En el lado bueno de la historia

El Auditorio Marcelino Camacho acogió el preestreno de la película «Siete días en mayo», que recrea el asesinato, en 1977, de los abogados comunistas de Atocha
Película "Siete días en mayo"

Siete días en mayo ve la luz cuando están a punto de cumplirse, el próximo 24 de enero, 48 años de uno de los crímenes políticos más salvajes de nuestra historia. El título es un claro homenaje a la película impagable que dirigiera Juan Antonio Bardem en 1979, algunas de cuyas escenas se integran en el documental.

La presentación de esta nueva obra corrió a cargo de la secretaria de CCOO de Madrid, Paloma López, del secretario confederal, Unai Sordo, y de la directora de la película, Rosana Pastor. Entre los asistentes se encontraba Enrique Santiago, secretario general del Partido Comunista de España, organización a la que pertenecían los abogados asesinados o heridos; el coordinador de Izquierda Unida, Antonio Maillo, la vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda Díaz, y los ministros de Interior y de Tranformación Digital y de la Función Pública, Fernando Grande-Marlasca y Óscar López, respectivamente.

Siete días en mayo es un híbrido entre la ficción y el documental. La visita a España de un director italiano interesado en rodar un documental sobre la matanza de Atocha y su relación con una joven documentalista española que le acompaña y gestiona la agenda va dando paso a las palabras de distintos protagonistas que vivieron el trágico atentado. Este recurso narrativo sirve a la vez para mostrar algunos de los problema que están viviendo los trabajadores de 2025 y analizar el peligro que conlleva el auge actual de la ultraderecha.

La película, gracias a un guion muy trabajado y a la excelente interpretación de los protagonistas principales, consigue meter al espectador en la ficción a la vez que le va mostrando el entramado actualizado de conspiraciones y complicidades que rodeó el crimen de Atocha. Aunque muchos crean que ya se lo saben, y aunque probablemente muchos le añadirían su parte, merece la pena dedicarle hora y media. Y muy probablemente, descubrirán que no lo sabían todo.

Paloma López: La alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura

Paloma López enmarcó el preestreno como una manifestación de la alianza entre el mundo del trabajo y el mundo de la cultura: “Creemos firmemente en esta alianza, porque la apuesta por la cultura es también una apuesta por la justicia social y por la libertad, una cultura que refuerza los valores democráticos y donde no tiene cabida ningún fanatismo ni nadie que quiera reescribir la historia, ajustándola a sus intereses sin importarles el deterioro del marco de convivencia de nuestra democracia”.

“Estamos orgullosos de nuestra historia y nos gustaría recordarla como fue, continuó. “Y no es nostalgia. Al contrario; nos impulsa para transitar en el presente y avanzar en el futuro. Y nos ayuda también para decirle a la derecha madrileña que no vamos a olvidar y que defender valores democráticos y recordar la historia para que no se repita y vincularla con el presente no es guerracivilismo, es una obligación, es cultura democrática por encima de cualquier otra situación”.

Paloma acusó al gobierno de Ayuso de estar alineado con la extrema derecha global, y de vivir el espejismo de verse como el mejor gobierno posible cuando la realidad tiene más que ver con aquellos espejos del callejón del Gato de los que hablaba Valle Inclán: “La imagen de este gobierno se parece más al esperpento que a otra cosa”.

Hizo hincapié en la importancia de apostar por la cultura, “una cultura que no deje que crezca la mala hierba que pretende emponzoñarnos la vida, porque juntos somos más fuertes, porque, además, juntos tenemos y construimos más certezas y porque además juntos tenemos menos miedo a todo lo que puede plantearse o puede venir. Y porque, además, nosotras sí estamos en el lado bueno de la historia”.

Unai Sordo: ¿democracia concedida o conquistada?

Unai Sordo habló de la dificultad que tenemos de “construir narrativas de país y de hegemonía a la hora de interpretar los propios hitos históricos” que no sean desde una perspectiva academicista. Por ello, reivindicó la necesidad de que “el marco de la ficción impulse formas de ver y de interpretar nuestra historia sin necesidad de ser necesariamente cine político o teatro político”.

A continuación, dijo que “España es un país que necesita mejorar notablemente su propia autoestima como país”. Para ilustrarlo puso como ejemplo las reacciones que se están produciendo contra la decisión del Gobierno de promover los 50 años de la muerte del dictador, “no tanto por la muerte del dictador como porque fue el pistoletazo de salida de uno de los procesos políticos más intensos, más interesantes y de más éxito, de la transición de una dictadura a una democracia”. “Cómo se cuenta eso”, apuntó, “es muy relevante. En cómo se cuenta cómo un país accede a la democracia y a los derechos fundamentales, en gran parte se está generando una disputa sobre la legitimidad que sustenta el hecho constitucional o el hecho democrático en España”.

Para ilustrarlo, se refirió al blog de Antonio Baylos en el que reflexionaba sobre unas declaraciones de Cayetana Ávarez de Toledo. Decía Cayetana que “lo único que hay que celebrar es la Constitución, porque la Constitución no fue una heroica victoria de las izquierdas sino un acuerdo de determinados responsables políticos”.

Según Unai, “esto, que puede parecer un discurso aparentemente inocuo, encierra cosas muy gordas. Ese discurso viene a establecer un criterio sobre la disputa de cómo se gestó la democracia en España, si fue una democracia otorgada, una democracia concedida desde las élites en un ejemplar proceso pacífico para ir de la dictadura a la democracia de la Ley a la Ley, o la democracia fue un proceso complejo, multifactorial, que no se puede explicar sin la organización incluso en la clandestinidad de la parte más consciente de la sociedad española y particularmente de su clase trabajadora para condicionar decisivamente un proceso político que fue el que fue y que no era el que estaba inicialmente diseñado”.

“Y yo creo”, continuó el secretario de CCOO, “que la izquierda y el sindicalismo estamos en la obligación de explicar cómo ocurrió, de explicar qué ocurrió, incluso con Franco en vida, gestando aquellas clandestinas Comisiones Obreras, de explicar qué ocurrió en el año 75 y en el año 76 donde el presidente del Gobierno no era Suárez sino Arias Navarro y donde el Rey tenía unas atribuciones que no son las que luego tuvo en la Constitución y donde se gestó una Constitución con sus pros y sus contras pero que en mi opinión constituye una historia con muchos más claros que sombras y una historia de éxito. Y aquello se gestó en gran parte por la lucha de  muchas personas anónimas, y es en ese contexto donde aparece el asesinato de los abogados de Atocha como un intento de descarrilamiento de un proceso que finalmente fue irreversible. Y esto hay que contarlo. Y hay que contarlo desde la academia, desde la historia, desde la rememoración, pero hay que contarlo también desde la cultura y desde el espacio audiovisual”.

Rosana Pastor: un hecho fundacional de nuestra democracia

Rosana comenzó diciendo que era “un orgullo y una gran responsabilidad” presentar la película en el Auditorio Marcelino Camacho, “ante tantas personas que sé que habéis sido y que sois luchadores por la democracia”.

Dijo que no estaba previsto que la película coincidiese con la decisión del Gobierno de “conmemorar la memoria, de conmemorar la libertad” y reivindicó la importancia de la memoria colectiva: “Los que estáis aquí lo sabéis mucho mejor que yo porque lleváis muchos años trabajando por ello, trabajando también por el presente que es también construir la historia”. A renglón seguido dijo que la película “intenta hacer un reconocimiento de un hecho que fue trágicamente fundacional de nuestra democracia y de la transición. Es también un homenaje a Juan Antonio Bardem, quien, con su película, nos mostró el camino a la gente de la cultura para poner nuestro grano de arena para que el recuerdo siga vivo”. Finalizó diciendo que como directora ha querido poner una mirada de esperanza ya que, como dice el director británico Ken Loach, “en la desesperanza es donde nos gana la mano la extrema derecha”.

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