Denuncian la incapacidad de la Xunta para gestionar accidentes

Para el PC de Galicia, el vertido de los pellets una desgracia más en el litoral gallego fruto de la desregulación y el carácter depredador del capital

Alertan de la falta de recursos contra emergencias, así como su subcontratación a empresas privadas

Las costas gallegas han sido víctimas desde mediados del siglo pasado de un incesante vertido de residuos y contaminantes procedentes de los grandes buques de carga que surcan las aguas. El último ha sido el buque ‘Toconao’, que perdió 6 contenedores frente a Viana do Castelo, cerca de aguas gallegas. Uno de esos contenedores, de la empresa polaca Bedeko Europe, contenía miles de bolsas llenas de millones de bolitas de plástico. Estas bolas de 5 mm de diámetro se utilizan como materia prima para la fabricación de todo tipo de productos.

La comunidad científica y grupos ecologistas alertan de que el vertido es perjudicial para los ecosistemas marinos, agravando el problema de la presencia de microplásticos en la cadena alimentaria de diferentes especies marinas. En última instancia, también son potencialmente peligrosos para los humanos como parte de su propia dieta o mediante la reducción de los servicios ecosistémicos proporcionados por los ecosistemas afectados.

Para el Partido Comunista de Galicia, este accidente se suma a la larga lista de desgracias que aquejan al litoral gallego debido, en última instancia, al carácter depredador del capital. «La estructura anárquica de las cadenas productivas para la reducción de costos genera una sobreutilización del transporte marítimo. Un buque mercante transportaba, entre otras mercancías, pellets de plástico de una empresa polaca, que recibiría la materia prima de un país productor de derivados del petróleo y que en su propia web indica que tiene fábricas repartidas por Europa y Asia y con expectativas de crecimiento», denuncia el PCG.

Alerta la organización gallega del PCE que esto se puede multiplicar por cada contenedor de cada buque mercante. Pues se mantiene una red logística y de transporte barata y sobredimensionada respecto a las necesidades de la sociedad, para la reducción de costes de producción. Al mismo tiempo, mientras que el comercio marítimo, responsable del 80 % del transporte de mercancías, ha crecido alrededor del 3,3 % en las últimas décadas, la flota mercante ha envejecido en los últimos diez años, poniendo en peligro la seguridad medioambiental. Galicia, por su situación geográfica, se encuentra situada junto a una de las rutas comerciales más intensivas del mundo, siendo un punto de peligro extremo, potencial y de facto, para sufrir las consecuencias de este demencial sistema.

«La responsabilidad del transporte, según la empresa Bedeko Europe, recae en la naviera danesa Maersk, que se encarga de asegurar la carga. Esta empresa posee el 15 % de todas las operaciones de transporte marítimo mundial y ejerce una influencia monopolística en el mercado europeo debido a los cuellos de botella que se producen en los sistemas logísticos. La naviera puede enfrentarse a acciones legales y posibles multas en virtud de una legislación europea laxa porque paga más que soportar los costes medioambientales reales de sus operaciones. El escaso o nulo control ejercido por las instituciones europeas tanto sobre la propiedad fraudulenta de los buques, como la falta de control y vigilancia en las principales rutas marítimas, cierra el círculo de impunidad para la naviera y, en definitiva, para las autoridades europeas y capital internacional, que puede seguir operando a precios inferiores a los costos sociales y ambientales», analizan los y las comunistas de Galicia.

Resalta el PCG que en raras ocasiones las navieras asumen los costes. El barco causante del siniestro tiene bandera de Liberia (y por tanto se rige por las leyes de ese país, una de las banderas más utilizadas por los armadores para ahorrar en costes de seguridad) su armador tiene su base en Bermuda, la empresa propietaria del mismo es una naviera fundada por un alemán con domicilio fiscal en Chipre y ésta sería subcontratada por Maersk. Un intrincado entramado empresarial diseñado para que el responsable de la contaminación acabe no pagando los daños.

«Pero la impunidad del capital para hacer y deshacer en el entorno natural no es el único drama. Los dirigentes políticos de la Xunta de Galicia están demostrando una vez más su incapacidad para gestionar los accidentes que son y serán recurrentes en nuestro país mientras la lógica de la reducción de costes esté por encima del medio ambiente y los intereses de la salud pública».

Para la organización comunista, la Xunta actúa de manera negligente y oscurantista, pues desde mediados de diciembre, cuando ya se obtuvieron los primeros indicios del vertido, hasta el 5 de enero no se activó ningún protocolo de emergencia, ni se activaron medidas de actuación en los 18 días previos a la llegada de los plásticos a las playas, un tiempo en que gran parte de la contaminación podría haberse evitado interceptando los sacos en el mar. «La falta de recursos contra emergencias, así como su subcontratación a empresas privadas, hace que, como claramente ocurrió en el caso Prestige, se mezclen diferentes intereses a la hora de poner todos los recursos en salvar el medio ambiente. Asimismo, no comunicó a ayuntamientos ni a la vecindad hasta que fue inútil ocultar lo evidente. Una vez conocida la noticia, el Gobierno se dedicó bien a intentar echarle el problema al Gobierno central (con menores competencias) y minimizar hasta el absurdo los potenciales daños al medio ambiente que producen los pellets en los ecosistemas marinos. Seguramente en el intento de no revivir la memoria del Prestige en los gallegos estén volviendo a cometer los mismos errores. Los mismos responsables, las mismas negligencias, las mismas mentiras», recoge el comunicado que han difundido.

Finaliza el texto poniendo en valor que nuevamente, el pueblo es la única defensa para mitigar los efectos de un sistema depredador y de una administración connivente y negligente. Cientos de gallegos se organizan para el avistamiento de contaminantes y la limpieza de la costa. «El PCG estará presente, junto a los vecinos y vecinas de las zonas afectadas, en las acciones que se realizarán en los próximos días para minimizar las consecuencias de los riesgos para la salud pública impuestos por la capital», concluyen.

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