Ante la posibilidad de que las condiciones para poner fin a las hostilidades del conflicto militar en Ucrania se consensuen entre EEUU y Rusia sin la participación de países de la UE, y que Trump haya dejado en claro que no enviará tropas estadounidenses al suelo ucraniano para garantizar la seguridad, discretamente países europeos involucrados, encabezados por Francia y Reino Unido llevan tiempo fraguando un plan que hablaba del envío de entre 40.000 y 100.000 efectivos a Ucrania en caso de alto el fuego o acuerdo de paz.
“Las conversaciones, impulsadas por el presidente francés Emmanuel Macron, se encuentran en una fase inicial, pero ya han revelado divisiones sobre los posibles objetivos y el mandato de dicha misión, e incluso sobre la conveniencia de abordar la cuestión ahora», informa la agencia Reuters. La estimación del tamaño de la fuerza de disuasión podría formarse mediante una coalición de entre cinco y ocho naciones, algunos analistas han sugerido que podría ser factible contar con alrededor de 40.000 soldados. Según el planificador militar Franz-Stefan Gadyun del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, el plan de rotación que también incluiría unidades preparándose para desplegarse y reconstituyéndose después de un despliegue, unos 100.000 soldados podrían participar en la misión en cualquier momento.
El Reino Unido está dispuesto a desplegar sus tropas en Ucrania, su primer ministro, Keir Starmer, ha anunciado en un artículo publicado en The Telegraph que está dispuesto a desplegar tropas británicas en el país eslavo. Según Starmer, Londres «está dispuesto a desempeñar un papel destacado en la aceleración de los trabajos sobre garantías de seguridad» para Kiev. Es la primera vez que Starmer dice explícitamente que está considerando desplegar fuerzas británicas en Ucrania. Una opción potencial podría ser un despliegue liderado por el Reino Unido de las Fuerzas Expedicionarias Conjuntas (JEF), una coalición de 10 naciones de la OTAN del norte de Europa.
Sus declaraciones se producen antes de una reunión informal de líderes europeos de países miembros de la UE en París el lunes 17 de febrero convocados por el presidente francés Macron. Un encuentro de urgencia en búsqueda de una estrategia alternativa de las conversaciones directas EE.UU. – Rusia que ignoran a los países europeos. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noel Barrot, precisó que la cumbre estará dedicada a la autonomía de Europa en materia de seguridad. En este sentido, consideró que esta autosuficiencia es necesaria para que Europa «no sea vasalla ni de EE.UU. ni de ninguna otra gran potencia mundial”.
Se estudió el posible despliegue de tropas europeas como garantes de la seguridad en la postguerra dentro de una “coalición de voluntarios“ tras la puesta en marcha del plan de paz. A la cita fueron invitados jefes de Gobierno de Alemania (Olaf Scholz), Italia (Giorgia Meloni), España (Pedro Sánchez), Polonia (Donald Tusk), Países Bajos (Dick Schoof), Dinamarca (Mette Frederiksen) y, ya fuera de la UE, del Reino Unido (Keir Starmer), los presidentes del Consejo Europeo, António Costa; de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen; y el secretario general de la OTAN, el neerlandés Mark Rutte.
Las negociaciones duraron unas tres horas y terminaron sin adoptar una declaración conjunta, según el canal francés de televisión BFMTV las partes se toparon con desacuerdos a la hora de abordar el tema del envío de contingentes militares a Ucrania.
El canciller alemán, Olaf Scholz, quien fue el primero en abandonar el evento, manifestó su irritación por las discusiones sobre el envío de tropas europeas a Ucrania, calificando tales debates como completamente “prematuros”. A su vez, el primer ministro británico, Keir Starmer, subrayó que el posible despliegue de fuerzas armadas europeas en Ucrania debe estar respaldado por garantías de Washington. La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen en su cuenta de X aseguró que: «Ucrania merece la paz a través de la fuerza», además, señaló que «Europa asume íntegramente su parte de la ayuda militar a Ucrania». «Al mismo tiempo, necesitamos un aumento de la defensa en Europa», añadió.
Fuentes del periódico Financial Times indicaron que la reunión de París buscaba «impulsar una planificación más concreta sobre el apoyo europeo a Ucrania y forjar un consenso sobre un posible despliegue».
«La última versión de la planificación europea prevé una fuerza de ‘disuasión’ o ‘tranquilidad’ compuesta por unas cuantas brigadas, posiblemente un contigente de 25.000 a 30.000 militares, que no estarían desplegados a lo largo de la línea de contacto, pero que estarían listos para mostrar su fuerza si las tropas rusas intentaran reiniciar la guerra», señaló el rotativo.
Se indica que el cuerpo militar se situaría como «apoyo» detrás de la futura línea de alto el fuego y no sobre ella. Según uno de los interlocutores, Alemania se muestra cautelosa ante la idea de enviar «fuerzas de mantenimiento de la paz». Además, las autoridades abordarán planes concretos para garantizar la capacidad de defensa de Europa independientemente de «si EE.UU. participará en el futuro», escribió el rotativo.
La visión rusa
La Federación Rusa tacha de agresivos los discursos de los líderes de la UE en la Conferencia de Seguridad de Múnich celebrada los dias 15 y 16 de febrero. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, lamentó que las fuerzas europeas quieran reescribir la historia y convertirse en hegemónicas en la arena internacional, estén tratando de influir en la situación en el mundo y en Europa, en particular. «Lo hemos confirmado otra vez, recientemente, en la Conferencia de Múnich, donde los discursos de los líderes europeos fueron extremadamente agresivos, ante todo, contra mi país«, subrayó. También, continuó, hubo otras voces «más realistas, basadas en el equilibrio de poder radicalmente cambiante en el mundo, y voces que, en gran medida, comienzan a tener en cuenta las realidades del orden mundial multipolar que se está formando objetivamente».
Lavrov explica por qué los europeos no deberían estar en la mesa de negociaciones sobre Ucrania y se pregunta: «La filosofía de los europeos no ha cambiado. No sé qué hacen ellos en la mesa de negociaciones. Si van a ‘sacar’ ideas engañosas sobre la congelación del conflicto, pero en su costumbre, naturaleza y hábitos tienen en mente continuar la guerra, ¿por qué invitarlos?». El jefe de la diplomacia rusa recordó que Europa ya tuvo la posibilidad de tomar parte en consultas similares, refiriéndose a su participación en la firma del acuerdo sobre la resolución de la crisis política en Ucrania de 2014, así como de los acuerdos de Minsk en 2014 y 2015, pero les reprocha lo que hicieron: «Necesitaban tiempo para armar a Ucrania. Estas eran sus oportunidades», apuntó el ministro.
En el Discurso pronunciado por el presidente de la Federación de Rusia durante la reunión con la cúpula de los ejecutivos del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso en Moscú, el 14 de junio de 2024, formuló las condiciones para la solución del conflicto ucraniano. Destacan: —”Nuestra posición de principios es la siguiente: el estatus neutral, no alineado y no nuclear de Ucrania, su desmilitarización y desnazificación. Tanto más cuanto que estos parámetros fueron generalmente acordados en el curso de las conversaciones de Estambul en 2022”. —Las tropas ucranianas deben retirarse de todo el territorio de las nuevas regiones rusas y Kiev debe declarar que no tiene planes de ingresar a la OTAN.
“Los acuerdos de Estambul fueron puestos sobre el papel y rubricados por el jefe de la delegación negociadora ucraniana. El documento se denominó «Tratado sobre Neutralidad Permanente y Garantías de Seguridad para Ucrania». Era de naturaleza conciliadora, pero sus puntos clave coincidían con nuestras exigencias de principio y resolvían las tareas que se habían declarado como principales, incluso al comienzo de la operación militar especial. Incluía —por extraño que pueda parecer, llamó su atención a este hecho— los puntos de la desmilitarización y desnazificación de Ucrania. Además, a cambio de garantías internacionales de seguridad, Ucrania limitaría el tamaño de sus fuerzas armadas, aceptaría la obligación de no unirse a alianzas militares, de no permitir bases militares extranjeras, de no desplegarlas ni permitir la presencia del contingente, y de no realizar ejercicios militares en su territorio. Todo está escrito sobre el papel.”
El 19 de diciembre de 2024, en una gran rueda de prensa y línea directa, el mandatario ruso en el evento que marca el final del año, destacó en cuanto a las negociaciones de paz con Ucrania: «Siempre hemos dicho que estamos dispuestos a negociar y llegar a compromisos. Fue la parte ucraniana que se negó a negociar”. Y aclaró: «Después de todo, llegamos a un acuerdo en Estambul [en 2022]. Y lo repito: la parte ucraniana rubricó este documento, lo que significa que estaba de acuerdo con él. Y luego se negó. Está claro por qué, llegó el Sr. [Boris] Johnson [ex primer ministro británico]. Y dijo «que lucháramos hasta el último ucraniano»».
Reiteró las claves para iniciar las negociaciones de paz. Son que Ucrania retire las tropas de los cuatro nuevos territorios rusos, es decir, Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporozhie, desista de adherirse a la OTAN, mantenga el estatus neutral, no alineado y no nuclear, y que además se levanten todas las sanciones contra Rusia e indicó que el objetivo de la resolución del conflicto en Ucrania no debe ser una breve tregua y un respiro para reagrupar las fuerzas y rearmarse con el fin de continuar el conflicto, sino una paz a largo plazo.







