Tras el fallecimiento del exeurodiputado Pedro Marset, algunos de sus camaradas le recuerdan

La construcción de la izquierda en Europa: el papel de Pedro Marset

La secretaria de Relaciones Internacionales del PIE, Maite Mola, recupera la dimensión europea de Pedro Marset
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La militante del PCE y miembro de la Ejecutiva del PIE, Maite Mola, repasa el importante papel que jugó Pedro Marset en la creación del Partido de la Izquierda Europea.

Conocí a Pedro Marset a comienzos de los 90, al coincidir con él en la dirección del PCE y en la Presidencia Federal de IU. Me pareció una persona en general calmada, prudente, sin afán de protagonismo, pero cuando intervenía era por algo importante, lo explicaba bien, sin estridencias, pero con una argumentación precisa y rigurosa que obligaba a escucharle porque el contenido siempre invitaba a reflexionar. Todas sabemos que ese perfil en política es muy interesante y se hace respetar. A Pedro se le respetaba.

Su trabajo en el Parlamento Europeo fue muy importante, se ocupaba de las relaciones con los países de América Latina y del Tratado Mercosur, temas nada sencillos y que aun hoy en día guardan enorme complejidad. Participaba en la Comisión de derechos humanos, seguridad y defensa, así como de la delegación para las relaciones con China. Este último trabajo, de una gran dificultad en aquel momento, si hoy ya lo es, hay que imaginarse a principios del siglo XXI el esfuerzo realizado para impulsarlo.

Después de su salida del Parlamento trabajé directamente, codo a codo con él por circunstancias específicas. En el año 2004 un grupo de camaradas, de compañeros y compañeras, con un gran claridad política, decidieron que dado que en el ámbito europeo se habían articulado el partido popular, el socialista, el liberal…, ¿por qué no un partido de la Izquierda europea (PIE)? Pedro ya estaba en el grupo parlamentario denominado GUE NGL, actual The Left, como eurodiputado al final de su segunda legislatura (llevaba casi 10 años ya en el Parlamento europeo) y tenía una visión muy elaborada de la necesidad de que la izquierda contara también con un espacio partidario y no solo parlamentario. Algo que puede parecer obvio, pero hasta que ese grupo no se juntó y lo trabajó no adquirió realidad, hay que reconocerles ese mérito. Además, prudentes todos ellos, como era Pedro, fueron conscientes que el proyecto unitario europeo solo funcionaría por consenso: el recurso a la votación para discernir las diferencias socavaría su futuro a corto plazo.

Y así, en mayo de 2004, construyeron algo que era más una plataforma de encuentro, de debate y de puesta al día que otra cosa, pero que significaba que la izquierda era capaz de trabajar junta a pesar de las diferencias.

Cuando ese mismo año se hace la propuesta malvada del Tratado de la Constitución europea, el grupo parlamentario GUE NGL se opuso radicalmente y comenzó una gran campaña europea en octubre de 2004 en Roma encabezada por Fausto Bertinotti (que era también el presidente del PIE). Y allí me invitó Pedro a participar, para explicar como feminista por qué debíamos oponernos al Tratado. ¡Fue después de esa actividad que tanto Pedro como José Luis Núñez, que era responsable de Internacional del PCE, me propusieron como miembro de la ejecutiva del PIE que estaba compuesta por un hombre y una mujer por partido, estrictamente paritaria! Y yo, claro, acepté ese honor. Después, en enero de 2005, estuve ya en Berlín con ellos dos en el primer ejecutivo del PIE, coincidiendo con el aniversario del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, comenzando una experiencia que me ha aportado tanto que nunca podré agradecer lo suficiente que el PCE y Pedro Marset me lo ofrecieran.

Pedro era tesorero del PIE: puede parecer un cargo burocrático, pero es todo lo contrario, de hecho. El Parlamento Europeo da dinero a los partidos y exige normas muy complejas para gastarlo. Pedro, médico él, tenía sin embargo una capacidad política y administrativa que le permitió (junto con las y los tesoreros de los partidos del PIE) gestionar esa compleja tarea sin un solo tropiezo durante 6 años. Además, ejerciendo un gran peso político en el desarrollo y en el incremento de fuerzas en el PIE.

Es cierto que, durante unos años, el PIE funcionó como Pedro y otras habían pronosticado. No obstante, como es lógico, los tiempos cambian, las personas también y Europa sufre una evolución muy compleja, con la extrema derecha avanzando y unas diferencias complejas en el seno de la izquierda, sobre todo en el ámbito internacional.

Quiero señalar que gente como Pedro (pausada, preparada, sagaz y con ideas firmes) nos hace mucha falta hoy en día, ya que estamos en Europa y en el propio PIE con divisiones y debates difíciles, lejos del proyecto que aquellas personas crearon hace 20 años.

(*) Miembro de la Comisión Política del PCE; secretaria de Relaciones Internacionales del PIE

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