La extrema derecha acaba de ganar en Turingua y ha quedado segunda en Sajonia

Alternativa por Alemania se reúne con neonazis para «planear una revolución»

AfD encabeza las encuestas de las elecciones de este domingo en Bradenburgo
Distribución de folletos de Alternativa para Alemania con el lema "Parar el caos en materia de asilo" | Foto: Oxfordian Kissuth / CC BY-SA 3.0
Distribución de folletos de Alternativa para Alemania con el lema "Parar el caos en materia de asilo" | Foto: Oxfordian Kissuth / CC BY-SA 3.0

Los “escándalos” por la cercanía de AfD con el neonazismo explícito son una constante prácticamente desde el nacimiento del partido en 2013, ahora están crecidos tras su buen resultado en Turingia. Ante estás elecciones en Brandeburgo, se han conocido también reuniones de AfD con neonazis para preparar una «revolución».

El diario progresista alemán Taz publica este 18 de septiembre que dirigentes del partido de extrema derecha Alternativa por Alemania (AfD) se reunieron con neonazis para “planear una revolución”. Se trata de la participación (entre otros) de miembros de AfD en un seminario de verano del think tank ultraderechista “Metapol” bajo el título “¿Qué hacer? Cuestiones acuciantes de la derecha alemana”. [1] Según los organizadores, el seminario se centró en un análisis de las condiciones actuales para una estrategia política de ultraderecha, condiciones según ellos “revolucionarias o prerrevolucionarias”. Más allá de la acusación, el artículo del Taz enumera la participación de distintos miembros de la esfera neonazi, fascista e identitaria como muestra de su cercanía a AfD.

La poca resonancia de la noticia tras el primer día de su publicación contrasta con la reacción escandalizada de gran parte de los medios liberales y progresistas ante un encuentro similar en enero de 2024. Documentado (también en castellano) por el colectivo “Correctiv” bajo el título “Plan secreto contra Alemania”, en la conferencia se discutió, en contraste con el seminario de Metapol, un programa político concreto. Bajo el concepto de “remigración” se planteó la organización de deportaciones de millones de refugiados, inmigrantes y descendientes de inmigrantes (independientemente de si tienen ciudadanía alemana) en caso de que la ultraderecha llegase al poder, a la vez que se identificó la oposición a la migración como el principal nexo ideológico entre todas las corrientes de ultraderecha. Asistieron empresarios afines a la derecha radical, miembros de la entonces corriente (ahora escisión) de la CDU “Unión de Valores” (“Werte Union”), altos cargos y diputados de AfD y del “Movimiento Identitario”.

A pesar del escándalo a lo largo de todo el espectro político (fuera de la extrema derecha), llegando a pedir miembros de la CDU la ilegalización de AfD, muchos en el partido han aprovechado la publicidad para integrar el término remigración en su vocabulario habitual y hacer de él una reivindicación más. Ni las comparaciones históricas más crudas, que llegaron a poner el encuentro en la sombra de la “Conferencia de Wansee”, en la que dirigentes del régimen nazi organizaron el holocausto, han evitado las subidas electorales de AfD en las elecciones al parlamento europeo y regionales en Sajonia y Turingia. AfD quedó en segunda (EU, Sajonia) y primera posición (Turingia), logrando así su primera victoria electoral. AfD encabeza también la mayoría de encuestas para las elecciones regionales de Brandenburgo el próximo domingo 22.

Más allá de estos dos eventos, los “escándalos” por la cercanía de AfD con el neonazismo explícito son una constante prácticamente desde el nacimiento del partido en 2013. Desde la participación de dirigentes de diverso rango en organizaciones nazis en su juventud hasta condenas en firme por usar consignas de la SA, todo tipo de exabruptos racistas, relativización del holocausto o la involucración en un intento de golpe de Estado, el coqueteo del partido con la retórica abiertamente fascista es continuo. En un país donde la simbología y las consignas nazis aún son delito y podrían costarle la ilegalización como partido, AfD lleva su retórica a los límites de lo aceptable por la sociedad, agrandando así (por la derecha) los márgenes de lo aceptable. En paralelo a la fascistización de una organización que aglutina a gran cantidad de sensibilidades de la derecha (desde populistas a liberales, anarcocapitalistas, integristas cristianos, democristianos decepcionados, seguidores de conspiraciones y por supuesto neonazis), la mayoría de sus miembros fundadores, casi todos del ala neoliberal, han ido abandonando el partido (o han sido forzados a ellos) a lo largo de los últimos años. Hasta ahora, nadie ha sobrevivido políticamente a AfD, y todas las escisiones “moderadas” han sido relegadas a la irrelevancia.

La cercanía (cuando no colaboración) de AfD con el fascismo es ampliamente conocida, naturalmente también por sus votantes. Eso no ha impedido al partido crecer en popularidad hasta convertirse en segunda e incluso primera fuerza en muchas regiones, especialmente del Este. Las principales motivaciones de su electorado son el rechazo a la migración y el miedo a la criminalidad. La denuncia de su carácter (parcialmente) fascista no ha evitado, hasta ahora, su avance.


Nota:

[1] En el contexto alemán, la palabra “derecha” tiene una connotación más radical que en castellano. Así, democristianos, liberales o verdes no suelen denominares “de derechas”, el término queda reservado para la derecha radical y continúa algo estigmatizado. Autodenominarse “de derechas” es por tanto un reconocimiento implícito de simpatías ultras o fascistas.

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