La actual confrontación arancelaria y comercial entre Estados Unidos y China ha alcanzado niveles de tensión que, lejos de frenar el ascenso del gigante asiático, han servido para evidenciar la determinación inquebrantable de Pekín.
Mientras Trump se jacta de que «los países me están besando el culo» mediante medidas agresivas y un «arancelazo» sin precedentes, la respuesta de China se ha caracterizado por una firmeza y dignidad que contrastan radicalmente con la postura, por decirlo suavemente, tibia y cobarde de la Unión Europea.
En este contexto, la visita de Pedro Sánchez a China se presenta no solo como un hito diplomático, sino como una oportunidad estratégica para que España, y de forma más amplia, Europa, reevalúe su visión sobre el gigante asiático, apostando por una colaboración basada en el respeto mutuo y el beneficio común en vez de en la confrontación.
La respuesta firme de China frente a los atropellos estadounidenses
Ante la imposición de aranceles agresivos, China ha dejado en claro su posición: «Si lo que Estados Unidos quiere es una guerra, ya sea una guerra arancelaria, una guerra comercial o cualquier otro tipo de guerra, estamos listos para luchar hasta el final», declaró la embajada china en Estados Unidos.
Más allá de una simple amenaza retórica, este mensaje se traduce en una política de defensa y modernización que Pekín impulsa con determinación en las medidas que recientemente se aprobaron en la 3ª Sesión Plenaria de su Comité Central. En ellas se ligan la mano tendida para desarrollar los principios de la coexistencia pacífica y el desarrollo del multilateralismo con la firmeza en la defensa de sus intereses económicos y su soberanía.
España puede desempeñar un papel crucial como puente para conectar con América Latina y Caribe el tren que ahora mismo une la ciudad China de Yiwu con Madrid
El primer ministro Li Qiang anunció un incremento del 7,2% en el gasto en defensa para este año, en un contexto en que “cambios no vistos en un siglo se estaban desarrollando en todo el mundo a un ritmo más rápido”. Además, China ha advertido que no cederá ante la imposición de aranceles adicionales del 50% por parte de Estados Unidos y ha anunciado una nueva batería de medidas en respuesta a este nuevo atropello de la administración Trump.
La firmeza de China es, sin duda, un baluarte contra las presiones y los atropellos de Trump, y envía un mensaje inequívoco: quien utilice la máxima presión contra China, está eligiendo al oponente equivocado.
La tibieza de la Unión Europea y la necesidad de replantear alianzas
En contraste, la respuesta de la Unión Europea se ha caracterizado por una notable moderación. Mientras Trump celebra y alardea de su “arancelazo”, la UE se ha limitado a ofrecer “aranceles cero por cero” en bienes industriales y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, insiste en que la postura europea es negociar con Washington. Esta actitud, en apariencia conciliadora, resulta insuficiente en un escenario en el que la competencia global es cada vez más feroz y donde el liderazgo debe ir acompañado de decisiones firmes y estratégicas.
La mejor respuesta a las presiones de Trump es abrir la cooperación con China y América Latina/Caribe, en este momento limitada por las presiones políticas impuestas en su día por los mismos EE.UU. que ahora castigan a la UE.
La cobardía de la UE frente a la determinación china puede interpretarse como una debilidad que, a largo plazo, podría minar la capacidad de la región para proteger sus intereses en un entorno de creciente polarización geopolítica.
Una oportunidad para España y Europa: el papel de la visita de Pedro Sánchez
En este complejo escenario internacional, la reciente visita de Pedro Sánchez a China se erige como una oportunidad única para reorientar la política exterior española y europea. Tal como planteábamos el presidente del PCE, José Luis Centella, y yo en nuestro artículo “La visita de Pedro Sánchez a China, una oportunidad para España”, es imperativo que el Gobierno español aproveche esta coyuntura para profundizar en áreas de colaboración estratégica y explorar nuevas oportunidades de negocio y desarrollo.
España, con su reconocida experiencia en construcción y gestión de infraestructuras, puede desempeñar un papel crucial en proyectos relacionados, directa o indirectamente, con la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, y además plantearse como puente para conectar con América Latina y Caribe el tren que ahora mismo une la ciudad China de Yiwu con Madrid, a través de los puertos españoles.







