Avanzar con derechos en el 75 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

La cuestión fundamental cuando se habla de derechos humanos no es solo cómo fundamentarlos sino, sobre todo, cómo protegerlos para hacerlos efectivos.
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El cumplimiento de los DD. HH. hoy es mucho más relevante cuando se asiste desde una cierta pasividad, que en muchos casos es complicidad activa, al drama del intento de extermino del pueblo palestino a manos del Estado de Israel, con miles de seres humanos asesinados, hospitales arrasados, decenas de miles de personas expulsadas de sus casas… Nuestra Bandera cree sumamente necesario aprovechar el 75 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) para hacer una reflexión sobre su significado y desarrollo.

La conmemoración del 75 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) constituye un momento excepcional para analizar cómo incluir en la agenda política internacional su cumplimiento y desarrollo sabiendo que estamos en un mundo que cambia rápidamente, donde surgen con frecuencia nuevos retos en materia de derechos humanos: la revolución tecnológica, la transición justa a una economía sin carbono, el derecho a la salud o la privacidad, la perspectiva de género o los mecanismos de reclamación. Sólo desde una visión integral de los derechos humanos se podrá dar respuesta a estos retos, para lo que es imprescindible ponerse de acuerdo en un seguimiento objetivo e imparcial de su aplicación en cualquier parte del mundo, cuestión que solo puede hacerse desde unas Naciones Unidas refundadas para que puedan cumplir los objetivos de su Carta Fundacional.

El respeto pleno a los derechos humanos debe permitir desarrollar una vida digna, siendo su protección un deber del Estado, pero también un reto para el conjunto de la sociedad, de manera especial en el ámbito privado de las relaciones sociales, poniendo coto a todo tipo de agresiones machistas, racistas, xenófobas o abusos de poder. El capitalismo es incompatible con esta perspectiva de desarrollo y por ello, como destacó Julio Anguita en el 50 aniversario de la DUDH, su reivindicación tiene hoy un carácter revolucionario, profundamente cuestionador de las contradicciones entre un relato cada vez más vacío de estos derechos y las exigencias de su cumplimiento efectivo.

El objetivo de hacer realidad los derechos humanos no es otro que el de construir una sociedad basada en la igualdad, justicia y la solidaridad, donde el principio de que a cada cual según sus necesidades y de cada quién según sus capacidades, se compagine con el respeto al medio ambiente, a la sostenibilidad de un planeta que no cuenta con recursos ilimitados. La universalidad de los derechos, que por definición pertenecen a todas las personas, sin ninguna distinción,  deben garantizarse en cualquier circunstancia y en cualquier parte del mundo. Por ello tiene mucho que ver con la tradición internacionalista del movimiento obrero y las visionarias proclamas de los fundadores del materialismo histórico.

Desde estas reflexiones este número de Nuestra Bandera quiere poner el acento en que la cuestión fundamental cuando se habla de derechos humanos, no es solo cómo fundamentarlos sino sobre todo cómo protegerlos para hacerlos efectivos.

En esta perspectiva los artículos de este número de Nuestra Bandera, abordan en su Sección Política con gran rigurosidad y objetividad, diversas problemáticas que tratan de conformar una visión global, entrelazada y coherente del estado actual del cumplimiento de los derechos humanos desde diferentes puntos de vista. El bloque temático que se completa en A vueltas con los Clásicos con un breve texto de Ernst Bloch sobre los derechos humanos, concretamente el prólogo a su libro Derecho natural y dignidad humana (1961).

Junto a los DD. HH., otras aportaciones abren el conocimiento y debate de otros temas de gran interés. Así, la Sección de Cultura o en Autores Invitados, se aborda El Cómic como instrumento de crítica social, o La caricatura como forma de traducir la imagen del poder a las capas populares. En el primer caso, tenemos un elenco de autores y autoras, y, sin duda faltan más, que consiguen hacer del cómic un instrumento de crítica y de compromiso. Hoy contamos con diez aportaciones que, nos introducen en su conocimiento, los problemas que esconde, pero también su gran potencialidad para el conocimiento y la interpretación crítica de la realidad y la vida de hombres y mujeres. El compromiso con los DD. HH., con el feminismo, la emigración, o la memoria democrática, la explotación o la lucha contra el poder, se expresan en sus obras y en sus análisis y narraciones.

Se completa esta última sección con un análisis sobre la dialéctica de la memoria en relación a la Desbandá y unos apuntes para el estudio de la lucha de clase en la universidad, ambos de gran interés. Y cerramos como siempre con la recomendación de libros.

(*) Directora de «Mundo Obrero» y de «Nuestra Bandera»

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