Acaba otro año más, también en lo musical, y alguien podría pensar que es el momento adecuado para hacer balance; limitarse a seleccionar lo que uno considera que han podido ser los mejores trabajos, los más dignos de mención o que entendemos que aportan aspectos interesantes al panorama nacional (y que, vaya por delante, han sido muchos).
Sin embargo, uno también puede concluir que, en un año como este que, en muchos sentidos que ustedes conocen, ha supuesto un punto de inflexión y un salto cualitativo en la escalada agresiva de un capitalismo desbocado, y cuyas terribles consecuencias sufrimos en cada vez más aspectos concretos de la realidad material, quizás, decía, lo que procede es concentrar esfuerzos y elaborar propuestas potentes, también, por qué no, desde una modesta sección de crítica musical.
Y es a partir de este análisis (?) desde donde surge la que, en opinión de muchos, es la síntesis de la creación musical en 2024; es en la coyuntura más urgente cuando aparece oportunamente, diez años después de su primer trabajo, la madurez de la banda de punk rock Biznaga.
Y es que, con su quinto álbum de estudio, en el que continúan con Cooperativa Montgrí, la banda reaparece, y de qué manera, cuando más se la necesitaba; once himnos que golpean de manera certera en todas y cada una de las urgencias de la vida cotidiana que, de tan presentes y cercanas, nadie parecía ser capaz de atreverse a mirar de frente y desafiar de una manera tan directa; empezando por una portada sin concesiones, que nos asesta el primer golpe.
Porque ¡Ahora! aparece en el momento más oportuno, y una de sus muchas virtudes es que puede conectar con una juventud que se siente atropellada por los excesos de décadas, que ahora cristalizan en sus carnes, pero también parece capaz de recuperar el entusiasmo de aquellas generaciones veteranas que, en cierto modo, habían (habíamos) perdido la esperanza de poder volver a pinchar un vinilo tan punk como este; porque Biznaga sostiene con fuerza ese hilo rojo del rock del que alguna vez hemos hablado por aquí, y nos recuerda que el punk rock es diversión, es transgresión y es entusiasmo, sí, pero que también es un asunto serio, y Biznaga así lo demuestra con naturalidad, sin artificios y con mucha clase, sea lo que sea eso, y parecen llamados a ser uno de los referentes culturales de generaciones que aún imaginamos posible “vivir otra vida”.
En fin, ya para cuestiones más estrictamente musicales, poco más que decir, si es que hemos dicho algo; y es que esta es una de las contadas ocasiones en que es preferible que sea cada cual quien saque sus propias conclusiones; y una vez poseídos del espíritu punk, disfruten con entusiasmo de la música, como siempre recomendamos desde esta humilde sección.
Que sea la propia banda esa “chispa que falta para arder”, porque seguro que con gente como Biznaga los tiempos venideros merecen más la pena ser vividos. Eso sí, hay que empezar en este mismo momento: ¡Ahora!.








