Centenares de militantes y simpatizantes del PCE asistieron este sábado al mitin central de la Fiesta del Partido Comunista de España 2024, celebrado en el auditorio Miguel Ríos de Rivas-Vaciamadrid, donde intervinieron Aida Castillejo, Álvaro Aguilar, Cristina Simó, Jesús Rodríguez y Enrique Santiago.
Son las ocho de la tarde del sábado de la Fiesta del PCE, y como cada año, centenares de militantes y simpatizantes del Partido Comunista de España llegados de todos los puntos del Estado, e incluso de delegaciones internacionales, aguardan en la explanada frente al escenario del Auditorio Miguel Ríos de Rivas para escuchar el acto central de la Fiesta, el ya clásico Mitin Central. Ataviados con banderas del PCE, la UJCE, republicanas, palestinas o incluso alguna del Partido Comunista de Chile, entre otras, escuchan el saludo inicial de la alcaldesa de Rivas-Vaciamadrid, gobernada desde 1991 por Izquierda Unida, y desde 2019 con sus socios de confluencia.
La joven regidora de 38 años, Aída Castillejo, dio comienzo al mitin pasadas las ocho de la tarde con su saludo institucional, donde quiso hacer hincapié entre otras cosas en la importancia de la unidad de la izquierda, destacando el papel que el PCE tiene en ella: “El Partido siempre pone lo mejor al servicio de la unidad”; alertando de que el principal problema al que se enfrenta la izquierda transformadora en el contexto actual es el de “combatir los mensajes de la ultraderecha que están calando entre la población”; y apostando por “la organización y la unidad” como única solución posible.
Tras Castillejo intervino el secretario general del Partido Comunista de Madrid, Álvaro Aguilera, quien hizo también las veces de anfitrión. Aguilera destacó que la Fiesta del PCE “se trata del evento lúdico-cultural más importante de la izquierda de este país”; hizo un balance de los cinco años “de capitalismo salvaje” del gobierno de Ayuso, pernicioso para las clases trabajadoras “de los barrios de las periferias”, señalando la diferencia de la esperanza de vida de esos barrios con respecto, por ejemplo, al barrio de Salamanca de Madrid.
Aguilera aprovechó el discurso para despedirse de su militancia, anunciando que daba un paso al lado como secretario general del PCM tras una década de mandato para “dejar paso a la sabia nueva. Hay que saber irse”. Por ello, hizo un alegato de la importancia de la militancia en el Partido y de “los rostros anónimos a los que nos debemos”.
La siguiente en intervenir fue Cristina Simó, responsable del Área de Feminismo del PCE, quien alertó del aumento de los delitos de odio en 2023; reivindicó la labor del Ministerio de Igualdad en la pasada legislatura, “un Ministerio de todas”, en contraposición a la situación actual del mismo en el Gobierno actual “donde Igualdad vuelve al feudo del PSOE”, reclamando que “el feminismo es mucho más que Ferraz”. Simó hizo un llamamiento a la colaboración de los hombres aliados del movimiento feminista en la lucha “para acabar con la cultura patriarcal y los discursos negacionistas de la misma de la ultraderecha”, señalando que “todos los hombres no son unos violadores”.
La responsable de Feminismo reclamó “el aborto legal y seguro como un derecho universal”, y exigió que se “incluya en la Constitución”, y finalizó mandando su solidaridad con las mujeres que están sufriendo el genocidio en Palestina.
Jesús Rodríguez, secretario general de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) fue el siguiente en hablar, comenzando por destacar el papel internacionalista del PCE y sus juventudes “en una época de imperialismo activo”, mandando su apoyo a Cuba y Venezuela en sus procesos de transformación, y exigiendo la libertad del pueblo saharaui y palestino.
Rodríguez habló del importante papel de la juventud en la actualidad señalando que “es mejor que el nicho de votos de la ultraderecha” y poniendo en valor su sensibilidad, por ejemplo, “con la lucha LGTBI”. Además, aunque reconoció que “las reformas no son suficientes”, rechazó aquellos discursos “tajantes en los que hay que elegir entre reforma o revolución”, denunciando que quien lleva a cabo esta estrategia “es un privilegiado de clase”. Por último, pidió a los asistentes “unidad leninista”.
Enrique Santiago, secretario general del PCE, fue quien cerró el mitin con su discurso final. Santiago destacó que el objetivo del Partido “es dar seguridad humana a nuestro pueblo, a la clase trabajadora”, señalando varios ejemplos: “Seguridad humana es garantizar la paz, acabar con las guerras y los genocidios en marcha y evitar una guerra imperialista con alto riesgo de confrontación nuclear; es una vivienda digna para las personas y familias trabajadoras y acabar con la especulación; es fortalecer los servicios públicos como la educación y la sanidad, frenando el negocio de la derecha con las privatizaciones; son más medidas de apoyo a las familias y a los sectores más vulnerables, como la infancia y la juventud, las mujeres o las personas mayores; son medidas como la prestación universal por hijo a cargo; es continuar el incremento de los salarios y mejorar las condiciones de trabajo, frenando la precariedad y reduciendo la jornada laboral; es una reforma fiscal que obliga al capital y a las grandes beneficios especulativos a tributar progresivamente; es recuperar las libertades cercenadas por las leyes mordazas, aboliendo los delitos contra la libertad de expresión y entre ellos los denominados delitos de injuria a la corona”.
Por ello, hizo hincapié en la importancia del gobierno de coalición: “En Europa los gobiernos de derecha y de ultraderecha proliferan y apenas existen dos de los que formen parte fuerzas de la izquierda transformadora, uno de ellos el Gobierno de España, en el que continúa participando Izquierda Unida y por tanto apoyando el Partido Comunista de España”, destacando que “nuestro gobierno de coalición es de izquierdas, pero no esta sustentado por una alianza de fuerzas exclusivamente progresistas, sino que para gobernar debe apoyárse en una alianza de fuerzas democráticas, algunas de la derecha nacionalista. El nexo de esta alianza es evitar un gobierno de la derecha y la ultraderecha centralista, neoliberal, racista, homófoba y machista”.
Sin embargo, el secretario general también reconoció los límites de gobernar con el PSOE: “Igual que hubo que pelear con el PSOE para que se atrevieran a aprobar la reforma laboral o las subidas del salario mínimo, ahora se niegan a prohibir la adquisición de viviendas en zonas tensionadas de ciudades cuando no sea para residir en ellas. A la socialdemocracia le parece una medida excesiva”. Por ello, defendió que “el PCE considera imprescindible intervenir el precio de la vivienda tanto de las compraventas como de los arrendamientos”, apostando por “volcar en los próximos meses nuestro trabajo político en las calles, en los movimientos sociales, en los conflictos y en las instituciones”.
Santiago hizo un alegato en defensa de la unidad, “del frente amplio”, poniendo como ejemplo las “experiencias de Unidas Podemos y SUMAR”, esta última según él “la mayor coalición de fuerzas de izquierdas fraguada durante la democracia, que por primera vez ha aglutinado a fuerzas políticas de izquierdas de ámbito estatal, de nacionalidad y autonómicas”, y apostando por “mantener las actuales fuerzas coaligadas y recuperar a las que fueron quedándose por el camino”.
En esta línea, destacó la importancia de la “Convención por la Democracia que ha propuesto Izquierda Unida” y la afirme apuesta del PCE en “poner en marcha el Frente Amplio que defienda la democracia social y económica, y la expansión de las libertades públicas”, señalando que “no tenemos todo el tiempo del mundo para poner en marcha el Frente Amplio”, y apremiando al resto de formaciones de izquierdas: “Es urgente superar los problemas que arrastra la convergencia de las fuerzas de izquierda. El PCE trabaja junto a Izquierda Unida para dar mayor cohesión a la izquierda plurinacional”.
Una tarea a la que añadió la “obligación de impulsar nuestro programa estratégico de construcción de una sociedad socialista, y sacar adelante nuestro programa de ampliación de derechos económicos, sociales, civiles y políticos, que mejore las condiciones de vida de la clase trabajadora, y que recupere las libertades públicas recortadas por anteriores gobiernos de la derecha”.
Enrique Santiago se mostró “preocupado “por la “división en la izquierda alternativa y transformadora en Europa, en un momento en el que más fortaleza, claridad estratégica y unidad debíamos estar mostrando”, señalando que la preocupación del PCE “es todavía mayor porque el origen de esa división se encuentra en la deriva de fuerzas políticas de izquierda que paulatinamente apoyan o son complacientes con la existencia de la OTAN y su política de extensión permanente hacia el este”, lo que “les impide frenar eficazmente al fascismo”.
En contraposición destacó que “la amenaza fascista solo será detenida por un movimiento obrero concienciado y organizado, necesariamente revolucionario. La conciencia de clase es nuestra más poderosa arma. Si somos capaces de transformarla en organización popular, el fascismo no pasará”.
Enrique Santiago no quiso pasar la oportunidad para recordar “a nuestros camaradas Pedro Marset y Andrés Vazquez de Sola, dos grandes intelectuales comunistas que han partido durante este año”; defender la importancia de la UJCE, “el futuro del Partido Comunista de España, imprescindibles para la incorporación de la Juventud a los procesos de cambio y transformación social que necesita el mundo”; al nuevo coordinador de Izquierda Unida, Antonio Maíllo; mandar “cariño y solidaridad a todos los pueblos y organizaciones que luchan por su liberación nacional y por construir sociedades donde impere la justicia social. A los pueblos de la República Popular China, la República Socialista de Vietnam, Siria, República Bolivariana de Venezuela, Cuba, Bolivia, Palestina, o la República Árabe saharaui”; y exigir también “el fin del genocidio cometido por Israel contra el pueblo palestino en Gaza, y el fin de la ocupación de Palestina”.







