Reflexiones sobre las Elecciones al Parlamento Europeo

El 9 de junio, frenemos la ola reaccionaria en Bruselas

Es imprescindible estar ahí y hacerlo con un discurso de izquierdas, de clase, rupturista, de paz entre pueblos, sin temor a confrontar con el discurso belicista y otanista
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Hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo | Foto: europarl.europa.eu
Hemiciclo del Parlamento Europeo en Estrasburgo | Foto: europarl.europa.eu

Este 9 de junio tendremos elecciones al Parlamento Europeo. Si bien estos comicios nunca han sido los más concurridos, con una participación media en España del 55 %, y que llegó al 60,70 % en 2019, coincidiendo con las elecciones municipales y autonómicas.
Generalmente, las elecciones europeas han tenido un carácter de lejanía para la población de los diferentes países que componen la Unión Europea. Hay muchos ríos de tinta escrita sobre los factores que pueden favorecer el sentimiento “europeísta”, pero no podemos obviar el papel central que ha tenido en la llamada construcción europea la perdida de la soberanía nacional, en pro de organismos no escogidos democráticamente y que carecen de controles efectivos, como el caso del Banco Central Europeo.

La crisis del 2008 ahondó en el distanciamiento con el sentimiento europeo en los países de la periferia (los despectivamente conocidos como PIGS: Portugal, Irlanda, Grecia y España), llegándose hasta la situación extrema de subyugar a Grecia mediante un rescate impuesto para su capacidad de decisión, haciendo pasar a su población por una tragedia imperdonable.

No obstante, estamos en 2024, un escenario distinto, pero derivado de aquellos años sumado a la crisis del COVID-19, y hoy nos encontramos ante un escenario en el que la diana está puesta sobre los derechos civiles, sociales y laborales. Conquistas ganadas durante décadas por la lucha del movimiento obrero y unos sindicatos de clase arraigados, durante los años de la guerra fría y en el contexto del temor occidental a la expansión del campo socialista.

Somos conscientes de que Europa no es ajena a la ola reaccionaria que recorre el mundo. El auge de la extrema derecha, en sus diferentes versiones, es un peligro real que se cierne sobre nosotros, en especial sobre la clase trabajadora. Aunque no es un peligro nuevo, ya que las extremas derechas llevan décadas cultivando su discurso clasista, racista, xenófobo y lgtbifóbico, pero ahora han encontrado un caldo de cultivo propicio al calor de la extensión de las fakenews, el negacionismo climático y científico, y su batalla contra el auge del movimiento feminista.

Por eso es imprescindible estar presentes en este escenario, con un discurso de izquierdas, de clase, rupturista, desacomplejado, que sitúe soluciones estratégicas a los problemas reales, que enarbole la bandera de la paz entre pueblos, sin tener temor a confrontar con el discurso belicista y otanista que impregna los gobiernos de los países europeos, e incluso parte de algunos sectores progresistas.

Es en este escenario donde la aportación de los y las comunistas de los diferentes países debe ser fundamental, y en nuestro caso concreto, la militancia del PCE debe jugar un papel de reforzar desde el programa, pero también desde el arraigo organizativo, el espacio amplio de la izquierda transformadora que representa Sumar, para que personas como nuestro camarada Manu Pineda puedan ser europarlamentarias y así llevar la voz de la clase trabajadora, de las personas oprimidas y de los pueblos que luchan frente al imperialismo, al mismo centro de la telaraña europea.

(*) Responsable del Grupo de Europa del Área de Internacional del PCE

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