Los 246 trabajadores y trabajadoras de la empresa Fuencampo en Cariñena (Zaragoza) están hartos. Sus condiciones laborales las regula un texto que se negoció por última vez en 1974, que no se ha actualizado desde entonces y que se ha convertido en una auténtica gatera por la que se cuelan muchas empresas del sector que evaden los convenios que les afectan. Cansada de esta situación, y ante la negativa de la empresa a negociar las cuestiones más básicas, la plantilla ha decidido ir a la huelga el próximo 16 de mayo.
Además, negociar con Fuencampo se ha convertido en misión imposible. Denuncian desde CC.OO., que acordar con la dirección cuestiones tan básicas como la hora de salida, cómo acumular el exceso de jornada o en qué condiciones se desplazará la plantilla al centro de trabajo es una auténtica tortura. «La empresa ningunea a la representación sindical desde hace un año y se niega a mejorar las condiciones laborales del personal», denuncia la organización sindical.
El Convenio del Manipulado y Empaquetado de Frutas Varias, Hortalizas, Patatas, Plátanos y Tomates, que se publicó por última vez el 5 de diciembre de 1974, es el que regula, hoy y cincuenta años después, las condiciones laborales de las 246 personas que conforman la plantilla. Lamentablemente, muchas empresas del sector se empeñan en aplicar este convenio a sus trabajadores y trabajadoras y no los del sector agropecuario, que sí se negocian, que sí se adaptan a la legislación y que sí están vivos. CCOO trabaja desde hace tiempo para acabar con esta situación y resolver el bloqueo.
Los y las trabajadoras de Fuencampo se han cansado de esperar. En marzo de 2023 se celebraron elecciones sindicales en la empresa con el objetivo de poder negociar sus condiciones laborales. CCOO fue el único sindicato que consiguió tener representantes en el comité. En aquellos comicios el apoyo de la plantilla fue abrumador.
Pieza imprescindible
En varias ocasiones, CCOO de Industria ha reconocido públicamente que hay que revisar e intervenir en la cadena de valor y fijar las mismas obligaciones para los países que compiten con el campo español y que no se acomodan a los compromisos de la Unión.
El sindicato también está convencido de que los jornaleros y las jornaleras son una pieza imprescindible del sector que tanta simpatía genera en la sociedad. Sin estas personas no hay sector. «Es el momento de que sus derechos se cumplan. Eso es lo que exigirán en Fuencampo», concluyen.







