Foro Internacional por la Paz, 23 y 24 de junio

Un encuentro para marcar la agenda política internacional a favor de la paz

El Foro Internacional por la Paz surge como un contrapeso vital, promoviendo una nueva visión de coexistencia pacífica en un mundo multipolar
Marcha pacifista | Foto: Fibonacci Blue / CC BY-SA 2.0
Foto: Fibonacci Blue / CC BY-SA 2.0

El mundo vive hoy uno de los momentos más críticos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ya no se puede decir que la Paz está en peligro, sino que hay que decir que estamos viviendo en una situación de “guerra mundial por entregas”, con toda clase de conflictos bélicos y económicos extendidos por el planeta y la implicación en ellos de Estados y estructuras militares que tienen capacidad nuclear para destruir el planeta. De esta manera, si no se detiene la espiral belicista, la globalización y nuclearización de estos conflictos es una posibilidad real.

De forma dramática, vemos cómo se recrudecen las agresiones y asesinatos cometidos por el Estado de Israel contra el pueblo palestino, extendiendo su acción criminal y devastadora al Líbano y violando toda legalidad internacional. Al mismo tiempo, continúa la guerra en Ucrania, y pese a que cada vez resulta más evidente que no puede tener una salida militar, la OTAN y la Unión Europea insisten en mantenerla activa.

Urge dotar a la comunidad internacional de instrumentos de negociación, diplomacia y  acción colectiva para evitar la escalada de la violencia y la guerra

Desde esta perspectiva nace el proceso para celebrar un Foro que busca avanzar en el diseño de un enfoque global, integrador y multilateral de la paz. El objetivo es impulsar, con fuerza y capacidad, la incorporación en la agenda política de las organizaciones internacionales el debate sobre la necesidad de buscar salidas negociadas y justas a los conflictos que desangran el planeta, trascendiendo las narrativas militares y geopolíticas tradicionales. Se trata de dotar a la comunidad internacional de instrumentos que hagan posible la negociación, la diplomacia y la acción colectiva para evitar la escalada de la violencia y la guerra, tal como lo establece la Carta Fundacional de las Naciones Unidas.

El trabajo realizado hasta el momento se concreta en la celebración, los días 23 y 24 de junio (coincidiendo con la Cumbre de la OTAN en Países Bajos) de un encuentro con la participación más amplia y plural posible de organizaciones políticas, sindicales, sociales y feministas. Este foro busca dar respuesta a la alarmante escalada de conflictos, que va desde la guerra en Ucrania hasta las tensiones en Medio Oriente, América Latina, el Caribe y la región de Asia-Pacífico, conflictos que amenazan con extender la guerra a escala global, con consecuencias impredecibles y devastadoras. El encuentro pondrá especial atención en confrontar a la Unión Europea y su iniciativa ReArm, que, junto con Canadá y el Reino Unido, ha intensificado el gasto militar y la presión sobre Rusia. También se denunciará la hipocresía de quienes dicen defender a Europa mientras la conducen hacia un callejón sin salida de escalada belicista y creciente dependencia de la OTAN.

Una paz articulada en torno a un modelo de seguridad humana y global, con un enfoque integral y solidario. Un modelo que respete la soberanía de los pueblos

Alianza social, política y cultural

De esta manera, hay que ser conscientes de que solamente una fuerte presión social, política e institucional puede revertir la actual dinámica militarista, frenar la espiral belicista y abrir paso a la paz. Por ello, consideramos necesario avanzar hacia la construcción de la más amplia alianza social y política, compuesta por fuerzas diversas, plurales y heterogéneas que, desde diferentes trayectorias y posiciones, puedan confluir en la defensa activa de la paz. Una paz articulada en torno a un modelo de seguridad humana y global, con un enfoque integral y solidario. Un modelo que respete la soberanía de los pueblos, pues sin soberanía no puede haber paz real.

Por esta cuestión, el Foro no está concebido como un evento aislado, ni mucho menos como un debate teórico/académico, sino que está planteado como un proceso de acumulación de fuerzas que permita presentar una propuesta ante las instituciones internacionales. En este objetivo se viene trabajando, desde hace un año, entre diversos colectivos sociales y políticos, como la Internacional Progresista, Morena de México, el PT de Brasil, el PC de Cuba, el ALBA, el Pacto Histórico de Colombia, el Foro de São Paulo, la FDIM, Transforms, el Foro Europeo, la Fundación Rosa Luxemburgo, el PIE, el PT de Bélgica, el PCE, IU… hasta alcanzar, por el momento, las 32 organizaciones de Europa, América, Asia y África.

En el horizonte del Foro Internacional por la Paz se perfilan dos reuniones críticas en 2025 que darán forma al panorama geopolítico: la Cumbre de la OTAN, en junio en La Haya, y la Cumbre de los BRICS+, en julio en Brasil. Estos eventos reflejan la creciente contradicción entre un orden bipolar, al estilo de la Guerra Fría, y una visión multilateral de seguridad global, sin poderes hegemónicos ni esferas de influencia.

En este contexto, el Foro Internacional por la Paz surge como un contrapeso vital, promoviendo una nueva visión de coexistencia pacífica en un mundo multipolar. Abogará por la neutralidad, la no alineación y un Modelo de Seguridad Humana, Integral y Global, revisando los principios de los Acuerdos de Helsinki de 1975, con énfasis en la soberanía, la igualdad, el desarme y la cooperación global. A la par, desafiará las narrativas militaristas que dominan la política global, ofreciendo una plataforma para voces excluidas del discurso dominante y rompiendo el cerco mediático sobre perspectivas alternativas. Su objetivo es construir una amplia alianza de movimientos políticos, sociales y culturales, avanzando hacia la paz y la solidaridad.

(*) José Luis Centella, presidente del PCE; Maite Mola, Comisión Política del PCE

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