Alcalde del Prat de Llobregat y candidato de Comuns Sumar al Parlament de Catalunya

Lluis Mijoler: «El Prat es una ciudad referente en políticas de izquierda que pueden llevarse a otros niveles»

Lluis Mijoler. Alcalde de El Prat
Foto: elprat.cat

El Prat es una ciudad metropolitana de 65.000 habitantes que desde 1979 ha tenido gobiernos de la izquierda transformadora, primero con el PSUC, después con Iniciativa per Catalunya, y actualmente con Comuns. Su alcalde Lluis Mijoler (1969) de profesión abogado, sucedió en 2019 al histórico Luis Tejedor. Lluis acompaña a Jessica Albiach como número 2 de la candidatura de Comuns Sumar a las elecciones al Parlament de Catalunya del próximo 12 de mayo.

MUNDO OBRERO: ¿Qué te llevó a dar el paso de formar parte de la candidatura para el Parlament de Catalunya?

LLUIS MIJOLER: El Prat es una ciudad metropolitana de gente trabajadora que desde 1979 es un referente en políticas de izquierda, de transformación social al servicio de las mayorías y no de los lobbies. En los últimos cinco años, hemos actualizado este modelo de ciudad para garantizar que sigue dando respuesta a los retos del presente y del futuro, como la emergencia climática. Pero no nos contentamos con ser sólo una ciudad referente, por su carácter cohesionado y sostenible. Creemos que las políticas que desarrollamos en nuestra ciudad pueden inspirar también las políticas a otros niveles. Y por eso he decidido aceptar dar este paso: para seguir impulsando el modelo en el cual creemos y que practicamos en el Prat.

M.O.: Te reclamas de la tradición del PSUC. ¿Qué puede aportar un diputado «psuquero» en el Parlament? 

LL.M.: Es todo un reto entenderse como un diputado “psuquero”. Creo que lo más importante es la reivindicación del catalanismo popular y de izquierdas. Desde el tardofranquismo en las calles y en las fábricas y desde 1980 también en el Parlament recuperado tras la guerra y la dictadura, el PSUC y los espacios políticos que han sido herederos suyos —desde ICV a los Comuns pasando por el PCC, Esquerra Unida y otros— han encarnado como nadie este catalanismo popular. Un catalanismo opuesto por descontado al nacionalismo español, pero también crítico con al nacionalismo catalán en sus múltiples versiones, desde el pujolismo hasta la derecha de Junts, y que ha promocionado la lengua y la cultura de este país como herramienta de integración y de acogida. Me atrevería a decir que ha sido esta comprensión abierta y popular de la catalanidad la que ha garantizado su pervivencia y vitalidad hasta nuestros días. Tras años de lo que se ha llamado proceso independentista, este catalanismo integrador está amenazado, y con él la pervivencia de la lengua y cultura catalanas como base de un país cohesionado. Solo hay que ver cómo algunas fuerzas de nuevo cuño cuestionan desde postulados nacionalistas catalanes la inmersión lingüística, que no hay que olvidar que fue una conquista de los padres y madres de ciudades trabajadoras como la Santa Coloma del alcalde Luis Hernández a pesar de lo que pretendía Pujol, que era imponer un doble sistema escolar segregado como el vasco. Debemos reivindicar con orgullo y proyectar al futuro este catalanismo popular como mejor herramienta para construir un país avanzado y justo, que dé respuesta a las necesidades de la clase trabajadora.

M.O.: Actualmente eres Alcalde del Prat de Llobregat, ¿llevarás la voz de los problemas de tu ciudad y comarca al Parlament? 

LL.M.: Sin duda, como decía en la primera respuesta este es uno de los motivos que me han llevado a dar el paso de presentarme a estas elecciones: llevar los problemas de mi ciudad y del Baix Llobregat al Parlament. Necesitamos invertir en servicios públicos como la sanidad o la educación públicas, proteger la industria impulsando su transformación sostenible, impulsar una transición verde justa. Y necesitamos también proteger los espacios naturales y agrícolas de la comarca. Creo que defendiendo todo esto no sólo defendemos aquello que nuestra ciudad y el Baix Llobregat necesitan, sino que contribuimos a hacer un país mejor.

M.O.: En este sentido, ¿en qué estado está la propuesta de ampliación del Aeropuerto del Prat? 

LL.M.: A pesar de que el gobierno de coalición la descartó y no la incluyó en el plan de inversiones de Aena actualmente vigente, hay lobbies económicos que siguen defendiendo esta ampliación y partidos políticos que les hacen de altavoz, de forma muy destacada el PSC de Salvador Illa.

Desde el Prat, seguimos defendiendo una postura muy mayoritaria y muy clara: nos oponemos a la ampliación y no lo hacemos sólo por motivos particularistas; creemos que de esta forma defendemos el interés general. Porque, como decimos a menudo, creemos que defender los espacios protegidos del Delta del Llobregat es una forma pratense de defender el futuro del planeta en un contexto de emergencia climática, y también defendemos un desarrollo económico distinto, emancipado de las viejas recetas desarrollistas de tocho, cemento y precariedad, y más sostenible.

M.O.: El Prat es una ciudad con las políticas de planificación urbanística y medioambientales más avanzadas, ¿qué puedes aportar de tu experiencia al conjunto de Catalunya?

LL.M.: Por ejemplo, en materia urbanística estamos proyectando un nuevo barrio en el Prat, tendente a ser de emisiones cero, y en que uno de cada cinco viviendas que se construyan sean públicas y de alquiler asequible. Con este proyecto no solo dibujamos el Prat del futuro, sino que además queremos crear un referente que inspire cómo pueden ser los planeamientos urbanísticos del futuro.

“En Prat constituimos una comunidad ciudadana de energía para compartir la luz que producen con otros hogares sin pasar por el oligopolio eléctrico”

En materia ambiental, estamos impulsando no sólo una transición energética hacia fuentes renovables: tratamos que esta transición nos permita ganar también soberanía energética. Para hacerlo no sólo hemos desplegado placas fotovoltaicas en muchos tejados de la ciudad, sino que hemos constituido una comunidad ciudadana de energía para poder compartir la luz que producen con los hogares pratenses sin pasar por el oligopolio eléctrico. O, por otro lado, hemos puesto en marcha un servicio público innovador, de vehículos eléctricos municipales compartidos, para dar alternativas a los vehículos privados.

Estos son algunos ejemplos de la transición ecológica justa que necesitamos no sólo a nivel local, sino que hay que escalar a otros niveles, también el catalán. Para ello, hay que tomar una decisión: gobernar para los lobbies o gobernar para la gente. Los comunes lo tenemos claro, y somos la mejor garantía para que el futuro Gobierno de la Generalitat también lo tenga claro.

“Hemos perdido demasiado tiempo agitando banderas. Hay que impulsar una Cataluña más verde y más justa, revertir recortes y mejorar servicios esenciales”

M.O.: ¿Qué políticas deben ser prioritarias para Comuns Sumar en la próxima legislatura? 

LL.M.: Impulsar una Catalunya más verde y más justa. Durante la última década hemos perdido demasiado tiempo agitando banderas y, en cambio, olvidando el país. Hay que recuperar el tiempo perdido. Debemos revertir los recortes y mejorar servicios esenciales como la sanidad o la educación, innovar y profundizar el estado del bienestar en ámbitos como la atención a la gente mayor y a la dependencia. Y al mismo tiempo, no debemos olvidar que Catalunya, como país mediterráneo, es una zona cero del cambio climático. Debemos mitigar los efectos del cambio climático que ya sufrimos, como la sequía, ante la cual los últimos gobiernos han mostrado una pasividad negligente, y desarrollar con urgencia soluciones para reducir emisiones.

“Una de las grandes tareas pendientes de nuestra democracia es la segunda descentralización del Estado a favor de los municipios; al poder le da miedo”

M.O.: Por último, ¿qué prioridad le trasladarías al gobierno de coalición progresista? 

LL.M.: No quiero dejar de plantear una reivindicación municipalista. Debemos dotar los pueblos y ciudades, que son las administraciones más cercanas a la ciudadanía, de más recursos y de más autonomía para prestar esta atención a la ciudadanía. La segunda descentralización del Estado, a favor de los municipios, es una de las grandes tareas pendientes de nuestra democracia. Y creo que no es casualidad, que cuesta abordarlo porque el municipalismo da miedo al poder. No en vano es en las ciudades donde a menudo se desarrollan experiencias especialmente emancipadoras. Experiencias que, construyendo ciudad al servicio de la gente trabajadora y no de los lobbies, demuestran que otro mundo es posible. Como las que practicamos día a día en lugares como el Prat, como Rivas-Vaciamadrid, Mieres, etc.

“La ciudad ha reemplazado en buena medida a la fábrica como espacio de lucha entre el capital y las clases populares”

Hoy en día necesitamos además que se entienda que la ciudad ha reemplazado en buena medida la fábrica como espacio de lucha entre el capital y las clases populares. La financiarización del capitalismo en las sociedades occidentales ha generado una presión brutal sobre nuestras urbes. Están en disputa. La crisis habitacional, los alquileres disparados y la turistificación y gentrificación son síntomas de eso. Por eso es fundamental desarrollar políticas valientes no sólo a nivel municipal, sino también desde el gobierno central, que protejan el derecho a la vivienda y a la ciudad y paren los pies al capitalismo rentista que pretende acumular riqueza a costa de la clase trabajadora y que ve las ciudades como medio para conseguirlo. Y no como lo que son: una obra colectiva, los beneficios de la cual, como tal, debemos poder disfrutar colectivamente.

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