Joe Biden y la decadencia del imperio

Trump había dejado el listón tan bajo que Biden solo necesitaba pasar desapercibido para superarlo. Pero su presidencia es lamentable: siembra guerras por el planeta y aviva la crisis social, política y económica en su país. Está allanando el regreso de T

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Joe Biden | Gage Skidmore / CC BY-SA 2.0
Joe Biden | Gage Skidmore / CC BY-SA 2.0

El declive del imperio “americano” es tan real como la vida misma, hasta el punto de que la decadencia física, moral y política de su actual presidente, Joe Biden, es la imagen gráfica y simbólica de su propio país. Donald Trump había dejado el listón tan bajo que Biden solo necesitaba pasar desapercibido para superarlo. Especialmente después de aquel imborrable 6 de enero de 2021, cuando una turba de búfalos fascistas alentada por el expresidente asaltó el Capitolio denunciando un supuesto fraude electoral. Pero su presidencia es lamentable.

Los medios de desinformación masiva presentaron en su día al vicepresidente Biden como la voz pacifista dentro del gobierno de Obama, aquel presidente que ganó el premio Nobel de la Paz mientras decidía cada martes quién moriría asesinado por drones estadounidenses. Para el Biden pacifista tendrán que crear un galardón especial, porque el Nobel le quedará corto. Por ejemplo, un Henry Kissinger de la paz entregado por John Wayne disfrazado de lagarterana. Alcanzó el poder prometiendo terminar con los conflictos bélicos en el mundo y, durante su toma de posesión, la cantante Lady Gaga interpretó el himno estadounidense luciendo bien visible sobre el pecho una enorme paloma de la paz. Lady Gaga no sospechaba entonces que Biden sería el presidente gagá que llevaría la guerra a todo el planeta.

Tras salir por pies de Afganistán, cerró la alianza estratégica militar AUKUS con Australia y Reino Unido, que incluye submarinos nucleares para el país oceánico y militariza abiertamente la relación con China, a quien acusa cínicamente de “ambición hegemónica y expansionista”. Un objetivo que reforzó azuzando a Taiwan e impulsando el nuevo concepto estratégico de la Alianza para los próximos diez años en la cumbre de la OTAN en Madrid, donde también logró el compromiso de todos los países miembros para elevar el gasto en Defensa.

Por supuesto, continuó impulsando el papel agresivo de la OTAN y el atosigamiento a Rusia, hasta el punto de hacer estallar el conflicto en Ucrania mediante una guerra delegada que ha patrocinado con cantidades ingentes de dinero y armas. No satisfecho, frenó las negociaciones de paz establecidas por Rusia y Ucrania poco tiempo después de escalarse el conflicto. Biden afirmó entonces que “la invasión de Putin ha sido un terrible error estratégico», pero el estrepitoso fracaso de las sanciones económicas a Rusia, el descalabro de la contraofensiva ucraniana, la muerte de cientos de miles de ucranianos en el campo de batalla, el descontento popular por el reclutamiento forzoso para convertirse en carne de cañón, los innumerables escándalos de corrupción, el agotamiento presupuestario y armamentístico brindado por occidente, las políticas antidemocráticas y autoritarias del gobierno nazi, y un Zelenski más quemado que la moto de un hippie, llevan camino de convertir el conflicto ucraniano en un histórico hostiazo estratégico del presidente yanqui y sus sujetavelas.

Pero faltaba por llegar el genocidio cometido por Israel en Palestina para mostrar el auténtico “pacifismo” del mismo Biden que, siendo senador, en 1986, declaró: “Si no existiera Israel, los Estados Unidos de América tendrían que inventar un Israel para proteger nuestros intereses en la región”. No solo ha ejercido de cómplice activo del genocidio y el sionismo, sino que ha bloqueado reiteradamente las resoluciones de la ONU que promovían un alto el fuego, ha llegado a asegurar que el asesinato de quinientas personas refugiadas en un hospital de Gaza era obra palestina, ha cuestionado el número de víctimas oficiales aportado por Hamás y, para más inri, ha provocado una escalada imparable al ordenar la operación militar contra el territorio de Yemen controlado por los hutíes.

El claro mensaje enviado por Biden es: “si amenazas nuestros barcos te bombardeo, pero si masacras 10.000 niños palestinos te premio con más bombas para continuar tus crímenes”. Es un individuo tan inútil que está allanando el camino a Trump, avivando la crisis social, política y económica de su propio país, que algunos califican como la peor en un siglo, y abocando al resto del mundo a un conflicto de proporciones inimaginables. Y algunos aún le aplaudirán nuevamente como un mal menor.

  • Y digo yo… ¿aquí no haría falta una Revolución?
  • Y luego, ¿por qué me lo preguntas?