La situación de crisis geopolítica está siendo aprovechada por la Unión Europea para generar un inmenso negocio en beneficio de la industria militar, principalmente la estadounidense, pero también la británica, francesa y alemana.
La UE ha puesto a disposición del rearme 800.000 millones de €. La mayoría tendrá que ser pagado por cada país. Si comparamos, para levantar el inmenso escudo social ante la pandemia del COVID, la UE dispuso únicamente de 700.000 millones de €, la mayoría todavía no desembolsado y quizás ahora en riesgo ante el cambio de las prioridades hacia la carrera armamentística.
Los líderes europeos se han reunido en distintos formatos para discutir sobre el rearme y el apoyo militar a Ucrania, a pesar de que EE.UU. apuesta por concluir la guerra. También, aunque con menos intensidad, para dar respuesta a la guerra arancelaria contra el mundo desatada por la Casa Blanca.
La excusa para este inmenso gasto en armas es la supuesta amenaza de Rusia a Europa, un país con la tercera parte de su gasto militar anual del de la UE, la cuarta parte de su población y más de 20.000 km de frontera a cuidar en tres continentes. Pero el “enemigo exterior” es imprescindible para justificar el mayor negocio de rearme desde la II Guerra Mundial.
A iniciativa del primer ministro británico, el 2 de marzo se reunieron en Londres los líderes de doce países de la UE, Ucrania, Canadá y Turquía, más dirigentes de la UE y la OTAN, para discutir un supuesto plan de paz y alto el fuego que de inmediato derivó hacia una propuesta de envío de tropas de países de la OTAN a Ucrania —a la que España se opuso de inmediato— sin esperar a un acuerdo de paz ni recabar el apoyo de las NN.UU. o de las partes en conflicto. De realizarse, significaría la internacionalización del conflicto bélico en Ucrania y tendría graves consecuencias. Si España enviara tropas a una guerra sin acuerdo de Naciones Unidas o de la OSCE, sería imposible mantener el Gobierno de coalición. Starmer organizaba una reunión europea por primera vez desde el Brexit, buscando involucrarnos en una nueva guerra mundial. Anunció el desembolso por el Reino Unido de 2.000 millones de euros en misiles para Ucrania, mientras que Von der Leyen continuaba su campaña belicista de «rearmar a Ucrania y Europa», dando por hecho que Europa ya está en guerra con Rusia.
En el Consejo Extraordinario de la UE del 6 de marzo, los 27 países de la UE debatieron su plan de rearme y aprobaron aumentar el gasto en sistemas antiaéreos, artillería, municiones y drones, con el argumento de reforzar el apoyo militar a Ucrania. La presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, formalizó la propuesta de 800.000 millones de € para armamento, en préstamos a devolver por cada país de la UE. La mitad de ese dinero bastaría para reconstruir Ucrania si la UE dedicara sus esfuerzos diplomáticos a acabar con el conflicto, lo que no ha hecho durante los 3 años anteriores en los que ha obviado cualquier contacto diplomático con Rusia o la presentación de cualquier propuesta de paz. Zelensky asistió a la cumbre. Insistió en el rearme y obvió proponer una paz inmediata o la reconstrucción del país.
El 27 de marzo fue la reunión de París, convocada por Macron. Reunió a una veintena de líderes europeos, junto con representantes de Turquía y Canadá, la presidenta de la Comisión Europea, el presidente del Consejo Europeo y el secretario general de la OTAN. Fue un nuevo intento de envío de tropas al teatro de operaciones donde combaten Rusia y Ucrania, supuestamente para garantizar una paz que todavía no está firmada. Nadie propuso que para ello interviniera la única organización multilateral con legitimidad para interposición de tropas de mantenimiento de paz en conflictos armados, la ONU. Simultáneamente, responsables militares de 30 países, más responsables de la OTAN, discutieron la posible formación de una «coalición de voluntarios», liderados por Francia y Reino Unido. En resumen, se debatió el envío de tropas terrestres de la OTAN al frente de guerra ucraniano, a pesar de las advertencias de Rusia de que consideraría esos contingentes como parte del Ejército ucraniano y por lo tanto serían atacados. En París comenzó a discutirse sobre el futuro de una OTAN “europea”, tras el anuncio de Trump de no seguir pagando los despliegues de la OTAN en Europa. España nuevamente anunció su oposición al envío de tropas a Ucrania.
La UE impulsa el plan de rearme mientras pide participar en unas negociaciones de paz en Ucrania. Una contradicción en sus términos. Con su falta de iniciativas de paz y el discurso belicista in crescendo, la UE está siendo un impedimento para alcanzar un acuerdo de paz. Todo lo contrario que países como México, Turquía, Brasil, China, o los países africanos, que llevan años proponiendo soluciones diplomáticas. La UE y el Reino Unido no tienen otra opción para participar en un proceso de paz que hacerlo a través de la OSCE o las NN.UU. Hace tiempo perdieron la opción de liderar un acuerdo de paz que hasta ahora han dificultado.
La UE demuestra que rechaza la arquitectura del diálogo y la solución pacífica de controversias con Rusia que se construyó tras la desaparición del muro de Berlín y de la Unión Soviética, a través de los acuerdos de Helsinki y la carta de París
La UE demuestra que rechaza la arquitectura del diálogo y la solución pacífica de controversias con Rusia que se construyó tras la desaparición del muro de Berlín y de la Unión Soviética, a través de los acuerdos de Helsinki y la carta de París. Rusia siempre va a ser un país limítrofe con los países de la UE y, al margen de quien gobierne en Moscú, el nacionalismo ruso no olvida que desde el siglo XIX el Reino Unido ha tratado de impedir la salida de Rusia al mar, ni las sucesivas invasiones de Rusia por la Francia de Napoleón, los EE.UU. durante la guerra civil rusa, o por Alemania durante la II Guerra Mundial, ni tampoco el incumplimiento del acuerdo entre EE.UU. y la Unión Soviética para que la OTAN no se extendería hacia el este una vez unificada Alemania. La opción de la UE por convertir a Rusia en el enemigo externo necesario para justificar tan inmenso gasto en armamento, aparta a la Unión de principios fundacionales como el multilateralismo, la paz entre los pueblos y la resolución pacífica de conflictos.
Tras las distintas cumbres, los países de la UE enfrentan la siguiente coyuntura:
1.- Plan de rearme masivo por un importe de 800.000 millones. El teórico objetivo es priorizar empresas europeas, —y ucranianas!!!— pero es un volumen imposible de asumir por la industria europea, por lo que una gran parte del gasto acabará en la industria estadounidense o británica. Ni un solo euro de ese dinero debería acabar en la industria del país que más amenaza la seguridad comercial y económica de Europa, así como la soberanía de países europeos, asiáticos o de Latinoamérica, los EE.UU.
2.- Flexibilización de las reglas fiscales. Había sido imposible relajar las normas presupuestarias de la UE para incrementar el gasto social, pero ahora se permitirá que los Estados aumenten su déficit siempre que este gasto vaya a la industria de armas. Una medida que fundamentalmente va a beneficiar a Alemania, que ya ha modificado sus normas constitucionales, sin esperar a conocer la composición definitiva de su parlamento.
3. Apoyo a Ucrania Vs. autonomía estratégica. La UE sigue priorizando la prolongación de la guerra en Ucrania, omitiendo el impulso de una solución diplomática que permita iniciar la reconstrucción tras años de guerra. El debate sobre la necesaria desvinculación de EE.UU. y la OTAN y sobre la nueva autonomía estratégica, no avanza porque no hay forma de desprenderse de prejuicios hacia China. El riesgo es que finalmente todo quede en reflotar una “OTAN europea” sin financiación estadounidense.
4. La nuclearización de la guerra en Ucrania. Macron pretende nuclearizar el conflicto de Ucrania, utilizando la fuerza nuclear militar francesa, bajo exclusivo control de París. Cruza una peligrosa línea roja —introduciendo las armas nucleares en el único conflicto armado que existe en Europa— y ningunea la soberanía de los demás países de la UE, proponiendo una fuerza nuclear europea controlada solo por Francia.
5. El aumento del gasto en armamento y la correlativa disminución del gasto social. La UE y la OTAN exigen a cada país alcanzar un mínimo del 2% del PIB en gasto militar, anunciando que el umbral óptimo es superar el 3%. Esto supone recortes en salud, educación, protección social y en construcción del Estado Social, algo que expresamente planteó el secretario general de la OTAN. La realidad es que un solo euro gastado en armamento es 1€ que no va a ser invertido en protección social.
El PCE defiende crear una nueva multilateralidad colaborativa en torno a las relaciones entre los pueblos, articulada métodos de resolución pacífica y negociada de conflictos y descansando en un sistema de Naciones Unidas que debe ser reformado y democratizado
En la confrontación entre el “nacional capitalismo” representada por Trump y el “capital neoliberal globalista” que representan el Reino Unido y Francia, Trump va a apropiarse de gran parte de los recursos naturales de Ucrania. El más beneficiado por el proceso de rearme de la UE también va a ser el capital nacional de EE.UU.
Frente a esta coyuntura el Partido Comunista de España defiende crear una nueva multilateralidad colaborativa, construida en torno al incremento de relaciones económicas, comerciales, políticas y diplomáticas entre los pueblos, una multilateralidad en la que todos los países ganen y cuya ruptura suponga más inconvenientes que beneficios para todos. Articulada en torno a métodos de resolución pacífica y negociada de conflictos, y descansando en un sistema de Naciones Unidas que debe ser reformado, democratizando y convirtiéndolo en un sistema eficaz para prevención de conflictos entre Estados.
El Partido Comunista de España saluda la convocatoria del Foro Internacional por la Paz los días 23 y 24 del próximo mes de junio en Bruselas, apoyado por decenas de organizaciones entre las que se encuentran nuestro partido e Izquierda Unida. Un Foro que surge como un contrapeso en defensa de la vida frente al belicismo; un foro que con sus debates y resoluciones pretende influir en la agenda internacional, garantizando que la Asamblea General de la ONU de 2025 priorice la paz y el progreso para toda la humanidad, en armonía con la naturaleza.







