El domingo 23 de febrero, Alemania celebró unas elecciones federales que dieron lugar a una reconfiguración significativa de su actual mapa político. La coalición cristianodemócrata (CDU-CSU), fuerza conservadora liderada por Friedrich Merz, obtuvo el 28,5% de los votos, pasando de 197 a 208 escaños, y consolidándose como la principal fuerza política alemana, con la capacidad de generar un nuevo gobierno.
En segundo lugar, el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) ha alcanzado un 20,5% de los votos, pasando de 83 a 151 escaños, su mejor resultado histórico. Si bien Alice Weidel, líder de la AfD, se mostró dispuesta a participar en la formación de un gobierno con la CDU, los conservadores descartaron cualquier colaboración la AfD para la formación del nuevo gobierno.
Por otro lado, el Partido Socialdemócrata (SPD), encabezado por el actual canciller federal Olaf Scholz, ha sufrido una notable caída, obteniendo solo un 16,4% de los votos, de 206 a 121 escaños, su peor resultado histórico, desde 1887.
Los Verdes (Die Grüne), el partido ecologista liberal obtuvo un 12% de los votos, bajando, aunque más moderadamente, y pasando de 118 a 85 escaños. Robert Habeck, líder de Los Verdes, expresó su disposición para asumir responsabilidades en el nuevo gobierno, aunque dejó en manos de la CDU la decisión de incluir a los ecologistas en la coalición.
En el caso de La Izquierda (Die Linke), la formación de izquierda logró un 8,8% de los votos, recuperándose como fuerza política significativa en el Bundestag, aumentando de 39 a 64 escaños. Un importante aumento, que duplica su resultado anterior, y se convierte en el principal partido de la juventud alemana, gracias a una campaña centrada en los temas sociales y una postura firme frente a AfD.
Por último, tanto el Partido Democrático Libre (FDP), los liberales, que obtuvo un 4,3% de los votos, como la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), escisión de Die Linke, quedaron por debajo del umbral del 5% necesario para ingresar al Bundestag, obteniendo un 4,3% y un 4,97% de los votos, respectivamente, por lo que no tendrán representación parlamentaria.
Es importante destacar la alta participación, que superó el 80%, reflejando la preocupación ante el ascenso de la extrema derecha. Este incremento en la participación es el más alto desde la reunificación del país en 1989.
En conclusión, las elecciones federales de 2025 en Alemania han reconfigurado el panorama político del país, suponiendo un castigo a los tres socios del actual gobierno de coalición, que han sido penalizados por sus políticas militaristas, de austeridad y contra los intereses populares. Con una economía resquebrajándose, y millones de euros destinados a la industria militar, han allanado el camino para el ascenso de la extrema derecha, que también se ha beneficiado del apoyo de los medios, y del magnate de las redes sociales, Elon Musk. y una caída significativa de los socialdemócratas. Habrá que ver qué gobierno impulsa Friedrich Merz, que se ha posicionado contrario a pactar con la extrema derecha, en todo caso, se prepara para formar un gobierno en un complicado contexto de polarización política y crisis económica.







