La izquierda alemana celebra su primer congreso tras la escisión de Sahra Wagenknecht, con la elección de Jan van Aken y Ines Schwerdtner como nuevos co-presidentes

Die Linke concluye su 9º Congreso con nueva dirección y una línea política más definida

Congreso de Die Linke | Foto: Die Linke
Congreso de Die Linke | Foto: Die Linke

El 9º Congreso de Die Linke ha estado marcado por la expectación, tras la escisión de Sahra Wagenknecht, y el avance de las posiciones pacifistas y propalestinas. Militantes de IU contribuyeron a que saliera aprobada una moción sobre el Sáhara. Jan van Aken y Ines Schwerdtner fueron elegidos como nuevos copresidentes con elevado respaldo.

En los días previos al noveno congreso de Die Linke (18-20 de octubre) había un clima de alta tensión, después de que el congreso de Die Linke Berlín acabara una semana antes con casi un tercio de delegados y delegadas abandonando la sala a costa del debate en torno al antisemitismo. El motivo: una moción presentada por ese grupo llamada “contra todo antisemitismo” ponía el foco en el “antisemitismo de izquierdas” y asumía el marco narrativo de la prensa de las derechas, en el que se asocia la solidaridad con Palestina con el antisemitismo. Esa moción fue enmendada por la mayoría del plenario en aspectos fundamentales. Acto seguido, quienes defendían la moción, la retiraban (y con ello las enmiendas), abandonaban el plenario y se dirigían a la prensa a acusar a Die Linke Berlín de cómplice de antisemitismo. Berlín ha sido tradicionalmente el bastión del ala más cercana a posiciones sionistas (y atlantistas) dentro del partido.

Con este contexto se entiende mejor el desarrollo del congreso federal en Halle, al que se llegaba con cuatro mociones relacionadas con Israel y Palestina, además de dos relacionadas con el antisemitismo. El miedo a una fractura total llevó a cerrar una moción de compromiso entre las partes que, sin embargo, por fin acerca a Die Linke a las posiciones de la izquierda europea e internacional, por un lado, con la condena explícita al gobierno de Netanyahu y la política de ocupación y asentamientos de Israel, exigiendo además un alto al fuego inmediato en Gaza y el Líbano. Incluso llega a mencionar el carácter “genocida” de la actuación de Israel, aunque sea dentro del contexto de la causa abierta en la Corte Internacional de Justicia. Por otro lado, sigue remarcando el carácter de Die Linke como responsable para combatir el antisemitismo, el reconocimiento al derecho de existencia del Estado de Israel y la necesidad de una solución de dos Estados, estos dos últimos puntos anclados en el programa fundacional del partido en Erfurt.

En lo relativo a las mociones sobre el antisemitismo, las y los ponentes de las mismas pedían que Die Linke tomara como referencia la Declaración de Jerusalén (y no la de la IHRA) como referente para la lucha contra el antisemitismo. Con el fin de preservar la “paz” en el congreso, la moción se retiró, con el compromiso de que sea debatida por la nueva dirección, y se cerraba la jornada del viernes. Pese a todo, tras la moción de compromiso sobre Palestina y la retirada de moción de antisemitismo, el ala con posiciones más prosionistas, actualmente minoritaria, ha reaccionado de nuevo ante la prensa y, en algunos casos como los de Udo Wolf o Henriette Quade, saliéndose del partido en los últimos días.

El sábado se dedicó, fundamentalmente, a la elección de la nueva dirección. Ines Schwerdtner, publicista y ex redactora jefa de la revista Jacobin en Alemania, salía con un 80% elegida y sin candidaturas alternativa, con un perfil centrado en lo social y sindical. Por su parte, Jan van Aken, inspector de las Naciones Unidas en lo relativo a las armas biológicas y exdiputado, salía elegido con el 90%, a pesar de la candidatura alternativa de Emanuel Schaaf. Van Aken remarcaba en su discurso de presentación la lucha por la paz, contra la producción armamentística, a la vez que la firmeza interna, para que cargos públicos y orgánicos cumplan con las resoluciones del partido. Y es que Die Linke vive sumida en luchas internas de poder, primero con Sahra Wagenknecht, que acabó formando su partido “Alianza Sahra Wagenknecht” de “izquierda conservadora” (en palabras propias de Wagenknecht), y actualmente con la llamada “izquierda progresiva”, que representa las posiciones más prosionistas y atlantistas. Como responsable de organización fue elegido Janis Ehling, actualmente en la ejecutiva del Partido de la Izquierda Europea (PIE).

El domingo fue la jornada más intensa en lo relativo al debate político. Se arrancaba el día para decidir si Die Linke incluía en su programa de Erfurt (vinculante) la Renta Básica Universal (RBU), después de que una consulta militante aprobara con amplia mayoría que el tema fuera llevado al Congreso Federal. La moción se rechazó ampliamente tras un debate intenso, aunque la nueva presidenta del partido, Ines Schwerdtner, se comprometió a que la dirección del partido desarrollaría un concepto con el Grupo de Trabajo Federal de RBU.

Posteriormente se trataron los temas relativos a Ucrania y al militarismo. Aunque la (casi) unidad en torno a la no exportación de armas y a la necesidad de vías diplomáticas inminentes para acabar con la Guerra en Ucrania, otros puntos fueron controvertidos y llevaron a debates acalorados. Especialmente en torno al análisis de la historia previa a la Guerra de Ucrania, a si el alto el fuego debe ser incondicional por las partes o no (por ejemplo, si Rusia tiene que retirar previamente sus tropas de suelo ucraniano), sobre si cualquier paz es asumible, y sobre el papel del militarismo alemán en el conflicto. Sobre esto último, una moción iniciada por la Plataforma Comunista y con doscientas firmas de apoyo fue finalmente rechazada por estrecho margen, bajo el argumento de que era demasiado “prorrusa”, al pedir el alto al fuego incondicional e inminente en Ucrania. No obstante, el balance en este aspecto ha cambiado radicalmente desde 2022, en el último congreso, cuando estas posiciones no obtenían más de un 20% de apoyo.

Además, se cerró una moción de apoyo al Sáhara Occidental, iniciada por militantes con doble militancia con Die Linke-Izquierda Unida en colaboración con el Frente Polisario, que salió adelante sin votos en contra. En ella, se exige que los cargos públicos de Die Linke exijan en las instituciones que las empresas alemanas como Siemens, DHL o Heidelberg Materials, se retiren inmediatamente de territorio saharaui por su carácter de expolio ilegal; se renueva el compromiso de apoyo al Sáhara Occidental y su derecho a un referéndum de autodeterminación, así como el apoyo al Frente Polisario, y se pide a las asambleas hacer labor de información sobre el conflicto.

Finalmente, se retiraron dos mociones relativas al PIE. Die Linke tiene anclado en sus estatutos la pertenencia al PIE. La nueva dirección presentaba una moción para sacarlo de los estatutos, ante la nueva situación de coexistencia de dos partidos de izquierda europeos. Para cambiar los estatutos se necesita una mayoría de dos tercios de delegadas y delegados, algo que la dirección no tenía. Por eso, Janis Ehling, miembro de la ejecutiva del PIE y nuevo responsable de organización, retiró la moción y se anunció un proceso de debate para 2025. Por su parte, otra moción de apoyo al PIE, presentada por dos asambleas de Berlín y apoyada por Claudia Haydt, vicepresidenta del PIE, se defendió y posteriormente fue retirada, al haberse retirado la enmienda de estatutos, con el anuncio de que se seguiría dando la pelea interna en torno al PIE.

La sorpresa de la jornada, ya casi al cierre del Congreso, la dio Sarah Lee-Heinrich, antigua portavoz de las Juventudes Verdes, organización juvenil de Los Verdes alemanes. En las últimas semanas decenas de cargos de primera línea de las Juventudes Verdes se han salido del partido, acusando a Los Verdes de no hacer política de izquierdas y de clase. Lee-Heinrich anunció que se crearía una nueva organización juvenil. “Acabamos de salir de una relación y estamos pasando el duelo, pero quizás dentro de poco empecemos a conocernos mejor” (en referencia a Die Linke). Si espera en Alemania un proceso similar de cooperación al del KPÖ austriaco y las juventudes verdes austriacas, está aún por ver, aunque en el Congreso Federal de Die Linke se dio un primer paso, que fue aclamado por el plenario.

(*) Die Linke Berlín/IU Berlín

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