Desde el primer momento en que se dio a conocer la intención de la empresa japonesa Bridgestone de realizar un ERE salvaje contra cientos de trabajadores en Basauri (Bizkaia) y Puente San Miguel (Cantabria), el Partido Comunista de Euskadi (EPK) y su Juventud Comunista (Gazte Komunistak) tomaron posiciones y se movilizaron en apoyo a trabajadores y sindicatos.
Los sindicatos denuncian la renuncia de la empresa a acogerse a un plan industrial sensato y sostenible que garantice la producción y un salario a decenas de familias de las áreas afectadas. Y es que no se comprenden los motivos para no hacerlo más allá de la pura codicia y tendencia acumulativa del capital, ya que los grandes beneficios de la compañía japonesa están cifrados en más de 1.700 millones en el pasado año.
En este exitoso video de su cuenta de Instagram, Gazte Komunistak aporta datos y demuestra que la debacle del empleo industrial no es ni mucho menos exclusiva a Bridgestone, sino que en muchas otras empresas que operan en el norte peninsular se dan procesos similares, representando por tanto, una tendencia endémica de la fase del capitalismo tardío que nos está tocando vivir.
Gazte Komunistak tamién emitió el siguiente comunicado.
Las convocatorias de huelga y las movilizaciones continúan a día de hoy. La más sonada y con mayor afluencia fue la del reciente 1 de Mayo. La llamada ‘marea naranja’ marchó 8 kilómetros desde la fábrica de Basauri hasta el corazón de Bilbao. En el siguiente video de Ezker Kultur Gunea —asociación cultural vinculada al EPK— documentamos cómo la jornada transcurre en un ambiente amigable de fraternidad y compañerismo, con cientos de participantes de todas las edades. Además, tuvimos ocasión de entrevistar a Mikel Paños, delegado de Comisiones Obreras, sindicato líder en el comité de empresa.
Tras la marcha, las protestas se han trasladado a Madrid. En efecto, el conflicto está escalando de tal forma que el propio Secretario General del PCE, Enrique Santiago, se ha personado en la concentración frente la embajada de Japón, comprometiéndose a trasladar las reivindicaciones de los trabajadores al Congreso de los Diputados.
Aunque parece que la empresa recula sustancialmente y ofrece reducir los despidos y aumentar las indemnizaciones, salta a la vista que es necesario un plan estatal que aborde con valentía la nueva oleada de desindustrialización y deslocalizaciones. Apostamos por una batería de medidas de impulso socialista destinada a proteger a las familias y a reducir la cuota de poder del capital privado transnacional, especialmente en unos tiempos turbulentos en los que las ensoñaciones liberales de globalización y libre cambio orquestadas por Occidente se desmoronan a grandes zancadas.







