Hace prácticamente un año, en el artículo “En el claroscuro surgen los monstruos” detallábamos la realidad de la ola reaccionaria en los países de Europa. Ahora, en este artículo, haremos un breve repaso de la realidad de la izquierda alternativa, intentando ser una panorámica de las organizaciones más destacadas, pero sin la voluntad de ser un listado enciclopédico, ni entrando al detalle.
La realidad de la izquierda en Europa es compleja teniendo presente su procedencia, las diferentes corrientes de pensamiento, y la relación histórica del tronco común de los partidos comunistas, que mayoritariamente sufrieron cambios a principios de los años 90 del siglo XX (algunos incluso llegando a disolverse o sufriendo mutaciones drásticas).
No hay que olvidar que la caída del muro de Berlín y posteriormente del Campo Socialista supusieron un duro golpe político e ideológico para los partidos comunistas, y para la izquierda en general, lo que provocaría una caída electoral generalizada y en fuerza popular, lo que conllevó a la conformación de una constelación de izquierdas amplia y variada, al recorrer distintos caminos según el país.
Y aunque ese momento histórico fue el causante de una situación de aturdimiento, los partidos comunistas que mantuvieron sus organizaciones y superaron esos primeros años difíciles, conservaron un entorno con un tejido social, sindical y asociativo que les permitió recuperarse electoralmente e incluso resituarse en los nuevos escenarios electorales, como fue la experiencia de la Izquierda Unida de Julio Anguita durante la década de los 90. Así que, desglosando la constelación de partidos, haremos un repaso por las organizaciones más representativas para dibujar la panorámica de la izquierda europea.
ALEMANIA
El caso de Die Linke (La Izquierda), nos muestra cómo un primer momento de auge y fortaleza electoral ocultaba otras contradicciones internas que llevarían a la situación actual. Aunque en las elecciones parlamentarias generales de 2013 disminuyó significativamente su representación parlamentaria (de los 76 escaños obtenidos en 2009, pasaron a los 64 de 2013), en las elecciones de 2017 el partido mejoró levemente sus resultados, ascendiendo al 9,2 %. Pero en las elecciones de 2021 sufrió una dura derrota, descendiendo al 4,9 % de los votos. Actualmente se encuentra sumido en una crisis interna, agravada con la escisión del sector encabezado por Sara Wagenknecht.
REPÚBLICA CHECA
Por otro lado, el Partido Comunista de Bohemia y Moravia (KSCM), mantiene alrededor de 30.000 miembros y es uno de los partidos comunistas más grandes de Europa. Sigue siendo el segundo partido más grande de la República Checa. No obstante, ha tenido un descenso continuado, ya que en 2013 fue el tercer partido más votado en las elecciones parlamentarias con un 14,9 % de los votos, posteriormente, en 2017 quedó en quinto lugar con el 7,7 % de los votos, y finalmente, en las elecciones de 2021, obtuvo un 3,60 %, quedando por primera vez extraparlamentario.
CHIPRE
En segundo lugar, tendríamos aquellos partidos que consiguieron llegar a los gobiernos nacionales, como fueron los casos de Chipre y Moldavia, y posteriormente, el caso griego. El Partido Progresista del Pueblo Trabajador de Chipre (AKEL), fue el partido más votado en las elecciones legislativas de 2001 y 2006, formando gobierno en ambas ocasiones. Además, en las elecciones presidenciales de 2008 fue elegido por el 53 % de la población para gobernar el país, llevando a Dimitris Christofias a la presidencia de la República. Desde entonces, se ha mantenido como una de las principales fuerzas del país, obteniendo un 22,34 % en las elecciones parlamentarias de 2021.
REPÚBLICA DE MOLDAVIA
El caso del Partido de los Comunistas de la República de Moldavia, que tuvo la mayoría parlamentaria entre 2001 y 2009, ha tenido un camino distinto al ejemplo chipriota. Las elecciones parlamentarias de 2014 supusieron una gran derrota, en las que recibió el 17,48 % de los votos, perdiendo más de la mitad de sus votantes. Dos años después, el partido sufrió una gran división cuando 14 parlamentarios lo abandonaron. Desde entonces, el partido cayó rápidamente en las encuestas, perdiendo la mayoría de sus votos. En las elecciones parlamentarias de 2019, el PCRM colapsó, recibió solo el 3,75 % de los votos y perdió toda representación en el Parlamento. Finalmente, en las elecciones parlamentarias de 2021, decidieron unir fuerzas con el PSRM para volver a recuperar presencia en el parlamento como Bloque Electoral de Comunistas y Socialistas.
GRECIA
Posteriormente, tendríamos el caso griego de SYRIZA (Coalición de la Izquierda Radical), que tras el adelanto electoral provocado por la crisis política y económica en la que la gestión conservadora de la crisis de 2008 sumió al país, se convirtió en el partido más votado en las elecciones parlamentarias de enero de 2015, quedando a dos escaños de la mayoría absoluta. Alexis Tsipras, su líder, fue entre enero y agosto de 2015 el primer ministro heleno, y nuevamente desde el 21 de septiembre, tras la victoria de SYRIZA en las elecciones parlamentarias de Grecia de septiembre de 2015. Desde 2019, y tras una legislatura como principal oposición y a pesar de las encuestas, Syriza perdería las elecciones de mayo de 2023 por un amplio margen del 20,7 %, aunque conservando la segunda posición. En las siguientes elecciones de junio de 2023, Syriza retrocedió hasta el 17,83 %. Actualmente, atraviesa con una situación interna muy complicada, debido a un cambio convulso de liderazgo (pasando de Tsipras a Kasselakis, con una hoja de ruta enfocada a querer emular al partido demócrata estadounidense), una escisión (Nueva Izquierda), un reciente congreso que no ha conseguido cerrar este episodio, y unos pronósticos poco favorables en los que parece que el PASOK (partido socialdemócrata) vuelve a recuperar su posición.
FRANCIA
Luego, tendríamos los casos de Francia, Italia y Portugal (también podríamos incluir el caso del PCE), donde los partidos comunistas, de formas distintas, superaron la década de los años 90, manteniendo su señas de identidad, aunque con retos por resolver que han ido manifestándose en momentos distintos.
En Francia, el Partido Comunista Francés (PCF) fue el partido de izquierda más grande del país desde 1945 hasta 1960, antes de quedar por detrás del Partido Socialista en la década de 1970. Desde entonces, el PCF ha ido cediendo terreno electoral frente a los socialistas. A partir de 2009, el PCF formó parte del Frente de Izquierdas (Front de Gauche), junto al Partido de Izquierda de Jean-Luc Mélenchon y en las elecciones de 2022 conformaron la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES). Aunque su apoyo electoral ha disminuido en las últimas décadas, el PCF conserva una fuerte influencia en la política francesa, especialmente a nivel local y sindical. En 2021, el PCF afirmó tener 43.000 afiliados al corriente de cuota.
ITALIA
Caso distinto sería el italiano donde —sin entrar en el episodio de la disolución del PCI y su mutación en un “partido demócrata”—, la organización que mantuvo la vigencia del programa comunista, Rifondazione Comunista, lleva casi dos décadas en una situación muy complicada. Desde las elecciones generales de 2008, en las que formó una lista conjunta denominada la Izquierda Arcoíris con el PdCI que obtuvo apenas el 3,1 % (comparado con el 10,2 % obtenido dos años antes por los partidos que conformaron la coalición). En las elecciones al Parlamento Europeo de 2009, conformó la Lista Anticapitalista y Comunista, obteniendo el 3,4 % de los votos. Espacio que en abril de 2009 se transformó en la Federación de Izquierdas, que se disolvería a finales de 2012. En las elecciones generales de 2013 se presentaron dentro de la candidatura Revolución Civil obteniendo el 2,2 % y ningún escaño. En las elecciones generales de 2018, formó parte de la lista electoral del Poder para el Pueblo, que obtuvo el 1,1 % de los votos. En el período previo a las elecciones generales de 2022, Rifondazione fue miembro fundador de la lista electoral Unión Popular.
PORTUGAL
Entre los partidos que conservaron su fuerza e influencia social durante la crisis ideológica de los años 70-80 del siglo XX, tenemos el caso del Partido Comunista Portugués (PCP), partido que se mantuvo en los principios del marxismo-leninismo, y logró preservar su influencia popular manteniendo una estrategia “patriótica y de izquierdas”. Entre los 2005 y 2015 se situó entre el 7-8 %, aunque sufrió un fuerte descenso en los comicios de 2022, donde obtuvo el 4,29 %. Hay que tener presente que comparte espacio a la izquierda de la socialdemocracia con el Bloco de Esquerda (formación heterogénea que procede de la unión de las antiguas corrientes trotskista y maoísta), de composición mucho más urbana y con oscilaciones electorales más grandes. En las últimas elecciones del pasado 10 de marzo, los resultados volvieron a tener un fuerte retroceso para el conjunto de la izquierda, obteniendo el PCP un 3,30 %, y el Bloco un 4,46 %, lo que evidencia la dureza de la ola reaccionaria, incluso en escenarios de una gran organización social y sindical como el caso portugués.
BÉLGICA Y PAÍSES BAJOS
Otro ejemplo de gran importancia es el de los casos del “maoísmo refundado”, donde tenemos a Bélgica y a los Países Bajos. Especialmente importante es el ejemplo belga, donde el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB) pasó en pocos años de ser un partido situado en la extrema izquierda extraparlamentaria a convertirse en el principal partido de la izquierda, llegando al 8,6 % del voto (2019), y 25.000 afiliados. Es el único partido organizado en todo el territorio belga. El caso holandés es el Partido Socialista (PS), partido extraparlamentario hasta 1994, que en 2006 pasó del 6,3 % al 16,6 % de los votos, obteniendo 25 escaños en la Cámara Baja y posicionándose como la tercera fuerza en el país. Aunque en las legislativas de 2010 marcó un descenso (un -7,7 %), quedándose como quinta fuerza del parlamento. Actualmente tiene el 3,14 % (2023).
AUSTRIA
Por último, tenemos que destacar el caso del “renacimiento municipal” del Partido Comunista de Austria (KPÖ), partido que ha tenido una travesía por el desierto de décadas, al no obtener representación en el parlamento federal desde 1959. En las elecciones al Consejo Nacional, en 2019, solamente obtuvo un 0,56 % de los votos, por debajo del 4 % mínimo para obtener escaños. Sin embargo, obtuvo un excepcional 20 % de los votos en las elecciones municipales de Graz (segunda ciudad austriaca) en 2003, y en 2005 volvió a tener representación en un parlamento estatal después de 35 años tras conseguir el 6,3 % de los votos en Estiria. En septiembre de 2021 ganó la alcaldía de la ciudad de Graz, y este pasado mes de marzo, se situaba en segunda posición en la ciudad de Salzburg, pasando a segunda vuelta frente a los socialdemócratas.
En conclusión, esta breve panorámica nos debe servir para aprender de otras experiencias de partidos comunistas y de la izquierda en países que no son tan lejanos, ya que aunque no lo parezca, los peligros que nos acechan parten de un común denominador, y por lo tanto, para construir las estrategias de construcción de la alternativa política nos será de utilidad compartir las experiencias de lucha en el camino para dejar atrás el actual claroscuro con una salida beneficiosa para la clase trabajadora.







