Los hermanos Mikhail y Aleksander Kononovich, conocidos militantes comunistas ucranianos, han sido detenidos nuevamente por las autoridades de Ucrania en lo que diversos colectivos internacionales califican como una nueva escalada represiva del gobierno de Volodímir Zelensky. Según denunciaron organizaciones de izquierda europeas, la intención del régimen ucraniano sería alistarlos forzosamente en el Ejército y enviarlos al frente de guerra, pese a encontrarse bajo arresto domiciliario desde hace más de dos años.
La noticia fue dada a conocer a través de un comunicado urgente de la organización francesa Union pour la Reconstruction Communiste, que ya venía alertando desde hace semanas sobre la amenaza de juicio y posible envío a la guerra que pesaba sobre los Kononovich. Según este nuevo comunicado, los hermanos fueron interceptados por agentes policiales el pasado jueves por la mañana mientras se dirigían al médico. Antes de quedar incomunicados, habrían logrado lanzar un mensaje de auxilio afirmando que iban a ser trasladados al frente.
La situación ha generado una ola de indignación en sectores de la izquierda internacional. La Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) emitió un contundente pronunciamiento exigiendo la «liberación inmediata» de los hermanos Kononovich y denunciando una persecución política sistemática por parte del Estado ucraniano. Según la UJCE, su detención responde a su negativa a incorporarse al Ejército, lo que, a pesar de su condición de arresto domiciliario, fue interpretado como una desobediencia legal, motivo por el cual las autoridades habrían dictado una nueva orden de captura.
“La situación a la que se enfrentan es extremadamente grave”, advierte la UJCE. “Tanto si intentan huir del país como si son enviados al frente, sus vidas corren peligro. Son objetivos directos de los grupos de extrema derecha que operan tanto en la retaguardia como en el frente de batalla, encargados de eliminar físicamente a los opositores al régimen”.
No es la primera vez que los Kononovich sufren represión estatal. Arrestados inicialmente en marzo de 2022, fueron acusados de espiar para Rusia, aunque nunca se presentaron pruebas concluyentes. La Federación Mundial de la Juventud Democrática (FMJD) denunció entonces su desaparición, que duró más de 100 días, antes de confirmar que seguían con vida pero en condiciones de detención arbitraria. Desde entonces, han estado sometidos a una cadena de juicios interrumpidos y un prolongado arresto domiciliario bajo estricta vigilancia electrónica.
Ambos hermanos son dirigentes del Komsomol Ucraniano, la organización juvenil comunista ilegalizada junto con el Partido Comunista de Ucrania (KPU) tras el golpe del Euromaidán en 2014. Desde entonces, el gobierno ucraniano ha implementado una dura política de “descomunización”, prohibiendo símbolos, nombres y actividades vinculadas al comunismo, y destruyendo monumentos de la era soviética. En este contexto, activistas de izquierda, sindicalistas y opositores al conflicto armado en el Donbás han sido blanco de acoso, detenciones, e incluso desapariciones forzadas.
Las denuncias por reclutamiento forzoso también se han multiplicado en redes sociales, donde circulan numerosos videos de hombres siendo detenidos en plena calle para ser alistados. Según la organización francesa que difundió la detención de los Kononovich, “esto muestra la verdadera naturaleza del régimen: nazi, autoritaria, y profundamente contraria a los derechos humanos”.
Desde el estallido del conflicto con Rusia, el gobierno de Zelensky ha intensificado las restricciones a la oposición política, prohibiendo partidos y organizaciones que se oponen a la guerra. El KPU, que desde el inicio del conflicto en el este del país abogó por una solución federalista y la implementación de los Acuerdos de Minsk, ha sido uno de los principales objetivos de la represión. Su líder, Petro Symonenko, fue tildado de traidor por pedir negociaciones de paz y denunciar el auge de grupos neonazis en el aparato militar y de seguridad.
Diversos observadores internacionales han alertado sobre el deterioro del Estado de derecho en Ucrania y el uso del conflicto como excusa para eliminar la disidencia política. En este clima, el caso de los hermanos Kononovich se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la represión ideológica y la militarización forzada.
Organizaciones juveniles y partidos comunistas de todo el mundo han comenzado a movilizarse para exigir garantías sobre la seguridad de los hermanos, así como su liberación inmediata. “No se puede tolerar que la oposición política sea tratada como carne de cañón”, señalan desde la FMJD. “El mundo debe saber que en Ucrania hay comunistas perseguidos, y no por ser espías, sino por defender sus ideas”.







