye el comunicado cuyo objetivo es impulsar una movilización crítica para paralizar el proyecto.







