Galder Gaztelu-Urrutia consiguió en 2020 que su película El Hoyo fuera un fenómeno cultural. En plena pandemia esta producción consiguió convertirse en la más vista a nivel mundial en la plataforma Netflix. La segunda parte de El Hoyo, estrenada en octubre directamente en plataformas, corrió la misma suerte. En ambas se plantea una distopía donde unas personas llegan a un submundo dividido en plataformas verticales, donde una vez al día baja alimento de modo que las últimas plataformas dependen de la solidaridad y civismo de las primeras para poder sobrevivir. Toda una alegoría de la desigualdad social en el sistema capitalista.
Estos días se estrena su tercer largometraje Rich Flu (La fiebre de los Ricos) que incide en este mismo tema pero con una producción mucho mayor. El argumento es realmente interesante: sobre el mundo se cierne una pandemia que afecta sólo a los ricos. ¿Qué pasaría con el capitalismo si el dinero fuera lo que ya nadie quiere tener? La película concretamente llega a cines el 24 de enero de la mano de la distribuidora Filmax. Con el motivo de este estreno en salas de cine recuperamos la entrevista que concedió Galder Gaztelu-Urrutia a Mundo Obrerodurante el pasado festival de Cine Fantástico de Sitges, marco que eligió el director para la premier mundial de esta película.
EDURNE VISAIRA: Con La Fiebre de los Ricos/ Rich Flu ya se puede decir que en tus películas el tema del reparto desigual de la riqueza es una constante en tu trayectoria. Cuándo decidiste dirigir El Hoyo ¿qué te atrajo más: el componente social o el de ciencia ficción?
GALDER GAZTELU-URRUTIA: El Hoyo en principio era una obra de teatro y cuando los guionistas me pasaron su adaptación me encantó por su componente social y como amante también del género no tuve duda en que quería llevarlo al cine.
“¿Qué pasaría si precisamente esa riqueza que concede a algunos el salvoconducto o la posibilidad de escaparse de casi todo, fuera lo que estuviera realmente maldito?”
E.V.: ¿Cómo surge la idea de tu nueva película La Fiebre de los Ricos/Rich Flu?
G.G.: Tengo la suerte de trabajar con dos guionistas excepcionales y uno de ellos, David De Sola, tuvo una idea brillante; imaginó un mundo en el que pudiera haber un virus que afectara únicamente a las personas más ricas y poderosas. Yo por mi parte llevaba tiempo trabajando, y dándole vueltas a una historia sobre migración; algo que se pudiera contar en primera persona, desde el punto de vista de una persona privilegiada del norte global, que en condiciones normales nunca sería discriminada ni perseguida. Estas dos ideas las compartimos con Pedro Rivero (el otro guionista) y nos pusimos a escribir el guion, y para la última pasada, ya que la película se rodó en inglés, incorporamos a Sam Steiner, un reputado guionista británico. Si algo nos han enseñado todas las crisis que hemos vivido hasta ahora, es que aquellos que más tienen, siempre van a tener más posibilidades de salir airosos, ya sea de una crisis climática, de una enfermedad o de una catástrofe natural. Pero ¿qué pasaría si precisamente esa riqueza que concede a algunos el salvoconducto o la posibilidad de escaparse de casi todo, fuera lo que estuviera realmente maldito? Lo único que daría la vuelta de verdad a las jerarquías sociales es que el corazón del sistema, que es el dinero, fuera rechazado por todos.
E.V.: Volviendo a El Hoyo 2, algo que a mí me ha gustado mucho es que introduces la ideología, la religión, elementos mucho más complejos que en la primera, El Hoyo. Y leyendo estos días las opiniones sobre esta película por internet, se ve de todo y de todos los colores. Y me pregunto, ¿quién se ha metido más contigo? ¿quién te ha dado más caña, los espectadores de izquierdas o de derechas?
G.G.: No tengo redes y llevo dos días alejado del mundo con la premier de La Fiebre de los Ricos. Lo que sí te puedo decir es que he leído alguna interpretación que está mal.
E.V.: Hay quien ve una alegoría del socialismo en esta película.
G.G.: En El Hoyo hay dos grupos: un grupo abiertamente individualista y orgulloso de su supremacismo. Y por otro lado hay un grupo que, bajo el paraguas, el envoltorio de cierto colectivismo, lo único que hacen es defender la propiedad privada que es el plato con el que ha sentado. Te puedo asegurar que todavía la fábula socialista no se ha hecho en El Hoyo. El único sitio donde se podría dar una horizontalidad total sería en la plataforma de abajo del todo; no habría que pelear porque la comida caería abundantemente; Y quizás por ahí, (quién quién sabe si continuaremos, porque esto dependerá de lo bien que vaya) podamos abrir la auténtica fábula socialista.
E.V.: ¿Cómo has vivido tener que rodar y estrenar en tan poco tiempo El Hoyo 2y La Fiebre de los Ricos? Son además dos películas muy diferentes a nivel técnico y de producción.
G.G.: Sí, han sido cuatro o cinco años muy intensos, en los que hemos rodado dos películas. Al final, las películas se financian cuando se financian, y las haces en ese momento o no las haces porque el espacio en el que tienes el dinero para hacerlas es el que te ha tocado. ¿Cómo ha sido? Pues muy duro personal y profesionalmente, y ahí me veo muy identificado con Laura (la protagonista de la película) que ha dejado un poco de lado a sus amistades, su familia, por su vida profesional.
E.V.: ¿Dirías que es tu película más personal, por el tema de participar en el guion?
G.G.: El Hoyo 2 también la considero muy propia, muy personal. Son películas, las tres, que se pueden ver independientemente y entender independientemente. Pero sí que es verdad que ver las tres juntas complementa la experiencia y se puede entender mejor este universo de crítica social.
“Quizá algún día veamos una mujer racializada como Kamala Harris como presidenta norteamericana. Pero no veremos una persona anticapitalista en la presidencia de Estados Unidos. Nunca”
E.V.: El filósofo, pensador y escritor Mark Fisher afirmó que actualmente es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. ¿Tú qué opinas de esto?
G.G.: Estoy de acuerdo. Ha habido grandes avances en los últimos años, en temas muy importantes como el feminismo, el antirracismo, aunque ahora están en jaque otra vez. Pero cuando haces un mínimo intento de tocar el capitalismo, es algo realmente complejo. Es así. Quizá algún día veamos una mujer racializada como Kamala Harris como presidenta norteamericana. Pero no veremos una persona anticapitalista en la presidencia de Estados Unidos. Nunca. Eso es lo que creo yo.
E.V.: Supongo que no tendrás pensado ya el siguiente proyecto, pero bueno, ¿piensas seguir en esta crítica social? ¿Es lo que te gustaría, por lo menos?
G.G.: No hay director o directora en el mundo que no esté trabajando en cinco o en cincuenta proyectos. Luego, de ahí a que se haga es otra cosa, porque al final las películas hay que financiarlas y el cine que quieres hacer ya tiene ciertos niveles presupuestarios. Y evidentemente, este es mi mundo, este es el entorno en el que me gusta moverme. Pero bueno, sí; será esto, pero también serán películas de entretenimiento. Me gusta el cine en acción, me gusta el terror… Y yo creo que la mezcla de eso también es una opción. Creo que las películas no solo tienen que tener un tono. En La Fiebre de los Ricos hay dos partes diferenciadas, y esto tiene una razón; no puede estar haciendo chistes en la parte de la película que trata sobre los migrantes siendo un tema tan serio y que genera tanto sufrimiento. Nadie migra porque le dé la gana. Todo el que salta una valla, todo el que se tira al mar y se juega la vida es porque quiere buscar una vida más digna.
E.V.: En tu última película planteas muchas preguntas, pero dejas las respuestas abiertas.
G.G.: Igual que en El Hoyo yo planteo cuestiones al espectador. Por ejemplo, contando esta historia desde el punto de vista de una persona privilegiada del norte global, quizás podamos entender lo que se siente cuando te discriminan. Es navegar por nuestras contradicciones. Eso es lo que planteamos en esta película; se trata de mejorar como especie; a ver si lo conseguimos.








