Un tribunal de apelaciones de París ha pronunciado una sentencia histórica. Hoy, 17 de julio de 2025, la Corte de Apelación falló en favor de la liberación de Georges Ibrahim Abdallah, si bien condicionada a su expulsión inmediata de territorio francés hacia Líbano. Su abogado, Jean-Louis Chalanset, anunció en declaraciones posteriores que la puesta en libertad se efectuará el próximo 25 de julio.
Georges Abdallah es maestro de escuela y militante comunista libanés. Participó en la Revolución Palestina de Líbano en la década de los 70, siendo dirigente del Frente Popular de Liberación de Palestina y responsable de relaciones con otras facciones en los campos de refugiados palestinos. En 1979, tras la salida de las organizaciones palestinas de Líbano en la Guerra Civil, fundó las Fracciones Armadas Revolucionarias Libanesas (FARL), organización cuyo objetivo era trasladar la lucha armada a los centros imperialistas.
Fue detenido en Lyon en octubre de 1984 cuando conducía hacia Suiza, acusado de posesión de documentación falsa. Su caso se conviritió en objeto de debate nacional sobre el “terrorismo islámico”, y en una instrucción judicial cuestionable e irregular aparecieron unas supuestas armas en su domicilio. En 1987 fue condenado a cadena perpetua por su presunta participación en el asesinato del agregado militar estadounidense Charles Ray y el diplomático israelí Yacov Bar‑Simantov (ambos homicidios en 1982) y en el intento de asesinato del cónsul general de EEUU en Estrasburgo en 1984, crímenes que Georges Abdallah nunca reconoció.
Aunque cumplió los requisitos legales para solicitar la libertad condicional en 1999, su demanda fue rechazada en al menos once ocasiones, incluyendo decisiones favorables que fueron revertidas por apelaciones interpuestas por el Estado. La OTAN y EEUU han jugado un papel clave en estos rechazos, y así quedó acreditado en las filtraciones de Wikileaks donde se descubrieron recurrentes cartas de todos los Departamentos de Estado de EEUU desde Condolezza Rice a Hillary Clinton donde presionan para impedir su salida, por “desestabilizar la región” y temores a ser recibido en Líbano como un héroe nacional.
Georges Abdallah es conocido por haber sido un preso político con una militancia activa. Ha participado en huelgas de hambre colectivas coordinadas con Palestina, campañas para liberar otros presos en EEUU, Europa y el mundo árabe, y ha desarrollado una prolífica elaboración teórica y de análisis político sobre el imperialismo, el sionismo y la región árabe. En palabras del escritor palestino Khaled Barakat “Todos sabemos que si Georges hubiera vendido sus principios habría estado en Líbano desde hace mucho tiempo. Está en la cárcel porque sigue defendiendo sus principios y porque es parte integral de la lucha contra la ocupación y el imperialismo”.
Esta decisión contrasta con la negativa recibida en febrero de 2025, donde la apelación se pospuso hasta el 19 de junio para evaluar supuestos pagos a las “partes civiles damnificadas” y la petición de perdón público a los familiares de las personas asesinadas. Esta excusa fue interpretada por su defensa como una nueva forma de impedir su salida en respuesta a presiones de Washington, dado que Abdallah siempre negó los crímenes que se le atribuyeron.
Dirigentes y organizaciones de la izquierda francesa como el Partido Comunista de Francia, La France Insoumise, la CGT o plataformas de solidaridad con Palestina como Palestine Vaincra, Urgence Palestine o Samidoun, han exigido públicamente su liberación. Desde 1999 que expiró su condena y es liberable, multitud de organizaciones de Derechos Humanos y de derechos de los presos políticos y sociales han denunciado la prolongación del encierro como una forma de represión política y restricción del derecho a un juicio justo. La campaña por la Liberación de Georges Abdallah, liderada por el ilegalizado grupo Palestine Vaincra en Toulouse, ha ido ganando tracción año a año en la sociedad francesa, y ha evidenciado las contradicciones imperialistas del Estado francés hacia su antigua colonia que es Líbano.

La liberación de Georges Ibrahim Abdallah no sólo pone fin a la detención más prolongada de un preso político en Europa, sino que marca también un punto de inflexión contra la injerencia de potencias extranjeras en decisiones judiciales soberanas. Su estatus —símbolo de resistencia para muchos sectores de la izquierda y el movimiento de solidaridad palestina— lo posiciona como una figura emblemática, aún sin haber renunciado a sus convicciones.







