Estimada ciudadana, estimado ciudadano:
¡Marca el rumbo!
En la última década los ultrarricos han acaparado el 50% de la nueva riqueza. Las fortunas de los multimillonarios están creciendo a un ritmo de 2.700 millones de dólares al día, al mismo tiempo que 1.700 millones de trabajadoras/es viven en países en los que la inflación crece por encima de los salarios.
Con la aplicación de un impuesto a la riqueza del 5% a los ricos y ultrarricos podrían recaudarse 1,7 billones de dólares anualmente. Lo que permitiría que 2 mil millones de personas salieran de la pobreza. Grabar más a la riqueza es un requisito estratégico para reducir la desigualdad y revitalizar la democracia. Debemos hacerlo para fomentar la innovación para logar unos servicios públicos más sólidos y construir sociedades más sanas y felices, también para combatir la crisis climática, invirtiendo en soluciones que contrasten las emisiones de los más ricos.
- Aplicar impuestos solidarios de carácter temporal por la riqueza y los beneficios extraordinarios en las grandes corporaciones. Que genere recursos y nos acerquen a la igualdad y eviten que unos pocos se aprovechen de la crisis. Aquí en España el Gobierno de Coalición progresista impuso el año pasado impuestos a las grandes eléctricas y a los grandes bancos.
La fiscalidad de la señora Ayuso, es la libertad de tomarse una caña con una mano y con la otra llevarse el dinero a paraísos fiscales. Ya, la canción repetida en los últimos 40 años “beneficiar fiscalmente a los ricos para que por inercia se beneficien también los pobres”, no se la cree nadie.
Ha llegado la hora de abrir este debate en la Unión Europea y en España, sobre la desigualdad y elevar a rango de ley “paga más el que más tiene”.
Aumentan los ultrarricos en España: un 1,7 % más en 2023
El número de personas consideradas ultrarricas, con fortunas superiores a 30 millones de dólares (unos 27,6 millones de euros), se situó en España en un total de 10.149 en 2023, el 1,7 % más que un año antes, con la previsión de que lleguen a 11.914 en 2028, según la consultora inmobiliaria Knight Frank.
De acuerdo con su último informe sobre riqueza global, a cierre de 2023 en el mundo había 626.619 ultrarricos, un 4,2 % más que en 2022, aunque con la previsión de que esa cifra crezca un 28 % en 2028, sobre todo en la región Asia-Pacífico, hasta un total de 802.891 de fortunas superiores a 30 millones de dólares.
ste colectivo de ultrarricos es muy inferior al 1 % más rico de la población, un “club” al que en cada país se accede a partir de un umbral diferente de riqueza, que puede oscilar entre los más de 12 millones de dólares (11 millones de euros) necesarios en Mónaco o al millón de dólares (922.000 euros) de China.
En el caso de España poseer 2,5 millones de dólares (1,8 millones de euros) ya sitúa dentro del 1 % más rico de la población del país.
Nuestro país se sitúa entre los países más desiguales de Europa. Es el quinto con mayor desigualdad de los 26 países de la UE, por detrás tan solo de Bulgaria, Letonia, Lituania y Rumanía, según la última información oficial disponible, referida a 2020, año de la pandemia.
Las dificultades crecientes a las que tienen que hacer frente las familias más vulnerables se explican principalmente porque los salarios pierden peso y los ahorros de los más pobres disminuyen, al tiempo que las grandes empresas aumentan beneficios.
En 2008, el 1% con mayor riqueza concentraba el 15,3 % de la riqueza neta total. En 2020, último dato oficial disponible, ya concentraba el 22 %. De acuerdo con Credit Suisse, en 2021 el 1% concentraba aproximadamente uno de cada cuatro euros de riqueza (23,1%). Durante este mismo periodo, el 10% más rico pasó de acumular el 44,4% a casi el 55%. Mientras, el 50% más pobre se conformó con ver su participación reducida, pasando del 12% al 7,4%.
La desigualdad comenzó a disparase en los primeros años de la crisis que estalló en 2008, llegando a registrar su máximo histórico en 2013, casi 35 punto en el índice de Gini. Aunque posteriormente la distancia entre la población más rica y la más pobre se redujo algo durante la recuperación en 2019, la desigualdad se quedó en los 32,1 puntos. En el resto de Europa, también aumentaron las diferencias, pero con mucha menos intensidad (medio punto en Europa por 2,3 puntos en España de 2007 a 2013).
Compañeras y compañeros, necesitamos una reforma fiscal democrática, es urgente éticamente, moralmente y políticamente acabar con los paraísos fiscales.








