Cuatro esquinitas tiene mi casa,
cuatro paredes que me amortajan.
Mi padre era carpintero de oficio,
y sus manos tallaron vuestro dios;
pero vosotros lo despreciasteis,
y en su taller, una noche, se colgó.
Cuatro esquinitas tiene mi casa,
cuatro paredes que me amortajan.
Mi madre, aterrada, ayuda os suplicó,
pero ¿acaso ibais a pagar más?
Falsa compasión y fulminante adiós,
y finalmente la pena se la llevó.
Cuatro esquinitas tiene mi casa,
cuatro paredes que me amortajan.
Y en mi plena soledad, ¿qué haré,
si yo ni mi casa conservar podré?
Si el privilegio ya no es nacer
es morir de la manera que lo desee.
Cuatro esquinitas tiene mi casa,
cuatro paredes que me amortajan.
Soy de aquella famélica legión,
razón que atruena, en pie a vencer.
Mas que no esperen mi puño en alto,
que ya la luz no volveré a ver.
Cuatro esquinitas tiene mi casa,
cuatro paredes que me amortajan.
Camaradas, aquí dejo mi fusil:
que este cuarto ya será mi fosa.
Mi flor, la oscuridad que me mira,
para mi ya se marchitó la rosa.
Cuatro esquinitas tiene mi casa,
cuatro paredes que me amortajan.
Soga en el cuello, buena muerte es,
pero no soy un mártir: yo fracasé.
Sabed que me mataron, no me maté.
¡Quemad el mundo y hacedlos arder!
Cuatro esquinitas tiene mi casa,
cuatro paredes que me amortajan.







