Reseña de una interesante exposición del Museo del Padro

Arte y transformaciones sociales en España, 1885-1910

Esta exposición temporal se puede visitar hasta el 22 de septiembre.
Exposición. Arte y transformaciones sociales en España 1885-1910

Reseña de una importante exposición que refleja la vida social entre los años 1885 y 1910, disponible para su visita en el Museo del Prado (hasta septiembre).

Saludamos esta gran exposición, en la que se realiza el poco frecuente esfuerzo por mostrar la creación y el esfuerzo de múltiples artistas que han querido y podido reflejar la evolución social de una España que, en esos años, se modernizaba, pero también tenía grandes inercias y crisis.

Hay que pensar en la España de esos años, donde la mayoría de la población era analfabeta; mayoritariamente rural y con una economía de subsistencia. Había colonias o departamentos de ultramar, en donde la clase obrera y su sentido de pertenencia, los ideales anarquistas o socialistas, prendían y donde la medicina y la ciencia desbordaban a la España negra y el monopolio eclesial…

La exposición recoge casi 300 obras, cuadros, esculturas, fotos y carteles con temáticas de todo un cambio de ciclo y miradas sobre lo que estaba ocurriendo en esos años. Algunas de ellas se exponen al público por primera vez.

Las obras seleccionadas están enfocados en el realismo y en qué hacemos, así como también en cómo y quién lo hace. La exposición ocupa los dos pisos de la ampliación del Museo del Prado y está dividida en diferentes temáticas:

  • El trabajo (en el campo, en el mar, en la industria, el trabajo de la mujer)
  • La educación
  • La religión
  • Enfermedad y medicina
  • La muerte
  • Accidentes laborales
  • La prostitución
  • La emigración
  • Pobreza y marginación étnica y social
  • Colonialismo
  • Huelgas y reivindicaciones sociales.

Hay artistas conocidos: Picasso, Sorolla, Gutiérrez Solana, Julio Romero de Torres, Vicente Cutanda… junto con otros, para este ignorante reseñador, desconocidos o no apreciados en su momento, como Eduardo Chicharro, Gargallo, Ángel Larroque… Un apartado especial merecen las fotografías (la mayoría de pequeño tamaño) que se pueden observar con focos o lupas.

Javier Barón, como responsable último de la exposición y del catálogo, ha hecho una gran labor consiguiendo la cesión de tantas obras dispersas en otros museos y asociaciones y armando una cosmovisión de la vida en esos años, que se te hace pequeña y quieres conocer más. El catálogo, con un precio poco estimulante, intenta completar esa necesidad de conocer más. Creo que, en todo caso, la gran exposición tiene ese otro mérito añadido.

Algunas de las obras expuestas fueron fruto de premios. Esos patrocinios a lo social también son un reflejo modernista por parte de ciertos poderes públicos.

No es frecuente que el plano social sea resaltado y que forme parte de las preocupaciones patrocinadas. Y sería más que oportuno el que hubiera más estímulo a artistas para que pudieran dedicarse a esa tarea y a su reconocimiento. Aunque siempre se ha mantenido un cierto hilo. Así, pensamos en las exposiciones de la Oficina de la OIT en Madrid, en tiempos de Joaquín Nieto, o los concursos de fotografía sobre el trabajo decente de USO, y otras actividades artísticas llevadas a cabo por otras organizaciones.

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